Un destino latinoamericano: arte con archivos de la CIA

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Sobre nuestras cabezas. Copias de documentos de Inteligencia, en la sala del Malba. / Fernando de la Orden

Un destino latinoamericano: arte con archivos de la CIA

  • Muestra de la chilena Voluspa Jarpa. Se exhiben documentos desclasificados sobre la región, que dejan ver similares operaciones de Inteligencia en distintos países.

Ivanna Soto / Clarin.com

“Sáquenme de aquí inmediatamente, por favor”. La frase apenas se entiende, pero si se siguen las curvas de las letras alteradas, el ruego queda a la vista. La copia del manuscrito que le entregó Eduardo Frei a su hija Carmen cuando ya no podía hablar, internado en la Clínica Santa María de Santiago, está dentro de la causa por el asesinato del expresidente chileno, muerto en 1982. La clínica es la misma en la que estuvo Pablo Neruda en 1973.

Este es uno de los miles de papeles que, entre copias de archivos judiciales y de documentos desclasificados de la CIA, conforman la exposición En nuestra pequeña región de por acá, de la artista chilena Voluspa Jarpa (1971) que hasta los primeros días de octubre podrá verse en el Malba.

La forma de la muestra es una cita al movimiento minimalista, imperante en Estados Unidos durante el momento más álgido de la sucesión de golpes de Estado en Latinoamérica. La puerta de entrada es una enorme estructura documental que pende de arriba hacia abajo y permite ser observada desde todas las perspectivas posibles.

La investigación aterriza en los retratos de distintas autoridades del Estado y la Iglesia, cuyas muertes están en proceso judicial. No llevan nombre sino país y fecha de muerte. Para más información, habrá que seguir: en una galería de imágenes aparece el cargo y en un mural con fotografías de funerales estampado sobre una pared blanca, pueden conocerse los datos. Hay una explicación: con una forma ajena y extranjera -el minimalismo- uno de los objetivos de la exposición es mostrar un paisaje latinoamericano dentro de la Guerra Fría, sin lugar para las individualidades. Lo que aquí se evidencia entonces un horizonte geopolítico común; ni nacional ni soberano.

“Aunque cada uno de los países de América latina haya elaborado los procesos históricos como si fueran únicos, la intención es generar una imagen que tenga que ver con todo el continente. Y así como no pensamos la Historia como algo cerrado sino como un proceso que está siempre siendo intervenido por informaciones desconocidas, esta es una obra concebida como work in progress (en desarrollo), porque la idea es seguir incorporando archivos que planteen otros interrogantes”, señala Jarpa, que viene recopilando material desde 1998, año en que el gobierno de Estados Unidos decidió sacar a la luz los documentos de Chile, que le abrieron las puertas hacia los demás países. Empezó sola pero en el camino sumó un equipo de arquitectos, investigadores, periodistas y hasta familiares de los involucrados.

En tensión permanente entre la simpleza de la forma y la complejidad del contenido, el periplo sigue por un espacio de carpetas, clasificadas por países, nombres y tipos de documentación con versiones antagónicas acerca de un mismo caso: accidente o asesinato. Son procesos todavía abiertos, sin fallos concluyentes que en conjunto arman enlaces entre los países a través de los mismos modos de acción: operaciones de Inteligencia, desestabilización de gobiernos democráticos, informes e instructivos de asesinatos. Pero la legibilidad individual no es la prioridad -muchos documentos están tachados, otros en inglés- sino que el volumen entrega un tipo de información visual acerca de ese momento histórico que vuelve prescindible leer cada uno de ellos para darse cuenta de qué se está hablando. El recorrido cierra con Translation lessons (Lecciones de traducción), una proyección de cinco pantallas en la que la misma artista aprende inglés para leer el material de Inteligencia. Es decir, para entender su historia, debe aprender los códigos de un país extranjero.

La muestra, más que respuestas lanza preguntas, en distintos niveles. Y Jarpa abre el juego: “Es un tipo de material que debe ser leído por muchas personas y desde muchos puntos de vista. Yo tengo toda la voluntad de que sean archivos que todos los latinoamericanos podamos usar para finalmente poder construir, nosotros mismos, nuestra historia”.

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