COMUNICADO AL PAÍS

Instituto del Canal y Estudios Internacionales- Universidad de Panamá

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Felizmente en la historia republicana de Panamá, hemos contado con presidentes y cancilleres que en sus momentos supieron apartarse de la manipulación imperial y se resistieron a ser simples subordinados de la política exterior de los EUA. Ese orgulloso legado se viene sepultando por el actual gobierno de Panamá. El presidente Varela y su canciller, la señora de Saint Malo, no han dejado de seguir fielmente el guion dictado por el Departamento de Estado de EUA.

Renuncia a una línea de conducta digna e independiente.

No hay tiempo para el asombro. Tampoco para el decoro. Sencillamente los gobernantes panameños han renunciado a una línea de conducta digna e independiente. Lamentable el papel deplorable de la canciller, quien se negó a acatar la defensa constitucional de un empresario nacional, cuando sin pruebas, el gobierno del presidente Trump lo acusó, lo arruinó e indujo a que otros cientos de panameños fueran despojados de sus puestos de trabajo.

Tampoco se le reconoce como celosa observadora del derecho internacional. Se burla de caros principios que para nosotros los latinoamericanos, incluyendo a los panameños, son vitales, como por ejemplo: la no injerencia de un Estado en los asuntos internos de otros y el respeto a la autodeterminación.

Detrás del carro guerrerista estadounidense, la canciller no reconoce el proceso electoral democrático venezolano.

Carente de una política que vele por nuestros intereses, seguimos incondicionalmente detrás del carro guerrerista estadounidense. Basta que el presidente Trump arquée la ceja derecha para que doblemos sumisamente la cerviz.

Por esa razón, no es de extrañar el alineamiento de Panamá con los dictados de Washington. La canciller dice no reconocer el proceso electoral democrático venezolano y copia fielmente la lista excluyente elaborada por el imperio y declara al presidente Maduro, peligroso para la banca panameña.

¿Con esa práctica nos sumemos a corretear diplomáticos rusos?

Aunque falta poco para que finalice la indigna subordinación diplomática, nos preocupa, que de seguir con esa práctica nada evitaría que mañana nos sumemos a corretear diplomáticos rusos, como represalia o ejecución de una sanción sin haberse aportado pruebas fehacientes, como lo hicieron en Panamá, con el caso de la familia Waked. También podría ser que nos arrastren a su guerra comercial contra China.

Esa conducta no muestra ninguna reacción humanamente solidaria ni repudio por el asesinato a mansalva de niños, mujeres y hombres palestinos, por parte del ejército de ocupación israelí en la zona de Gaza, y mucho menos, hubo reacción al descarado fraude electoral en Honduras.

Por la importancia geo-estratégica de Panamá, más que cualquier otro país, tenemos que cuidar nuestros propios intereses y apartarnos de quienes nos quieran sumar a su política intervencionista y guerrerista, como lo pretende los EUA con la complicidad del actual gobierno panameño.

Ciudad universitaria, 2 de abril de 2018

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