Calidad de agua disminuye y negocio hídrico aumenta

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Diputados visitan planta potabilizadora, presionados por la población. (Foto Idaan).

Calidad de agua disminuye y negocio hídrico aumenta

Por David Carrasco

El agua potable consumida en Panamá, es aún considerada “buena” por la mayoría de la población, pero su calidad ha disminuido en los últimos años, a causa de la sedimentación de ríos, la contaminación y el manejo arbitrario de fuentes hídricas.

Así lo declaró a Bayano digital el secretario general de la Unión Nacional de Consumidores de la República de Panamá (Uncurepa). Pedro Acosta, al proveer un enfoque sobre el vital producto que llega a las plantas potabilizadoras del Estado y es distribuido a través de la red de acueductos.

Acosta indicó que “todavía los panameños decimos que tenemos una de las mejores aguas del mundo, pero hay muchos episodios que trascienden el consumo y generan preocupación”. El problema se replica en todo el país y tiene su origen en el control de las cuencas hídricas por grupos privados depredadores del ambiente.

Opinó que en la lista de los mayores contaminadores hay que incluir a las porquerizas y cultivos agrícolas en la Cuenca del Chagres, que provee el 40% del agua para el funcionamiento del Canal de Panamá y de donde se toma el 80% del vital líquido que abastece a la mitad de la población del país.

El río Chagres posee 127 kilómetros de largo y está localizado entre las provincias de Panamá y Colón. Muestra señales de deterioro. En su curso medio se yergue la represa de Gatún, con la cual fue creado el lago artificial Gatún del Canal de Panamá.

Acosta indicó que el problema relacionado con la calidad de agua podría empeorar con el excesivo uso de químicos para eliminar impurezas y purificar el producto. “Cada vez tenemos menos fuentes de agua disponibles para consumo humano y ello está relacionado con la alta demanda de la industria”, enfatizó.

Algunos procedimientos adoptados en varios países incluyen la fluoración del agua potable, que consiste en la acción controlada de añadir un compuesto fluorado en el agua de abastecimiento público, pero falta una estrategia de Estado sostenible para garantizar a largo plazo la calidad del producto que llega los hogares.

“Se puede decir que la adición de más químicos al agua es inocuo, desde el punto de vista de los reglamentos, pero baja la calidad y puede generar problemas a la Salud humana”, acotó Acosta.

Agua embotellada, un negocio que crece

El dirigente de Uncurepa sostuvo que en 2007 fueron sometidas a estudio más de15 marcas de agua embotellada (purificada y mineral), nacionales y extranjeras. En la muestra aleatoria salieron mal paradas varias marcas comerciales. Advirtió que “ahora se importa agua embotellada de cualquier país, lo que jamás debió haber sido permitido, porque se desconocen sus calidades”.

Puntualizó que Uncurepa presentó un habeas data (solicitud de información) para tener acceso a un nuevo estudio sobre agua embotellada en Panamá, pero el Ministerio de Salud aún no ha respondido la petición del grupo de consumidores.

A través de la Resolución 64/292, de 2010, la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció el derecho humano al agua y al saneamiento. Reseñó que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de los derechos de las personas.

Por su parte, la psicóloga Lourdes Vega estimó que la calidad del agua distribuida por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacional (Idaan) “no es la misma de hace unos años atrás” y adujo que “parece haber una mano siniestra detrás del negocio hídrico, para tratar de privatizar a esa institución”, mientras algunos se enriquecen con la venta de agua embotellada.

Desde 1975, el Idaan opera la planta de Chilibre, que es la mayor fuente de abastecimiento de agua potable del país y puede producir 125 millones de galones de agua diarios. En 2016, se prevé ampliar su capacidad a 260 millones de galones,

No obstante, la Contraloría General de la República confirmó que anualmente son importados 6,5 millones de galones de agua envasada y consumidos cerca de 61 millones de galones. La facturación anual de ese producto es de 20 millones de dólares.

El principal responsable de estudiar la calidad del agua envasada en Panamá es el Ministerio de Salud (Minsa). El monitoreo se hace de forma semanal y los consumidores reclaman resultados.

Evidencias de contaminación en la fuente

En 2014, la Televisora Nacional (TVN Canal 2) tomó muestras al agua del río La Puente, en la salida al Lago Alajuela, que a su vez desemboca en el río Chagres. Varias comunidades denunciaron que la empresa Cemex y una porqueriza llamada “de amortiguamiento” estaban contaminando el río La Puente.

El biólogo Isaías Ramos, del Centro de Incidencia Ambiental de Panamá, señaló a Televisora Nacional que las muestras presentan altos niveles de coliformes fecales, que sobrepasan 400 veces la norma. Ello genera una alta contaminación del afluente. Asimismo, hay presencia de partículas de metales pesados.

El ambientalista Donaldo Souza Donaldo Augusto Souza dijo que la operación de canteras y la planta cementera en Calzada Larga, ha ocasionado “grave impacto ambiental” al agua que consume más del 80% de la población en la Ciudad de Panamá, por lo que exhortó a la comunidad organizada a ejercer el derecho a la protesta.

Pese a ello, Cemex, que adquirió 520 hectáreas cercanas a las áreas protegidas del Parque Naional Chagres, en el sector de Calzada Larga, para la explotación de piedra caliza, ha negado responsabilidad en la contaminación que pone a prueba la capacidad institucional del Idaan y del Ministerio del Ambiente.

Un estudio de la Autoridad de los Servicios Públicos (Asep) reconoció que “controlar los contaminantes en las fuentes es más fácil que eliminarlos”, lo que reduce los costos de tratamiento. Por ello, la selección de variables debe ser permanentemente revisada y lo consumidores tienen que exigir la calidad del agua.

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