Descubren extensos arrecifes coralinos en las profundidades de Hawái

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Arrecife coralino mesofótico. Fotografía de 2009 que muestra un ecosistema coralino mesofótico a unos setenta metros de profundidad en el canal de Auau, en la isla de Maui, en Hawái. En la zona crepuscular, donde la luz entra a duras penas y se realiza la fotosíntesis, abundan especies únicas de peces. En el archipiélago hawaiano se encuentran los arrecifes coralinos mesofóticos más extensos que se han descubierto hasta ahora.

Descubren extensos arrecifes coralinos en las profundidades de Hawái

Los arrecifes coralinos mesofóticos se encuentran aproximadamente entre los 30 y 200 metros de profundidad, en la denominada “twilight zone” o zona crepuscular.

National Geographic

Los arrecifes coralinos mesofóticos más extensos que se han descubierto hasta ahora se ubican en el archipiélago de Hawái, según informó el pasado martes la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Los arrecifes coralinos mesofóticos se encuentran aproximadamente entre los 30 y 200 metros de profundidad y son una extensión de los ecosistemas coralinos de aguas poco profundas.

El límite superior de 30 metros prácticamente coincide con el límite convencional del buceo recreativo y, por ello, los arrecifes coralinos mesofóticos se encuentran en una de las zonas más inexploradas del planeta. Esta región misteriosa, de escasa penetración de la luz, se conoce como twilight zone o zona crepuscular.

Esta región tan inexplorada se denomina “twilight zone” o zona crepuscular

Los científicos, respaldados por la NOAA, han explorado los arrecifes coralinos mesofóticos del archipiélago hawaiano mediante una combinación de sumergibles, vehículos de control remoto y buceo técnico. El ecosistema coralino mesofótico más grande e ininterrumpido ha sido descubierto en el canal de Auau, en la isla de Maui, con una extensión de ocho o más kilómetros cuadrados, una profundidad de entre cincuenta y noventa metros de profundidad y áreas con un 100% de cobertura coralina.

“La zona combina agua transparente, que permite el paso de la luz hasta los corales; buen flujo hídrico, que mejora la disponibilidad de alimento; un refugio del gran oleaje procedente del norte y del sur; y una terraza sumergida entre las islas y a una profundidad adecuada”, explica Richard Pyle, del Museo Bishop y principal autor del estudio, publicado en PeerJ.

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