Financiamiento de la emergencia será una preocupación por años en Costa Rica

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El presidente Solís afirmó que la atención de los daños provocados por Nate tomará años. (Foto: Presidencia).

Los primeros impactos han sido atendidos con recursos de la CNE y la Tesorería Nacional. Ya se solicita un préstamo al BID por $20 millones.

Por Josué Alfaro | Semanario Universidad (Costa Rica)
@josuealfaro_cr

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, reconoció en conferencia de prensa que el financiamiento para la atención de la emergencia por la tormenta tropical Nate es ya una nueva preocupación en el plano fiscal.

Como parte de una atención a la prensa este lunes, el mandatario enfatizó que “todo el Pacífico sigue en alerta roja y la emergencia no ha terminado”.

Para Solís, los daños provocados por Nate son una situación que incluso deberá ser atendida por muchos años más, puesto que sus afectaciones se hicieron sentir en todo el territorio nacional y fueron mucho mayores que las provocadas por el huracán Otto.

Ante esta situación, el vicepresidente y ministro de Hacienda, Helio Fallas, confirmó que por el momento se han invertido recursos de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y de la Tesorería Nacional para administrar los efectos más inmediatos; sin embargo, reconoció que harán falta nuevas fuentes de ingreso, entre las que ya se baraja la solicitud de $20 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Así mismo, confirmó que el propio BID y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ya giraron donaciones para la atención inmediata por $200.000 y $250.000, respectivamente, recursos que serán empleados como un primer impulso para atender “una crisis que -según dijo el presidente- no se va a resolver sólo con presupuestos extraordinarios y préstamos”.

También, se anunció que se pedirá cooperación internacional, algo para lo ya se trabaja con equipos diplomáticos para explicar la situación y analizar los requerimientos de mediano y largo plazo”.

“Esta crisis en la que estamos no se va a resolver con presupuestos extraordinarios, es imposible atender la reconstrucción simplemente aumentando los presupuestos y aumentando la deuda con ellos, parte de lo que tendremos que hablar muy seriamente con todos los representantes de la comunidad política es cómo el nuevo gobierno que asumirá en siete meses podrá atender la emergencia que corresponda”, apuntó el presidente.

“Eso, no se podrá hacer sólo reforzando un poquito los presupuestos. Aquí vamos a tener que mirar, con la perspectiva más grande, cómo se fortalece la economía nacional, estructuralmente, para que se puedan atender esas responsabilidades”, subrayó.

Las prioridades

El financiamiento para superar la emergencia, eso sí, es apenas una de las preocupaciones estatales que surgieron con la emergencia, a pesar de su enrome complejidad en medio de una crisis fiscal marcada por un déficit proyectado al 6,1% y 6,6% para 2017 y 2018.

A esto, señalan las principales autoridades, hay que sumar la continuación del trabajo de rescate, la restauración de la conectividad en todo el país y la atención de las 7.214 personas que aún se mantienen en albergues. También, por supuesto, el resto de la población en orden de efectos.

Además, el Gobierno reconoce que será una ocupación pronta estimar los daños totales en las próximas dos semanas (al menos de manera preliminar), así como por involucrar a los sectores productivos, académicos de asistencia, civiles y políticos en el trabajo que se realice.

Especialmente al plano político, con el que ya se ha intentado generar recursos vía legislativa desde hace ya varios meses, pero que ahora posiblemente se intentará con mucho más ahínco.

El objetivo: encausar una recuperación que “tomará años” y que dañará de distintas maneras los ingresos del país en focos tan grandes como la actividad agropecuaria y turística.

Sólo en el campo agrícola, ya se contabilizan 84.000 hectáreas afectadas, de distintos cultivos, especialmente en la zona de Guanacaste.

Esto será un efecto ineludible, según el Gobierno, que reiteró la magnitud de la tragedia, tomando en cuenta que afectó directamente a tres cuartas partes del territorio nacional, un impacto incluso superior al generado por el huracán Otto.

“Los efectos son mucho mayores (…) Para ponerlo en contexto, con Otto se habilitó un máximo de 52 albergues para 6.483 personas, pero para esta emergencia llegamos a tener 178 albergues con 11.517 personas”, describió Solís.

Las cifras actualizadas

La tormenta tropical Nate dejó la pérdida de 11 vidas humanas, así como 7.214 personas que se mantienen evacuados en 127 albergues distribuidos a lo largo de todo el país. La mayoría en Guanacaste (37), la Zona Sur (36) y Central Sur (33).

A esto, se une afectaciones reportadas en 76 cantones, así como una intensa saturación en los suelos, especialmente del Pacífico y Guanacaste, que mantiene condiciones de alerta roja en estos lugares. “La saturación es mucha y con nuevas lluvias puede significar un nuevo riesgo”, advirtió la vicepresidenta Ana Helena Chacón.

Por su parte, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), a través de su jerarca German Valverde, señaló que finalmente se reportaron daños en 499 carreteras (117 rutas nacionales), de las que todavía existen varias decenas que no permiten la circulación o que cuentan con el paso habilitado, pero muy limitado.

Según el ministro, mejorar estas condiciones en rutas como la Interamericana Sur (con 76 incidentes), requerirá de “mucho tiempo y muchos recursos”.

También, se reportan 36 puentes totalmente inhabilitados, que ahora “serán prioridad”, según el Gobierno.

A los inconvenientes, hay que sumar las más de 350.000 personas que siguen sin agua en 23 cantones, dato suministrado por el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AYA) y las Asociaciones Administradoras Sistemas Acueductos y Alcantarillados Comunales (ASADAS).

En el campo eléctrico, el panorama por mucho más positivo. Sólo unas 5.000 personas continúan sin electricidad, según informan el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).

Todo esto junto ha requerido de esfuerzos nunca antes vistos de los cuerpos de rescate locales, que no han dejado de trabajar atendiendo ya varios miles de reportes distintos.

También, han transportado vía aérea 70 toneladas de alimentos a través de 137 vuelos, en los que además han llevado medicamentos a centros de atención y hospitales.

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