Aumenta el número de expresidentes en el patíbulo, por corrupción

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La corrupción sirve para desarticular procesos.

Por Alberto Velásquez
Periodista y relacionista público

“En Latinoamérica, la corrupción se ha convertido en un sistema inoculado en el ADN de los políticos”. Con esa frase terminamos la segunda entrega sobre “Ex presidentes al patíbulo”. Son artículos en los cuales fueron enumerado varios expresidentes que han sido emplazados con juicios y procesos judiciales, o fueron acusados de cometer actos de corrupción, malversación de fondos y los delitos relacionados con el abuso del poder.

El caso más relevante se sumó recientemente a la lista de infractores cuando el expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue sentenciado a 27 años de cárcel por golpismo y subversión,, un delito adicional a los que tradicionalmente habían acusado a otros mandatarios con ínfulas de poder.

Bolsonaro, ex militar de 70 años de edad, intentó realizar casi exactamente lo mismo que hizo su padrino Donald Trump hace varios años, en Estados Unidos, cuando intentó tomarse el Senado en ese país, apoyado por una turba de inescrupulosos.

De hecho, Bolsonaro intentó casi lo mismo, con una turba, que fue instruida para tomarse el poder en Brasil. Por acciones similares, Donald Trump no fue sentenciado por el sistema de Justicia. Lo vierto es que ha aumentado la cantidad de expresidentes enviados al patíbulo, incluidos aquellos involucrados en casos de corrupción con la constructora brasileña Odebrecht. Lamentablemente, en Panamá nadie ha sido encarcelado por las coimas que la compañía confesó haber pagado al margen de la ley.

Conviene recordar a los lectores que el exmandatario peruano Alejandro Toledo fue detenido y ha enfrentado procesos judiciales por recibir sobornos de Odebrecht, después de haber sido extraditado desde Estados Unidos.

En los escritos anteriores, no había sido adicionada a la lista de los expresidentes sancionados a Cristina Fernández de Kirchner., de Argentina.

En Colombia, el expresidente Álvaro Uribe Vélez estuvo a pocos minutos de empezar a hacerle compañía al más feliciano y desvergonzado de los expresidentes, el panameño Ricardo Alberto Martinelli, quien goza de un maravilloso asilo en territorio colombiano. Tiene una sentencia en firme de más de 10 años de cárcel.

Todos, absolutamente todos esos expresidentes, aprovecharon el poder para embolsarse millones de dólares, junto con sus adláteres, causando profundas heridas morales y económicas a sus respectivos países, como principales cómplices de la pobreza que sufren los latinoamericanos.

Y todavía faltan otros personajes.

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