
Por Luis Rómboli
Gobernanza global
17 elementos de la tabla periódica se transformaron en imprescindibles para la vida cotidiana de la población del mundo, tanto o más que el petróleo, pero la cadena de suministro tiene un solo dueño, lo que explica parte de los conflictos geopolíticos que están transcurriendo.
Es difícil imaginar la vida actual sin celulares, computadoras, autos, satélites y otros aparatos tan imprescindibles. La mayoría de estos objetos han ido mejorando su tecnología con base en la incorporación de unos minerales conocidos como tierras raras, cuya obtención se concentra en un solo país: China. “De manera tan alarmante como asombrosa, el gigante asiático controla un 80% del mercado de tierras raras. Estas cifras alcanzan casi un muy preocupante 100% si nos referimos a las tierras raras pesadas”. Así comienza el libro La era de las tierras raras. La cruzada geopolítica por los metales estratégicos, de Juan Manuel Chomón Pérez, teniente coronel del Ejército del Aire español, doctor en Derecho con dos másteres en Estudios de Paz y Seguridad y con una vasta experiencia de trabajo en distintos países.
El texto, revisado y actualizado en noviembre de 2025, explica algunos de los conflictos geopolíticos que están ocurriendo en este momento en el mundo y proporciona un marco de análisis para entender lo que seguramente va a suceder en el futuro.
Si bien la agenda del presidente de Estados Unidos, Donal Trump, parece haberse enfocado en 2026 en el petróleo, ni bien comenzó su segundo mandato, las tierras raras formaron parte de su retórica mediática diaria. Por poner dos ejemplos, en febrero de 2025, su plan era que Ucrania le pagara a Estados Unidos la ayuda militar con tierras raras; después, su obsesión con estos escasos minerales lo llevó a pretender anexionar la isla de Groenlandia, que posee grandes reservas.
Un paseo por la tabla periódica
Las tierras raras son 17 metales, elementos químicos de la tabla periódica cuyos nombres son escandio, itrio y 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio). El primero en tomar contacto con las tierras raras fue un teniente del Ejército sueco en Ytterby, Suecia, en 1787. Entre ese año y 1947 se descubrieron los 17 elementos que se conocen actualmente. En 1945, tres científicos estadounidenses descubrían uno durante la fabricación de la bomba atómica. “Este tímido elemento que se produce al decaer el uranio fue bautizado con el nombre de prometio. Hoy en día utilizado en marcapasos, relojes, equipos portátiles de rayos X e incluso en baterías nucleares”, cuenta Chomón.
Pero los usos de los 17 en conjunto abarcan desde ser parte fundamental de los chips, hasta aumentar la fuerza de los imanes que se usan en motores eléctricos de vehículos y aerogeneradores, pasando por ser incorporados a “dispositivos de radar, pantallas de plasma, LED, agentes de pulido, catalizadores, controladores de las reacciones en las centrales nucleares, sensores, lectores, láseres, fibra óptica, cámaras, robots, satélites, agentes de contraste en medicina y, entre otros muchos, hacen las aleaciones más ligeras, pero más fuertes y resistentes”.
Repasando la tabla periódica, la doctora Manuela Morales Demarco, profesora adjunta en Recursos Minerales de la Facultad de Ciencias e investigadora nivel 3 del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) del área Geociencias, explicó a la diaria que el escandio y el itrio “son mucho más livianos” que los lantánidos, “pero tienen un comportamiento geoquímico similar”. “El comportamiento geoquímico es cómo se mueven en los sistemas geológicos, en el magma, en el agua que está entre las rocas, en la profundidad de la corteza”, agregó.
¿Qué quiere decir que son más livianos? La licenciada en Geología recordó que los elementos químicos tienen un número atómico, el hidrógeno es el uno y el último de los lantánidos, que es el lutecio, tiene el 71. “Eso quiere decir que tiene 71 protones en el núcleo y tiene –al menos– 71 neutrones. Eso es lo que da el peso. Entonces, por lo menos, es 140 veces más pesado que el hidrógeno. Cuanto más pesado es un elemento, más masa tiene. Los más livianos son más sencillos. Esto es importante porque los elementos más pesados van a estar en las rocas y los más livianos van a estar como gases”, añadió Morales.
La investigadora explicó que la extracción de las tierras raras “no es tan difícil”. “La extracción en sí, es sacarlas de las rocas y no es tan complicado. Lo más complicado es separarlas entre ellas, porque están mezcladas entre sí dentro de minerales. No es una aleación de tierras raras, es una mezcla de óxidos de tierras raras. La palabra tierra viene de cómo se le llamaba a los óxidos antiguamente. Ellas siempre van a estar unidas al oxígeno y muchas veces se comercializan también como óxidos directamente, no en estado completamente metálico, porque, cuando están puras, son metales. Todas las tierras raras son metales”, sostuvo.
Morales contó que el proceso de separar las tierras raras se llama “beneficiamiento”. “La roca se extrae por minería, en general, a cielo abierto. Hay minería subterránea, pero la mayor parte es minería a cielo abierto. Después tenés diferentes formas de beneficiarlas, que es separar la tierra rara de la roca. Una vez que la separás, tenés que concentrar. El escandio, que es la más cara de todas las tierras raras, se vende como óxido y el año pasado se pagaba 3.800 dólares el kilogramo. Para separar el escandio de las otras tierras raras tenés que invertir un montón. Así con todas. Hay algunos usos y algunas aplicaciones industriales o médicas que necesitan que estén puras, y hay otras que no, hay otras que pueden ser como una mezcla o con diferentes grados de pureza”, precisó.
Barrio chino
Lo que plantea Chomón en su libro es que desde 1985 China ha obtenido sistemáticamente un control “casi total de la cadena de suministro mundial de las tierras raras”. Morales explica que lo que hace el gigante asiático “es comprar la producción a otros países de la mezcla de tierras raras y en su territorio las separa y las vende separadas, además de usarlas para su propia industria”. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, en 2024 China controlaba el 60% de la extracción, el 95% del refinado y el 96% de la transformación de las tierras raras del mundo. La presencia de esta cadena de producción en el territorio chino hizo que muchas empresas que utilizan como materia prima las tierras raras, incluidas las estadounidenses, se instalaran en China por una cuestión de costos. La guerra arancelaria desatada por Trump contra China y el mundo tiene este asunto como causa principal. “Mientras las empresas occidentales establecidas en China echan cuentas para ver la conveniencia de quedarse asegurando los metales, pero pagando aranceles en Estados Unidos, China devalúa su moneda, el yuan, para ayudar a que la decisión final sea quedarse en el gigante asiático”, escribe Chomón, sobre la respuesta de China a Trump.



