Justo Arosemena y la Física

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Monumento al Dr. Justo Arosemena en la Universidad de Panamá. (Foto del portal La Repúblique).

Justo Arosemena y la Física

Dr. Eduardo Flores Castro
Rector electo de la Universidad de Panamá

Introducción

Sobre la obra, pensamientos y figura de Justo Arosemena (1817-1896) se ha escrito en diferentes épocas. Prominentes historiadores e intelectuales panameños han dedicado parte de sus obras a Don Justo. Entre éstos destacan: Guillermo Andreve, Enrique Arce, Octavio Méndez Pereira, José Dolores Moscote, José Daniel Crespo, Diógenes de la Rosa, Rodrigo Miró, Moisés Chong, Ricaurte Soler y Nils Castro. Estos estudiosos han hecho énfasis, desde diferentes ángulos, en su prolífera figura: abogado, jurista, legislador, diplomático, dirigente político, filósofo, ideólogo, periodista, pedagogo, etc.

El Dr. Justo Arosemena es conocido por sus escritos de política, ética, moral, filosofía, las constituciones de diferentes países, conciencia pública; sobre el expansionismo de Estados Unidos, federalismo, la liga sudamericana, solidaridad hispanoamericana y nacionalidad panameña. Pero no muchos, cuando pensamos en sus escritos (más de 35 obras), los asociamos a temas de ciencias e investigación científica.

En este trabajo, deseamos destacar la formación científica que tenía el padre de la nacionalidad panameña, sobre todo en el área de las Ciencias Físicas.

Positivismo americano

A mediados del siglo XIX surge en nuestro continente una corriente de pensamiento denominada “positivismo autóctono” o “positivismo americano”. Entre los representantes de esta forma de abordar los fenómenos sociales y de la naturaleza, tenemos, entre otros, a Esteban Echeverría, Domingo Sarmiento y Juan Bautista Alberdi, en Argentina; José Victoriano Lastarria, en Chile; José María Samper, en Colombia; y José María Luis Mora y Mariano Otero, en México. En Panamá, el mejor representante del “positivismo americano” lo tenemos en Justo Arosemena.

Esta forma de pensar y de transformar la realidad surge no como una proyección de las corrientes filosóficas europeas, sino como una necesidad histórica. En este sentido Soler señala: “El divorcio entre los ideales de la Revolución Francesa y la realidad americana era demasiado patente; la inteligencia americana pide una explicación a la historia y a la sociología, o más concretamente al relativismo histórico y la particularidad sociológica”.

La corriente filosófica “positiva” y “americana”, como afirma Alberdi, es “esencialmente política y social en su objetivo, ardiente y profética en sus instintos, sintética y orgánica en su método positiva y realista en sus procederes, republicana en su espíritu y destino”.

El positivismo como corriente filosófica surge en Europa en las primeras décadas del siglo XIX y son precisamente algunos de sus precursores como Benjamín Constant y Jeremías Bentham los que más influyen en Arosemena y otros pensadores americanos.

Método Científico en Arosemena

En el pensamiento positivista de Justo Arosemena se destacan cuatro aspectos:

La exaltación del método inductivo: El método inductivo es considerado por algunos epistemólogos, aún en nuestros días como el método de las ciencias. No obstante, en 1934, Karl Popper en su obra La lógica de la investigación científica, plantea de manera clara que la lógica de la investigación científica va más allá de la lógica inductiva.

El repudio a todo apriorismo: La actitud del investigador científico es la de no aceptar verdades no demostradas.

La reducción de las ciencias del espíritu a las ciencias naturales: Todo comportamiento social tiene su análogo en algún fenómeno natural.

La fundamentación positiva de las ciencias morales y políticas: Las ciencias morales y políticas que hoy denominamos sociales, deben estar basadas en una estructura sistemática.

Las ciencias, según Arosemena, “no son sino descripciones de lo que es o pasa, según lo tenemos repetido”. Es decir, que la ciencia tiene como objeto de estudio los fenómenos naturales con características de repetitividad. De allí, que la ciencia excluya los fenómenos metafísicos que, según un observador, ocurren una sola vez o con voluntad propia (v.g. duendes, fantasmas, ángeles. etc.).

