Carta de Lula al pueblo brasileño

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Estoy seguro de que podemos reconstruir este país y volver a soñar con una gran nación.

MANIFIESTO AL PUEBLO BRASILENO

Hace dos meses estoy preso, injustamente, sin haber cometido ningún crimen. Hace dos meses estoy impedido de recorrer el país que amo, llevando el mensaje de esperanza en un Brasil mejor y más justo, con oportunidades para todos, como siempre he hecho en 45 años de vida pública.

Fui privado de convivir diariamente con mis hijos y mi hija, mis nietos y nietas, mi bisnieta, mis amigos y compañeros. Pero no tengo duda que me pusieron aquí para impedirme convivir con mi gran familia: el pueblo brasileño. Eso es lo que más me angustia, pues sé que, cada día más y más familias vuelven a vivir en las calles, abandonadas por el Estado que debería protegerlas.

Desde donde me encuentro, quiero renovar el mensaje de fe en Brasil y en nuestro pueblo. Juntos, supimos superar momentos difíciles, graves crisis económicas, políticas y sociales. En mi gobierno, vencimos el hambre, el desempleo, la recesión, las enormes presiones del capital internacional y de sus representantes en el país. Juntos, reducimos la enfermedad secular de la desigualdad social que marcó la formación de Brasil: el genocidio de los indígenas, la esclavitud de los negros y la explotación de los trabajadores de la ciudad y del campo.

Combatimos sin tregua las injusticias. De cabeza erguida, llegamos a ser considerados el pueblo más optimista del mundo. Profundizamos nuestra democracia y por eso conquistamos protagonismo internacional, con la creación de la Unasur, de la Celac, de los BRICS y nuestra relación solidaria con los países africanos. Nuestra voz fue escuchada en el G-8 y en los más importantes foros mundiales.

Estoy seguro de que podemos reconstruir este país y volver a soñar con una gran nación. Eso es lo que me anima a seguir luchando.

No puedo conformarme con el sufrimiento de los más pobres y el castigo que está siendo impuesto a nuestra clase trabajadora, así como no me conformo con mi situación.

Los que me acusaron en la Lava Jato saben que mintieron, pues nunca fui dueño, nunca tuve la posesión, nunca pasé una noche en el apartamento de Guarujá. Los que me condenaron, Sérgio Moro y los fiscales del TRF-4, saben que armaron una farsa judicial para arrestarme, pues demostré mi inocencia en el proceso y ellos no consiguieron presentar la prueba del crimen del cual me acusan.

Hasta hoy me pregunto: ¿dónde está la prueba?

No fui tratado por los fiscales de la Lava Jato, por Moro y por el TRF-4 como un ciudadano igual a los demás. He sido tratado siempre como enemigo.

No cultivo odio o rencor, pero dudo que mis verdugos puedan dormir con la conciencia tranquila.

En contra de las injusticias, tengo el derecho constitucional de recurrir en libertad, pero ese derecho me ha sido negado hasta ahora por el único motivo de que me llamo Luiz Inacio Lula da Silva.

Por eso me considero un preso político en mi país.

el manifiesto completo publicado en el Blog de Bayano digital

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