La gran oportunidad de Pedro Miguel

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Magistrados Cecilio Cedalise y Angela Russo, envueltos en escandalosos fallos judiciales. (Foto: La Prensa).

Por Alberto Velásquez
Periodista

No se había secado la tinta sobre el papel del nombramiento de los Magistrados Russo y Sedalice cuando raudo y veloces fueron los primeros en proponer la reelección del cuestionado magistrado presidente Prado. Este comportamiento de los nuevos magistrados, de quienes después de tanto cacareo se esperaba una actuación decorosa, causó decepción y mucha indignación.

Desde ese momento, se afianzó aún más la percepción generalizada de que en nuestro país la justicia pasa por momentos indeseables, empezando por su cúpula, los magistrados de la Corte Suprema, hasta jueces de los diferentes circuitos.

Los recientes fallos, relacionados con los casos de alto perfil que constituyen en su esencia una serie de atracos a los fondos públicos, dinero que sale de los bolsillos de los panameños humildes, no solamente dejan mucho que desear del nivel profesional de dichos magistrados y demás componentes, sino que develan posibilidades de que mucho dinero ha debido pasar por debajo de la mesa.

Los hechos están a la vista y como existe el precepto de que solamente la Asamblea Nacional sería la única institución que pudiera enfrentarse a los integrantes de la Corte, no importa las tendencias políticas de sus miembros, es el momento preciso para detener la abominable ola de impunidad que se avecina a favor de los imputados en dichos casos.

Esos casos abarcan el escándalo de la empresa Finmeccanica, a través de la cual se malgastaron 125 millones de dólares en radares que nunca sirvieron, y el relacionado con Riegos de Tonosí, en el que se le adelantó a la compañía 40 millones, sin que hubiese colocado un solo pie de tubería. Fueron robos descarados al erario público. Totalmente consignados en unos expedientes, que los magistrados declaran que son nulos, permitiendo la impunidad de los implicados.

Pero aun cuando hay un acuerdo tácito entre la Corte y la Asamblea Nacional, que impide que unos juzguen al otro, y ante tanto descaro y malversación jamás registrados en nuestra historia republicana, este es el momento en que hay que comprender que la patria está por encima de quienes la mancillan y se ríen del pueblo panameño.

El Partido Revolucionario Democrático (PRD), que se rasga el pecho como un partido de oposición, tiene la oportunidad, de presentar una denuncia contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes evidentemente están consignados en los expedientes, han firmado fallos en contra de los intereses nacionales.

Este es el momento en que el secretario general del PRD, diputado Pedro Miguel González, puede encabezar un juicio contra magistrados corruptos, antes de que la clase consciente del pueblo panameño salga de su área de confort, y se lance a las calles con resultados impredecibles.

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