Víctimas del Holocausto viven en la memoria

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Soldados nazis en busca de judíos en Europa.

Por José de la Rosa Castillo – Bayano Digital

La Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la Resolución 60/7, del 1 de noviembre de 2005, declaró el 27 de enero de cada año “Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto”. La declaración “condena sin reservas todas las manifestaciones de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades, basadas en el origen étnico o las creencias religiosas, donde quiera que tenga lugar”.

La fecha del 27 de enero fue escogida porque marca la liberación de los campos de exterminio nazi, al finalizar la II Guerra Mundial, tras el genocidio de seis millones de judíos por el régimen nazi a lo largo de Alemania y todos los territorios ocupados. Entre los métodos de exterminio, figura lo que técnicamente se llamó “la solución final” de la “cuestión judía” (en alemán Endlösung). Ello incluía la asfixia por gas venenoso, disparos, ahorcamiento, trabajos forzados, el hambre, los experimentos seudocientíficos y la tortura.

Entre 1941 y 1945, la población judía en Europa fue perseguida y exterminada sistemáticamente, pero el exterminio no se limitó a judíos sino que se extendieron a otros grupos étnicos y políticos, convirtiendo al “Tercer Reich” en un Estado genocida. Pero en medio del Holocausto, también hubo actos de heroicidad y episodios de resistencia armadas contra los nazis, como el Levantamiento del Gueto de Varsovia, en 1943, en el que miles de judíos mal armados se enfrentaron durante cuatro semanas a las unidades SS (fuerzas de seguridad del ejército nazi). Fueron cientos los levantamientos armados judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

La eliminación física de los judíos se realizó de forma sistemática, meticulosa y efectiva, conforme a una estrategia bien elaborada. Ningún otro genocidio en la historia ha sido ejecutado mediante medios mecánicos en instalaciones especialmente construidas, como las cámaras de gas, que funcionaron en Auschwitz o Treblinka.

Prisioneros en campos de concentración nazis, durante la II Guerra Mundial.

La estructura del Holocausto creó el concepto de judío, de acuerdo a unos criterios muy distintos de los utilizados hasta entonces. Se procedió a desposeer a los ciudadanos marcados de sus derechos de ciudadanía y sus bienes, separándolos virtualmente del resto de la sociedad. Se emprendió la separación física, con la concentración en guetos o su deportación a otros territorios. Se pensó inicialmente en deportarlos de Europa y después se optó por su asesinato masivo o ejecución en campos de exterminio, también creados para tal fin. Los términos “evacuación”, “desplazamiento”, “emigración”, “reinstalación”, eran palabras claves para ocultar la masacre.

Este año, la conmemoración utiliza el lema “Educar para un futuro mejor”, de acuerdo a la UNESCO, y tiene como propósito contribuir a la sensibilización del público, sobre las situaciones que conllevan un riesgo de genocidio, manifestaciones xenófobas o de intolerancia en el mundo contemporáneo. Asimismo, enfatiza el valor de los derechos individuales y los valores universales. La enseñanza y el aprendizaje del Holocausto subrayan cuestiones que ocupan un lugar central en los esfuerzos en la promoción de la paz y la comprensión mutua, al representar un momento crucial de la historia de la humanidad.

La conmemoración del Holocausto ofrece amplias posibilidades para el abordaje didáctico del tema, al ser uno de los acontecimientos mejor documentados que provee a los educadores múltiples elementos para la educación de los jóvenes, niños y niñas, sobre este acontecimiento histórico, con lecciones creativas y motivadoras. La abundancia de fuentes directas accesibles y la creación de un entorno positivo de enseñanza pueden contribuir a satisfacer las necesidades educativas. Pero, sobre todo, contribuir a la tolerancia, la libertad, la igualdad y la promoción de la paz y la convivencia pacífica entre pueblos y países, culturas y tradiciones.

“Tanto si se vive en África Central, como en China, el Pacífico Sur o Suiza, se tiene que ser consciente del peligro que representa el genocidio. A fin de cuentas, educar sobre el Holocausto significa en última instancia alejar lo máximo posible a la humanidad de esa forma extrema de asesinato masivo”.

Yehuda Bauer, historiador, UNESCO, 31 de enero de 2012.

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