Geopolítica y Geo economía

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Geopolítica y Geo economía

Ebrahim Asvat

Ebrahim Asvat La bitácora | 15 de agosto de 2016 | Yo estoy muy preocupado por la carencia de una política exterior panameña. En el mundo de hoy integrado con altos desplazamiento de capital, mano de obra, sujeto a resultados financieros que miden y califican las economías nacionales vivir sin un plan geopolítico y estratégico como país para salvaguardar nuestra independencia, nuestro mercado y nuestras empresas y ciudadanos es vivir de la reacción, de la ceguera y del conductismo nacional hacia intereses y proyectos ajenos a nuestros intereses nacionales.

Es importante para Panamá definir su interés nacional y proyectar una política exterior reconociendo qué le importa del mundo y qué quiere del mundo. Si queremos un centro bancario regional como conciliar el interés por salvaguardar nuestra economía nacional y atender las necesidades regionales.

Nuestro centro bancario no puede quedar cautivo de la banca de ningún país vecino. De ser así tendrían un control sobre nuestras potencialidades de crecimiento y nuestra política económica.  Hoy en día sin crédito no se mueven las economías y si el crédito al país se restringe por decisión de la posición dominante de la banca comercial de un país vecino quedaríamos sujeto a su control y dominio. Igualmente es importante que en el país existan cuatro a cinco bancos panameños importantes de capital público y se impulse a los bancos pequeños a fusionarse. No resistimos otro ataque tipo Balboa Bank como centro bancario.

La única manera de proteger la banca panameña es consolidándola y haciéndola de capital público de tal forma que cualquier grupo empresarial tenga la oportunidad de entrar a este mercado e impulsar el crecimiento hacia la región centro y suramericana de nuestra banca panameña. Por ese camino tendremos un escudo protector frente a amenazas latentes que se prevén alcanzaran al sector bancario en un futuro cercano y generen una imagen negativa de nuestro país.

Los panameños todavía no captamos la potencial amenaza de un vecino con 48 millones de habitantes y una superficie de un millón ciento cuarenta y un mil kilómetros cuadrados. Desde el punto de vista geopolítico debemos saber administrar esa amenaza. Lamentablemente desconocemos la magnitud de la amenaza pues hasta la forma como visualizamos el mapa de Panamá nos hace pensar en nuestras fronteras con Colombia y Costa Rica como iguales en longitud sin percatarnos de la enorme extensión territorial de uno versus el otro.

En la medida que se apacigüe la insurgencia en Colombia y ésta tenga mejor oportunidad de ampliar el campo de influencia en la región, ¿cuál sería nuestra suerte? ¿Dependeremos de nuestras relaciones con los Estados Unidos, un aliado que enfatiza más su atención en el Medio Oriente y Asia Oriental? ¿Si Estados Unidos delega responsabilidades de la seguridad en la América Central, a qué Estado aliado responsabilizaría? ¿Colombia o México? ¿Tendríamos como país oportunidad de zafarnos de una esfera de influencia colombiana o mejicana? ¿Podríamos como país aprovechar nuestra posición estratégica, para unificar a los siete países centroamericanos y lograr un equilibrio estratégico frente a las amenazas China, de los Estados Unidos y Europa e impedir nuestra incorporación hegemónica a cualquier otra nación suramericana?

Estas son las interrogantes que merecen estudiarse hoy en día frente a China, Los Estados Unidos y algunos países de la región latinoamericana posicionados como potencias de segundo orden (Brasil, México, Colombia).

Los pequeños países centroamericanos necesitamos establecer una política exterior consensuada, que nos permita sobrevivir con algún nivel de independencia. Es en ese sentido Panamá, siendo la puerta de entrada de China al Atlántico e importante para los Estados Unidos por razones de seguridad continental, merece jugar un papel que potencie la región, haciendo competir los intereses de todos y neutralice cualquier posición de dominio sobre esta estrecha cintura que une a las Américas.

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