El Gobierno de Temer queda en agonía tras nuevas declaraciones de Odebrecht

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Michel Temer. / Facebook.

El Gobierno de Temer queda en agonía tras nuevas declaraciones de Odebrecht

Un ex directivo de la constructora delató que el actual presidente y varios diputados de su partido recibieron millonarios sobornos durante años. La administración del PMDB queda al borde del abismo.

Mundiario

Cláudio Melo Filho ha abierto la caja de Pandora en Brasil luego de sus declaraciones ante los fiscales que le investigan por el escándalo de corrupción de Petrobras, la petrolera estatal de Brasil. Melo Filho, ex directivo de la megaconstructora Odebrecht, ha metido en el pleito al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y al líder de éste, nada menos que el presidente Michel Temer. Al parecer la red de sobornos daba una comisión a absolutamente todos, y si ya cayeron el Partido de los Trabajadores (PT) con todo y su patriarca Lula da Silva y su matriarca Dilma Rousseff, ahora las declaraciones le han llegado al actual partido en el poder. La trama ya hizo rodar la cabeza de varios personajes políticos importantes y seguirá arrasando hasta quedarse sin almas que devorar.

De acuerdo a sus propias palabras, Melo, otrora director de Relaciones Institucionales de la compañía, era el encargado de llevar los contactos entre diputados y senadores (especialmente el PMDB y el PT) para que éstos aprobaran leyes o enmiendas que favorecieran de manera explícita los intereses de su empleador. “Mi empresa tiene interés en la preservación de esa relación, ya que históricamente apoyan proyectos de nuestro interés y poseen capacidad de influir a los demás agentes políticos”, reveló. En retorno, Odebrecht daba sumas elevadas de dinero a los diputados cuando los mismos cumplían con su misión. Melo ha tirado de cabeza con nombres, sistemas, números y todo tipo de detalles a los integrantes de esta gigantesca red de tráfico de influencias que operó durante una década cuando menos y en la que varios legisladores del actual partido oficial están involucrados, así como exministros de renombre y otros individuos de los que se sientan en la misma mesa que Temer, como Romero Jucá. Jucá precisamente era uno de los más importantes en esta trama, confiesa Melo: “la forma como trataba con él los temas estaba basada en una certeza: todo apoyo llevado a cabo por el senador tendría que ser pagado en campaña electoral”.

El ex directivo recuerda un capítulo que ha causado un terremoto en la sociedad brasileña y que deja a Temer en el epicentro del mismo. En mayo de 2014, antes de las elecciones de aquel año (en octubre), el entonces vicepresidente de Rousseff –con quien por cierto se presentaría para la reelección– ordenó en una cena “personal y directamente” 10.000 reales a Marcelo Odebrecht, en aquel entonces mandamás de la constructora. Este evento tomó lugar en la terraza del Palacio de Jaburú, la casa oficial del vicepresidente que esté de turno, y todos estaban sentados en lujosas sillas. Los invitados a la merienda fueron el mismo Melo, Odebrecht, Temer y Eliseu Padilha, hoy en día ministro de la Casa Civil –un equivalente a primer ministro– pero en aquellos días diputado. El pago que exigía Temer era para los gastos de la futura campaña electoral de su partido.

Más allá de esta impresionante denuncia, que obviamente el presidente se ha apurado a negar argumentando que la donación fue legal y declarada, lo que Melo ha destapado, de comprobarse, es un importante tránsito de favores por dinero entre diputados del PMDB con mucha influencia en el Congreso y en el Senado, y los directivos de la compañía.

Prosiguiendo, el ex empresario explica cómo Renán Calheiros, actual jefe del Senado, le abría las puertas de su oficina cuando él quisiera. “Mi relación con él siempre fue buena y siempre tuve acceso para ser recibido por el él cuando lo necesitaba”, revela. Citó también otro ejemplo delicado: hace dos años, se reunión con Calheiros para tratar “el tema de la renovación de los contratos de alimentación energética en el Nordeste”. “En un determinado momento, Calheiros me dijo que su hijo será candidato al Gobierno de Alagoas y me pidió expresamente que comprobara si la empresa podía contribuir. Creo que pedirme una aportación para la campaña de su hijo, justo en el momento en que se presentaban los aspectos técnicos el pedido del pago, constituían una contrapartida (…) Entendí que si no se llevaban a cabo esos pagos la empresa podría resultar perjudicada”, prosigue.

Melo Filho confiesa que Romero Jucá recibió cerca de 22 millones de reales (7,3 millones de euros) en un plazo de dos años. El departamento de Operaciones Estructuradas de Odebrecht era una división particular de este gigante que se encargaba exclusivamente del cumplimiento del pago de sobornos mediante cuentas en el extranjero para borrar cualquier trazo del dinero. A los afortunados acreedores se les consignaba en los libros contables pero sin su nombre, sino su apodo. El de Calheiros, por ejemplo, era Justicia; el de Eduardo Cunha, el fanático religioso presidente del Congreso, era Cangrejo. La lista incluye algunos como el todo feo, viejecito, indio, decrépito, la fea o el misas, que eran los sobrenombres de los diputados involucrados en el negocio.

Aparte de dinero, independientemente de si era o no para patrocinar campañas electorales, el ex directivo revela también que la empresa daba exquisitos regalos a los diputados más importantes por su compromiso con la causa. Por ejemplo, Geddel Vieira Lima, exdiputado y exministro que recién renunció por un –nuevo- caso de tráfico de influencias, recibió para su cumpleaños un reloj Patek-Philippe modelo Calatrava cuyo precio llegaba a 25.000 dólares con todo y una pequeña tarjeta de felicitación firmada por Marcelo Odebrecht.

Los acusados se han apurado a negar las acusaciones mediante notas en las que insistían en su inocencia. No obstante, la pérdida de dignidad y crédito de las dos cámaras (Senado y Congreso) ha condenado su imagen ante la nación. Y la tormenta empeorará. Al menos, 70 directivos de Odebrecht, incluido el propio Marcelo y su padre, Emilio, han acordado declarar todo lo que saben respecto a este caso. En vista de eso, Brasil está a la espera del nuevo aluvión que les espera. El Gobierno de Temer, de por sí en una situación más que lamentable, podría empezar a contar los días que le quedan en el poder. @hmorales_gt

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