El Dedo

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El Dedo

Por Niko Jones

 ¿Qué hará el gobierno para ocultar que en La Chorrera llueve óxido de nitrógeno, monóxido de carbono, cadmio, benceno, óxido de azufre, mercurio, cobalto, etilbenceno, formaldehído, furanos, sin olvidar el agua contaminada vertida al río?

 Cuando empiece a trabajar la planta termoelécrica ampliada, los efectos serán peores. ¿Mudarán a La Chorrera para La Arenosa? ¿O construirán una base hondureña en El Chorro de La Chorrera? Sea como sea, esta vaina apenas comienza.

 Y con tanta porquería en el aire, el “bollo preñado”, la changa y el chicheme, tres maravillas de La Chorrera, están en peligro. ¡Qué Dios nos agarre confesados!

 Ya lo dijo el poeta Pedro Rivera: “ser panameño y pensar como gringo, es casi lo mismo que andar con la pata en el suelo y soñar con Florsheim”.

 Las empresas con más de 50 empleados están obligadas a contratar a trabajadores con discapacidad, pero se lavan la cara y donan a la Teletón el dinero que le adeudan al Estado en materia de impuestos. ¡Eso se llama jugar vivo!

 Los arroceros en provincias centrales pegaron el grito al cielo, cuando se enteraron de que en el trineo de Papá Noel venia un cargamento de arroz importado. Muchos fueron al IMA a protestar y escucharon un resonante ¡jo, jo, jo!

 El deceso de Fernando Manfredo, primer administrador panameño del Canal de Panamá, pasó sin penas ni glorias. Se ha hecho costumbre en este país olvidar a los patriotas.

 Algunos “cocotudos” escribieron su cartita al Niño Dios y pidieron, nada más y nada menos, que el puerto de Corozal, en el Canal de Panamá. ¿Habrán olvidado de que aún hay panameños que duermen en la cama de los perros?

 La abuela de Misko Jones detectó que la canasta básica se hizo más cara en Navidad y los ricos se embolsaron los ahorros de los panameños en un santiamén. ¿Emprendedurismo o milagro? ¡Qué respondan la Acodeco y el MICI!

 Por si fuera poco, el Ministerio del Ambiente reconoce que de las 52 cuencas hidrográficas de Panamá, 31 de ellas están en peligro por la contaminación. Aun así, muchos se atreven a decir, por un puñado de dólares, que vivimos en un paraíso.

 En medio de ese desastre, apareció al conejo de Alicia en el país de las maravillas, gritando, con un reloj al frente; “es tarde, se ha hecho tarde”, para corregir el daño ambiental y el diluvio de caca que nos espera. ¡Amanecerá y veremos!

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