El declive del papel mediador de Panamá

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El declive del papel mediador de Panamá

Con el aislamiento económico, político y diplomático, la posterior invasión de Estados Unidos, registrada en 1989, y la subordinación oficial a Washington, Panamá ha perdido en la arena internacional gran parte de la capacidad mediadora que consolidó en la década de 1970 hasta elevar su prestigio como país soberano con una especial autoestima y objetivos programáticos de descolonización.

La despersonalización en materia de política exterior no es la obra de un único gobierno, pero se ha vuelto más evidente en medio de duros conflictos globales y ante la ausencia de un proyecto diáfano, respecto a la neutralidad permanente del Canal de Panamá y al papel de mediador respetado y confiable que una vez obtuvo este país. Ello se traduce en una debilidad en el ámbito hemisférico y desubica al Estado panameño, sumergido en el aislamiento internacional progresivo y en la subordinación a Washington.

Una prueba notoria de la falta de acompañamiento internacional a la política exterior panameña, fue la casi nula presencia de jefes de Estado en la inauguración en 2016 del tercer juego de esclusas del Canal interoceánico, pese a la distribución de elegantes tarjetas y cartas de estilo a dignatarios alrededor del mundo. El resultado fue más que la ausencia de los invitados a la fiesta canalera, que terminó convertida en show, en vez de un cónclave universal para apostar por los esfuerzos de paz, comercio libre y disensión.

El ambiente de soledad se percibió, además, durante el estallido de escándalos financieros, como los Papeles de Panamá, que han estremecido la plataforma de servicios de este país y generado dudas sobre la transparencia de transacciones millonarias a través de los negocios offshore. Los “destapes” de soborno internacional del conglomerado brasileño Odebrecht, que involucran a Panamá, alejan a este país de su antiguo papel mediador, cuando los aliados tuvieron un fuerte protagonismo y ejercieron la solidaridad efectiva.

Bajo el liderazgo del general Omar Torrijos, Panamá obtuvo una estatura mundial, generó fórmulas de avenimiento, conciliación y diálogo en Centroamérica, y captó la solidaridad internacional a favor de la causa de recuperación de la vía acuática administrada durante casi 100 años por Estados Unidos. Esos momentos de gloria y de firmeza patriótica son parte del pasado y aparecen como viejos apuntes guardados en la Cancillería panameña o en las manos de escribanos que tuvieron el cuidado de preservarlos del olvido.

Es incomprensible e inaceptable, que Panamá adopte el silencio gubernamental cuando un embajador extranjero sin tacto diplomático justifica el bloqueo contra medios panameños, sobre la base de leyes extraterritoriales que incluyen a empresas periodísticas en la Lista Clinton y crean un precedente mundial intervencionista, en perjuicio del derecho universal de información. Está claro que para obtener respeto de otras naciones, es necesario merecerlo.

La actitud sumisa y la falta de una visión estratégica coherente en el cambiante escenario latinoamericano, no ayudan a Panamá a disponer de un equipo de respuesta rápida en una confrontación global. Tampoco sirve de aliento la pasividad oficial ante conflictos en “fronteras porosas” donde se pone a prueba la capacidad de asegurar la jurisdicción nacional, la seguridad, la buena vecindad y los límites geográficos vigentes. Es hora ya de recuperar la dignidad y el respeto, con la bandera panameña en alto y efectivas políticas de Estado, que dieron a este país un auténtico perfil soberano.

1 COMENTARIO

  1. Todo lo anterior nos habla de muchas deficiencias por parte de los gobernantes anteriores y actuales de Panamá “post dictadura” cuando debería ser todo lo contrario En muchos de los temas primordiales para la mayoría de los Panameños tenemos débil Combate a la corrupción e impunidad, continuamos con inseguridad delincuencia industria extractiva a esto se le suma el fuego enemigo interno de nuestros últimos gobernantes corrupto a más no poder y porque: 1. Predomina la improvisación de quienes dirigen la Política Internacional de Panamá sin conciencia Patria, anti Nacionalistas sin moral ni ética et.
    2. Nuestros políticos oligarcas criollos muestran falta de amor Patrio sumiso arrodillados, entreguistas ante las políticas macro económicas y dictadas desde Estados Unidos y por los voraces e inmorales de la globalización que son los mismos del club de Bilderberg los amos del planeta que imponen su gobierno mundial.
    La ineptitud, improvisación vergonzosa, corrupción complicidad de quienes nos dirigen y gobiernan nos obliga a incrementar nuestra solidaridad para exigir Respeto por nuestro derecho a una vida digna, ligada a nuestra ya exigencia de que sobretodo nuestros gobernantes respeten nuestros Derechos Humanos nuestros Valores Humanos Universales nuestra Leyes, Unidos sin diferencia alguna para luchar hasta lograr construir el Panamá que queremos, deseamos merecemos y si podemos construir .

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