En 1840, a los 23 años de edad, Arosemena publica su primera obra Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas. En ella hace las siguientes observaciones sobre el razonamiento científico: “La experiencia, por su parte, es el principal instrumento de las ciencias experimentales”. Continua diciendo “Una buena teoría, esto es, una teoría fundada en lo que debe fundarse, la observación y la experimentación, no puede ser nunca contraria a la práctica”. Y añade: “Cuando el raciocinio nos hace sacar una consecuencia contraria a lo que vemos que sucede, el raciocinio es falso, aunque no lo percibamos”. A la luz del método científico, como lo concebimos hoy día, las citas anteriores las podemos condensar así: el criterio de la verdad en las ciencias es la experimentación.

En el mismo libro citado en el párrafo anterior Arosemena hace referencia a la causalidad de la ciencia. Sobre este tema afirma: “los sucesos… suponen alguna duración”, así como “causa y efecto”; “Por manera que las causas y efectos son los verdaderos materiales de las ciencias experimentales”. Y agrega: “Nada se supone, nada se imagina: la observación y la experiencia, bien casualmente, o a virtud de nuestra atención, nos van guiando en el descubrimiento de las causas, con tan sólo que renunciemos a toda simpatía y preocupación, y nos persuadamos de que nada sabemos, y que vamos en solicitud de la verdad”.

Arosemena Utiliza la Física

Después de este breve marco conceptual sobre el pensamiento científico y la propuesta metodológica de Justo Arosemena, entremos a analizar la formación en el campo de las Ciencias Físicas que poseía este insigne panameño.

En la obra Estado Federal de Panamá (1855), refiriéndose al reintegro del Istmo a la nueva Granada, Arosemena hace una analogía entre este hecho y la Ley de la Gravitación Universal de Newton aplicada a los cuerpos celestes. En este documento nos dice: “Las provincias istmeñas volvieron, como la cola de un cometa, a girar por la fuerza tras el cuerpo astral que se extendía de Riohacha a Túquerres y del Chocó a Casanare”.

Sobre los fenómenos físicos regidos por la Ley de la Gravitación Universal, la cual señala que la fuerza gravitatoria entre dos cuerpos es directamente proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadro de la distancia, es decir, que con ésta disminuye, Arosemena, en carta que le envía a su padre Mariano Arosemena desde Bogotá, decepcionado de la poca moral de la capital neogranadina, le escribe: “Sucede a veces con los objetos morales lo contrario de lo que pasa con los físicos: aumentan con la distancia”. Es decir, que a medida que las poblaciones se alejaban de la urbe capitalina la moral de sus habitantes aumentaba.

Arosemena también utilizó la Ley de la Inercia de Galileo para hacer analogías sociales. Esta ley señala que cuando la suma de las fuerzas que actúan sobre un cuerpo es cero, si éste se encuentra en reposo, permanecerá en reposo, y si el mismo se encuentra en movimiento permanecerá moviéndose con velocidad constante. En su obra Estudio sobre la Idea de una Liga Americana, (1864), cuando se refiere a la onda separatista que recorrió las colonias españolas en el primer cuarto del siglo XIX, apunta: “Sea como fuere, ya se sabe que en política, lo mismo que en la física, una vez comenzado el movimiento, nunca se detiene por sí solo”.

La dinámica de los cuerpos también era reconocida por Arosemena. En su obra Observaciones Generales a la Constitución Mexicana de 1857, (1888), utiliza la tercera ley de Newton (Ley de Acción y Reacción) para hacer una analogía entre esta ley y los intentos revolucionarios prematuros, sin que existan la madurez y desarrollo oportuno y adecuado. Sobre este tema sostiene “Cuando se acelera artificialmente el movimiento político fabricando instituciones extemporáneas, la reacción no se hace aguardar y el progreso definitivo se retarda”.

