
Por Maria Núñez Chacón
maria.nunezchacon@ucr.ac.cr
Reconfiguración del mercado y factores externos, como aranceles y la crisis en Medio Oriente, afectan los planes de inversión de las compañías y limitan la creación de nuevos puestos laborales.
En el año 2025, las empresas de zonas francas generaron a Costa Rica un total de 200.000 empleos directos. Sin embargo, a agosto del 2026 se ha generado una pérdida de 1.691 puestos de trabajo, lo que implica una reducción del 0,9% según cifras suministradas por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) recientemente.
Dicha baja en la cantidad de empleos se ha visto marcada por la solicitud de diversas empresas para que el Gobierno autorice su compromiso de generación de empleo, un requisito que se pide para formar parte del régimen de zonas francas y gozar de los beneficios fiscales.
Por ejemplo, en febrero de este año, el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) autorizó a la empresa Amazon, mediante acuerdo ejecutivo 005-2026, reducir su planilla de un mínimo de 16.450 trabajadores a 8.225; y en mayo le tocó el turno a Align Technology, para disminuir su compromiso de empleo de 4.992 a 2.500 trabajadores.
Para julio del 2026, la compañía Worxconnect Limitada redujo de 150 a 70 su compromiso mínimo de contratación en Costa Rica, y en octubre otras dos compañías hicieron una solicitud similar: Flex Talent Sociedad de Responsabilidad Limitada solicitó ser excluida del régimen de zonas francas porque el proyecto de brindar servicios a una compañía transnacional no continuaría, y a Kamuk Internacional se le aprobó disminuir el nivel de empleo y ampliar el tiempo para cumplir con la inversión mínima total.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, aseguró que la variación en el nivel de empleo respondió, principalmente, a la menor ocupación en las actividades de servicios administrativos y de apoyo, que bajó en 4.052; profesionales, científicas y técnicas cayó en 2.674, e información y comunicaciones con 2.286 menos.
En contraste, las cifras fueron parcialmente compensadas por el aumento de trabajadores en la industria manufacturera, que fue de 4.761, y en otras actividades económicas que sumaron 2.560 nuevos puestos.
“La evolución observada, según lo han indicado algunas de estas empresas, estaría relacionada con decisiones corporativas globales.
Pero hay que tomar en cuenta que los salarios en zonas francas crecieron en términos reales un 2,8% en agosto de 2026, aunque fue inferior en 0,9 puntos porcentuales al observado en igual mes del año previo”, detalló el jerarca.
Por su parte, José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario general de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) confirmó en la presentación del informe “Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026: la importancia de las exportaciones de servicios modernos y cómo promoverlas” que se ha dado una desaceleración, o una baja en el ritmo del crecimiento del régimen de zonas francas.
“Vemos que las ventas al exterior crecieron 2,9% interanual entre enero y agosto, frente al 23% del mismo período del año pasado, lo que muestra claramente una baja en el ritmo del crecimiento significativa, lo que en parte obedece a los envíos de dispositivos y equipos médicos, por una menor demanda de estos productos en Estados Unidos, (que es el principal mercado), así como el impacto de los aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump”, advirtió Salazar-Xirinachs.

Recomposición del mercado y riesgos
Un análisis desarrollado por Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (OES-UNA) muestra que, en los últimos siete años, Costa Rica prácticamente no ha generado empleo en términos netos, ya que mantiene una cantidad de personas ocupadas similar al 2019, a pesar de que el producto interno bruto (PIB) real creció un 27% en ese mismo período.
Lo que se ha producido en realidad es una recomposición del mercado laboral, ya que se han creado empleos para personas con educación secundaria completa o superior, principalmente en ocupaciones de calificación media y alta, mientras que se han perdido puestos de trabajo entre quienes no han logrado completar la educación secundaria y en ocupaciones no calificadas.
“Este comportamiento refleja que el crecimiento económico de los últimos años se ha concentrado en actividades que demandan mano de obra más calificada y generan empleos de mejores condiciones, muchas de ellas vinculadas al sector externo y a las zonas francas.
Sin embargo, la desaceleración reciente de estas actividades podría tener efectos negativos sobre el empleo nacional, dado que su capacidad para compensar la pérdida de puestos de trabajo en otros sectores sería cada vez menor, y de mantenerse la tendencia, la ocupación podría comenzar a disminuir”, explicó la experta.
El panorama se complica, frente a la incertidumbre internacional por la política comercial de Estados Unidos y los conflictos geopolíticos en Medio Oriente; de manera que, las empresas podrían estar postergando las decisiones de inversión y limitando la creación de nuevos puestos de trabajo.
A esto se suma la reorganización de importantes compañías transnacionales para reducir costos y mejorar su eficiencia, junto con la creciente incorporación de Inteligencia Artificial en sus operaciones, lo que se traduciría en una menor demanda de mano de obra e incluso en la eliminación de determinados puestos de trabajo.
Por otra parte, la desaceleración de la economía mundial podría afectar el dinamismo del sector exportador costarricense, mientras que la apreciación del colón restaría competitividad a las empresas nacionales en los mercados internacionales y afectar a las que producen para el mercado interno.



