Café Bayano aborda el asesinato de dos policías en Chilibre

La Policía Nacional, no está en capacidad de Proteger y Servir a la población ni a sus propias unidades.

0
140

Por Cecilio E. Simon E.
Redacción de Bayano digital

La Policía Nacional informó, que el sábado 14 de octubre, dos de sus unidades fueron asesinadas en un puesto de control fijo en la autopista Panamá-Colón, a la altura del corregimiento de Chilibre. Según el escueto comunicado de la Policía Nacional, una de las victimas estaba sentada en el puesto del conductor y recibió un disparo en la cabeza, mientras que la otra fue “fusilada” a un costado del vehículo. De acuerdo con el comunicado, los cuerpos sin vida fueron hallados en el cambio de turno. Previo a ello, las unidades no respondieron a las llamadas realizadas por radio.

Del hecho surgen tres preguntas elementales:

  • ¿Por qué no alertaron por radio a sus compañeros que estaban bajo ataque?
  • ¿Por qué no hay evidencias, de que respondieran al ataque con sus armas de reglamento?
  • ¿Estaban desprevenidos o quizás dormidos?

Las respuestas a esas preguntas no están dirigidas a desacreditar a las víctimas. Por el contrario, tienen como objetivo abrir el debate sobre el equipamiento, entrenamiento, condiciones de trabajo y calidad de vida de las unidades de la Policía Nacional.

Durante el gobierno de Martinelli, el gasto de los cuerpos de seguridad en Panamá pasó del 2%, en 1999, al 7,4% en el 2014, en el que alcanzó 1,198 millones. El presupuesto adoptado en ese ámbito por el gobierno del presidente Varela ronda anualmente los 700 millones.

¿Cómo se explica que, pese al descomunal presupuesto, la flota vehicular de la Policía Nacional sea insuficiente y carezca de mantenimiento, y que usualmente el equipo de comunicaciones no funcione? Estos dos elementos, la movilización y las comunicaciones, pueden ser claves para entender el caso.

El entrenamiento de las unidades policiales es cuestionable. No es usual que acudan al polígono de tiro o realicen ejercicios físicos para mantener las condiciones que exige su profesión.

La comida que ingieren es inadecuada. Cuando están de servicio en la calle, consumen alimentos, generalmente fritos y de mala calidad.

Las enfermedades crónicas frecuentes de los agentes policiales son: obesidad, diabetes y trastornos cardiacos. Su expectativa de vida laboral es de 10 años, tras lo cual deben pasar a labores de oficina.

Asimismo, son desatendidos otros problemas de salud vinculados al trabajo preventivo: la vara policial, las esposas y el chaleco táctico son intercambiados entre los policías sin que antes sean esterilizados o higienizados. El intercambio de fluidos corporales conduce a problemas de la piel y a la posible infección del VIH, incluso a los detenidos y privados de libertad.

¿Se privatizaron los servicios policiales?

El descanso, de los policías es precario. Al finalizar la jornada de trabajo, prestan servicios remunerados como vigilantes en establecimientos comerciales o custodios de camiones de expendio de mercancías. Una parte de la remuneración es para el policía y la otra para atender las necesidades de su centro de trabajo (reparación de vehículos, cambio de llantas, por ejemplo). Es decir, han sido privatizados los servicios policiales.

Otros agentes, generalmente del interior del país, acumulan días de servicio para viajar y disfrutar un tiempo adicional en compañía de sus familiares.

En estas condiciones, cómo no pensar que los policías se durmieron en el puesto de trabajo, o que no les funcionó el equipo de comunicación, como es usual o simplemente los tomaron desprevenidos sin el adiestramiento apropiado para enfrentar ese tipo de contingencias.

Como corolario, hay que resaltar la frustración que produce en ellos detener en flagrancia a un delincuente y al día siguiente encontrarlo amenazante en la calle. Al parecer los agentes no están suficientemente capacitados para evitar la contaminación de pruebas en escenarios de crímenes y poder elaborar informes que sean aceptados en el vigente Sistema Penal Acusatorio.

En conclusión:

  • El descomunal gasto del Estado en armas y otros recursos de Seguridad, sólo sirve para que la Fuerza Pública de Panamá guarde las fronteras de Colombia y Estados Unidos.
  • En tanto, la Policía Nacional, con las debilidades anotadas, no está en capacidad de Proteger y Servir a la población ni a sus propias unidades.

No hay comentarios

Deja un comentario