La cinemática de los cuerpos, en lo tocante al movimiento armónico simple, es conocida y utilizada por Arosemena en el escrito La Reacción en Colombia, (1886). En este trabajo, cuando se refiere a las variaciones administrativas que sufrió el istmo, como es el caso de la constitución colombiana de 1863, en la que se le quita a Panamá parte de su autonomía, anteriormente conquistada desde 1855, indica: “Oscilamos pues en nuestra marcha política, ni siquiera como el péndulo, con movimientos acompasados que, si no adelantan, no atrasan”.

En la obra Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas, Arosemena hace un brillante razonamiento sobre la caída de los cuerpos. Explica: “Yo veo descender un cuerpo suponiendo que yo no sepa cuál es la causa inmediata de este fenómeno, me bastará fijar medianamente la atención para percibir que siempre precede a la caída la cesación de la fuerza que sostenía el cuerpo y le impide el descenso. Prosiguiendo a investigar por qué cesando aquella fuerza se verifica la caída, observaré que ella se efectúa en todos los lugares de la superficie de la Tierra, y que donde quiera se dirige hacia un mismo punto: al centro de aquélla. Veré más, que en el polo, cuya distancia hacia el centro de la Tierra es menor que en el Ecuador, el descenso a una misma altura de la superficie es más veloz. Con que yo no podré menos que reconocer, en vista de estas circunstancias y otras muchas que se omiten por abreviar, que el descenso de los cuerpos se obra en virtud de una atracción ejercida sobre ellos por el centro de la Tierra, pero que no caen precisamente, sino cuando los abandona una fuerza que, equilibrando la de la atracción, los mantenía suspendidos”.

Justo Arosemena era un estudioso de los trabajos de Isaac Newton, una de las mentes más brillantes que ha existido en el campo de las Ciencias Físicas. La demostración de esta aseveración la tenemos en la cita tomada de la obra anteriormente mencionada, en la cual hace alusión a Newton cuando vuelve a referirse a la caída de los cuerpos. Hablando de los métodos de razonar inadecuados para la caída de los cuerpos se pregunta: “¿Qué habría hecho?, ¿Acaso imaginarme que él provenía de cierto empuje impreso en ellos por un fluido etéreo, como se ha supuesto por algunos antes de Newton?”.

Arosemena no sólo abarcó algunos conocimientos de mecánica, sino otras áreas de la Física, como la termodinámica. En la obra Apuntamientos para la Introducción a las Ciencias Morales y Políticas, nos explica el fenómeno de la lluvia “Las lluvias emanan de los vapores del mar levantados por el calórico a la altura en que los vemos en forma de nubes”. Deseamos hacer notas que el concepto el “calórico” ya no se utiliza en la Física. Sin embargo, hasta mediados de este siglo, algunos libros de Física seguían utilizando esta denominación para referirse a la energía calórica.

La segunda ley de la termodinámica impone una restricción al movimiento perpetuo, es decir, que una máquina no puede moverse indefinidamente utilizando solamente la energía que ella misma genera. En la obra Estado Federal de Panamá, cuando Arosemena se refiere al antagonismo de tener una constitución federalista y centralista a la vez, comenta “los que se habían tomado el trabajo de estudiar con detenimiento esas materias colocaron el descubrimiento entre aquéllos que, como la cuadratura del círculo o el movimiento perpetuo, implican contradicción”.

En la obra Observaciones Generales a la Constitución Mexicana de 1857. Arosemena hace una analogía entre la historia mexicana y su influencia en las demás naciones, con la formación del universo. En esta ocasión nos dice: “Es ella la que rasgó la niebla del éter cósmico y concretadas sus partes en virtud del principio de la gravitación, ayudado de un primer movimiento, que la ciencia aún no ha acertado a explicar, imprimió la forma y las revoluciones a los cuerpos celestes”. Deseamos explicar un concepto que Arosemena usa en el relato anterior. Se trata del “éter”. En el siglo XIX, se determinó que la luz tenía propiedades ondulatorias. Este hecho dio lugar a que se propusiera un medio que sirviera para propagar esa onda, es decir, algo por donde viajara la luz. A este medio se le llamó éter. En 1887, los físicos Michelson y Morley realizaron experimentos para determinar la influencia del éter en la rapidez de la luz. Los resultados de esta experiencia pusieron de manifiesto que el éter no influía en la rapidez de la luz. La solución al conflicto sobre si el éter existe o no la dio Albert Einstein a principios del siglo XX, cuando planteó que la existencia del éter no es necesaria para explicar ningún fenómeno físico. Por lo que, agregamos nosotros, por lo tanto el éter no existe.

