Luis Romero Villalobos: el periodista colonense que convirtió la amistad en memoria y el periodismo en puente

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Periodista Luis Romero Villalobos.

Por Luis Carlos Samudio G.
Abogado, docente y mediador

Hay amistades que nacen de una circunstancia inesperada y, con el paso de los años, terminan formando parte de nuestra propia historia. La amistad con el periodista colonense Luis Romero Villalobos es una de ellas.

Lo conocí en Colombia, en 1981, cuando fui designado como agregado militar de la Embajada de Panamá en la hermana República de Colombia. Eran años complejos, marcados por circunstancias políticas y sociales que exigían prudencia, capacidad de diálogo y sentido humano.

Fue en ese escenario donde comenzó una amistad que, años después, volvería a cruzarse con distintos momentos de mi vida profesional.

Recuerdo particularmente un episodio ocurrido durante mi permanencia en la Embajada. En cierta ocasión, se presentaron en la sede diplomática dos jóvenes que solicitaron información sobre Panamá y posteriormente manifestaron manifestaron su intención de pedir asilo, alegando persecución de las autoridades colombianas.

Romero Villalobos, con quien ya había establecido una relación de confianza, me pidió que conversara con ellos. Durante el diálogo, manifestaron pertenecer al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y explicaron las funciones que habían desarrollado en Bogotá, vinculadas a labores de información y apoyo a su organización.

Como militar, correspondía actuar con prudencia y dentro de los procedimientos establecidos. Después de escucharlos, realicé las consultas correspondientes con las autoridades y compañeros oficiales, expuse mi apreciación sobre el caso y, con la autorización respectiva, se permitió su traslado a Panamá.

Años después, nuestras vidas volvieron a encontrarse en Colón. Luego de concluir mis funciones como jefe de la Tercera Zona Militar, en Veraguas, fui trasladado a la provincia de Colón para asumir responsabilidades en la Segunda Zona Militar. Allí volví a encontrarme con mi amigo Luis Romero Villalobos.

En una conversación le comenté que debía trasladarme nuevamente a Veraguas para participar en la entrega y cambio de mando de la Tercera Zona Militar. Lo que no imaginaba era la sorpresa que me esperaba.

Al llegar a Veraguas, observé algo poco habitual en este tipo de actos: dos autobuses llenos de colonenses habían viajado para acompañarme en el cambio de mando. Al frente de aquella iniciativa estaba Luis Romero Villalobos.

La presencia de los colonenses llamó también la atención del comandante Paredes. No era frecuente que personas de otra provincia realizaran un viaje de esa naturaleza para acompañar a un jefe militar.

Para mí, aquello no fue solamente un gesto de amistad; fue una muestra del vínculo humano que Romero había sabido construir con la comunidad.

Posteriormente, desde nuestras responsabilidades en Colón, impulsamos diferentes iniciativas bajo un lema que aún recuerdo: “Colón necesita de ti”.

La idea era sencilla: la seguridad y la convivencia no podían depender exclusivamente de la autoridad. La provincia necesitaba la participación de todos.

Se promovió el apoyo al deporte, programas dirigidos a personas privadas de libertad, actividades comunitarias y proyectos destinados a fortalecer el sentido de pertenencia. Entre ellos, estuvo “El interno apoya al turismo”, una experiencia orientada a generar nuevas posibilidades de integración y reinserción.

Asimismo, participamos en la construcción del monumento dedicado a los mártires del 9 de enero de 1964, como expresión de memoria y reconocimiento nacional. Pero, quizás lo más importante fue abrir espacios permanentes de diálogo con la sociedad colonense.

Conversábamos con instituciones del Estado, empresarios, autoridades municipales, representantes de corregimientos, estudiantes, iglesias, transportistas, trabajadores de la Zona Libre, educadores, trabajadores sociales y otros sectores de la comunidad.

Cada fin de año procurábamos realizar un convivio en el que pudieran encontrarse dirigentes políticos, gremios, periodistas, empresarios, trabajadores y ciudadanos con posiciones diferentes, incluso aquellos que no compartían nuestras actuaciones. Y allí estaba también el periodismo.

Los medios independientes, escritos y radiales, dieron cobertura a muchas de aquellas iniciativas. En ese escenario, Luis Romero Villalobos desempeñó un papel que hoy valoro aún más: observar, informar y convertir los acontecimientos de una época en memoria colectiva.

Recuerdo también haberme sentado uniformado a jugar dominó en distintos lugares de la provincia. Podría parecer un detalle menor, pero representaba una forma de acercamiento. Detrás del uniforme había una persona dispuesta a escuchar, conversar y conocer las preocupaciones de la gente.

La seguridad y la convivencia también se construyen creando confianza y entendiendo que las instituciones no pueden vivir separadas de la comunidad a la que sirven.

Otro momento que permanece en mi memoria fue la entrega de la Escuela de las Américas, en Fuerte Gulick. Para mí representó una experiencia histórica profundamente significativa: presenciar el retiro de las fuerzas estadounidenses de un territorio donde habían permanecido durante décadas.

Aquel acontecimiento también quedó registrado por los medios de comunicación y narrado por periodistas que comprendieron que no estaban simplemente cubriendo una noticia, sino dejando constancia de un capítulo de nuestra historia.

Entre ellos, estuvo, una vez más, Luis Romero Villalobos. Por ese motivo, hoy quiero recordarlo no solamente como periodista, sino como amigo, colonense y testigo de una época.

Su figura me recuerda que el periodismo puede hacer mucho más que informar sobre el presente. Puede preservar la memoria, acercar a la sociedad con sus instituciones, registrar los cambios de un país y dar voz a las experiencias que, de otro modo, podrían perderse con el tiempo.

Nuestra amistad nació en Colombia, volvió a encontrarse en Panamá y quedó ligada a distintos capítulos de nuestra vida pública.

Al recordarlo hoy, comprendo que algunas personas no solamente forman parte de nuestras historias personales. Con su trabajo, sus relaciones y sus testimonios, también terminan formando parte de la memoria Luis Romero Villalobos es, para mí, una de esas personas.

Este escrito es, ante todo, un reconocimiento a una amistad nacida hace décadas y que el tiempo convirtió en testimonio, memoria y gratitud.

¡Juntos trabajemos a favor de la paz, la justicia social y la convivencia pacífica!

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