Los ricos más ricos, de este mundo pobre

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Empresas ricas del planeta siguen aumentando sus ganancias.

Los ricos más ricos, de este mundo pobre

Por Roberto F. Campos

La Habana (PL) – Acogidas a la archiconocida frase de ¿los ricos cada vez más ricos?, en la actualidad un puñado de empresas detenta el poder económico del planeta, todas de países del primer mundo y en manos de pocas personas.

Cuando algunos economistas previeron el freno en la carrera de las fusiones empresariales, esta eventualidad ascendió y benefició a una reducida élite financiera y comercial, ninguna generada en el Sur.

Los especialistas consideran este tema como una globalización de las corporaciones a cuya cabeza se colocan 500 compañías de mayor valor, según sondeos de consultoras y medios especializados que tienen en cuenta incluso listas de Forbes.

Reconocidos estudios reflejan estadísticas que refuerzan este imperio económico, como es el caso de que casi un 48 por ciento de las mayores compañías y bancos del mundo se concentran en los Estados Unidos.

De ese mundillo, el 30 por ciento está en Europa y el 10 por ciento en Japón, por lo tanto el 90 por ciento de las mayores corporaciones con poder sobre la industria, la banca y los negocios son estadounidenses, europeos o nipones.

Los mayores controladores

Registros de los expertos señalan que la empresa más grande lo constituye la cadena de tiendas Wal-Mart, la cual cuenta con un volumen mayor al Producto Interno Bruto de Noruega, Arabia Saudita y Austria.

Le siguen en la lista British Petroleum (BP), Exxon Mobil, Shell, General Motors, Daimler Chrysler, Toyota Motor, Ford Motor, General Electric, Total y Chevron, muchas de ellas fruto de fusiones.

Tras el fenómeno de esas uniones está la intención de evitar las pérdidas a costa de medidas como recortes de empleos, cierres de plantas, ventas de activos y reordenamiento empresarial.

Ello lleva a un correspondiente impacto social negativo en amplios sectores de los mercados laborales.

Cada una de las grandes empresas mencionadas constituyen en sí mismas economías mayores que Portugal, Israel, Irlanda o Nueva Zelanda.

Entre los 100 grandes del planeta hay supermercados como Carrefour, Home Depot, Metro y Royal Ahold, o procesadores de alimentos como Nestlé y el Grupo Altria (perteneciente a Kraft Foods y Phillip Morris).

Se añaden en la lista grupos financieros como Citigroup (mayor banco de los Estados Unidos), ING y HSBC, o, muy a la moda de la alta tecnología, las de informática como IBM, Siemens, Hitachi, Hewlet Packard, Samsung y Sony.

Hace poco, las 200 transnacionales más grandes del orbe concentraban 29 por ciento de la actividad económica mundial. Por su parte, África y América Latina están fuera de la lista y los tigres asiáticos tienen menos del uno por ciento.

Los estudios recuerdan que cinco de los 10 principales bancos son estadounidenses, así como seis de las 10 farmacéuticas y biotecnológicas, cuatro de las 10 en telecomunicaciones y siete de las principales en tecnología de la información.

En cuanto al petróleo, el oro negro, cuatro de las 10 principales son estadounidenses y nueve de las 10 de software. Solo en los seguros se destacan los europeos con cinco de los primeros 10 lugares.

La geografía de la economía mundial tiene un peso bien definido hacia un solo lado de la balanza.

En materia de alimentos el informe del Grupo ETC, Oligopoly Inc., con encuestas sobre agricultura, alimentación y farmacéutica, refleja un salto de las 10 mayores de semillas, de un tercio a la mitad del control global.

En alimentos y bebidas el poder recae en Nestlé, seguida de Archer Daniel Midlands, Altria, PepsiCo, Unilever, Tyson Foods, Cargill, Coca-Cola, Mars y Danone, que juntas controlan el 24 por ciento de todo el mercado.

Estas firmas acaparan 36 por ciento de las ganancias de las 100 mayores empresas de su tipo. Se puede concluir entonces que la lista es enorme en cuanto a productos controlados y pequeña en nombres de empresas, grupos y familias.

Aunque estos datos varían por año, no son muy diferentes en cuanto a las proporciones de ricos y pobres, y para muchos expertos, los nuevos tratados de libre comercio simplemente apuntalan tales estadísticas.

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