El Dr. Arosemena estaba al tanto de los acontecimientos científicos. Prueba de esto, es que en la obra Estado Federal de Panamá, a sólo 15 años de haberse implantado el Sistema Métrico Decimal en Francia, manifiesta: “Ningún perjuicio resulta de obligar al Estado de Panamá a seguir el sistema métrico en la república en los asuntos oficiales, y tanto menos, cuando que ese sistema es hoy el decimal francés, que no se variará por hallarse fundado en principios científicos”. Más de siglo y medio después, en el año 2013, se estableció e implementó oficialmente el Sistema Internacional (antiguamente llamado sistema métrico decimal) en nuestro país.

En la obra Estudios Constitucionales sobre los Gobiernos de la América Latina, (1888); Justo Arosemena hace una triple analogía entre fenómenos biológicos, físicos y sociales. Al referirse al acercamiento de las formas de gobierno monárquico parlamentario del imperio del Brasil al republicano, nos dice “Resulta asimismo que la gran ley de desarrollo progresivo, según la cual las especies biológicas y aun minerales nacen unas de otras por lentas e insensibles mutaciones, determinadas por el medio ambiente y tan tenues que embarazan al naturalista clasificador, es ley universal, aplicable a todas las esferas científicas, y por tanto a la sociología.”.

Podríamos citar algunos otros trabajos de Arosemena en los cuales se aprecian sus conocimientos de Física, incluso donde hace referencia al átomo, constituyente fundamental de la materia, pero creemos que no es necesario, ya que, a esta altura, ha de estar demostrado el conocimiento que tenía Arosemena sobre algunas teorías y conceptos físicos de su época.

Comentarios Finales

Esperamos que este trabajo haya contribuido a valorar aún más la figura de Justo Arosemena, así como a estimular a los estudios de las ciencias naturales a analizar personalidades eruditas como la suya. Él representa parte de la historia del pensamiento científico de nuestro país y Latinoamérica. Así como José Martí no desconoció los escritos de Arosemena para ampliar sus marcos de análisis, invitamos a los panameños a que emulen este comportamiento.

Exhortamos a los sociólogos, historiadores y filósofos a la comprensión de los fenómenos naturales, ya que esto les podría dar enfoques interesantes al abordar algunos hechos sociales.

Finalmente, los convidamos a derribar el muro que separa a los científicos de los humanistas. Tomemos a Justo Arosemena como el modelo intelectual que necesita nuestra sociedad. Un político que bien podía analizar un fenómeno social con casi igual agudeza que un fenómeno físico. Este es el panameño que se necesita para la reafirmación nacional.

Bibliografía

1. Ricaurte Soler, Estudio sobre historia de las Ideas en América. Edición de la Librería Cultural Panameña, Panamá, 1979.
2. Justo Arosemena, Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas. Ediciones de la Revista Tareas, Panamá, 1968.
3. Justo Arosemena, Patria y Federación. Prólogo y compilación de Nils Castro. ENAN. S.A., Panamá, 1982.
4. Justo Arosemena, Panamá y Nuestra América. Prólogo y compilación de Ricaurte Soler. Edición UNAM, México, 1981.
5. Eduardo Flores, El sistema internacional y las medidas en Panamá. Panamá. 1993.
6. Justo Arosemena, Fundación de la nacionalidad panameña. Selección, prólogo y cronología de Ricaurte Soler. Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1982.

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