La edad de Cristo y el reto de la gobernabilidad

La victoria del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y sus aliados del MOLIRENA en las elecciones 2019 es incuestionable, pero resulta curioso que aún después de recibir las credenciales por la Junta Nacional de Escrutinio sus simpatizantes más que celebrar están enfrascados en la defensa del 33.

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Fernando López-Peralta

La edad de Cristo y el reto de la gobernabilidad

Por Fernando López-Peralta
Escritor y ensayista panameño
Especial para Bayano digital

Leyendo un poco de todo, porque es mucho lo que desconozco, hace poco encontré una publicación según la cual Jesús, el nazareno, murió entre sus 34 y 42 años. Un artículo que plantea de dónde surge la creencia popular de que Cristo fue crucificado a los 33 años si los evangelios no afirman dicho detalle; quizás sea porque los textos bíblicos de Juan mencionan que Jesús inició su vida pública con unos 30 años y menciona hasta tres pascuas en las que visitó Jerusalén.

Reto a la gobernabilidad

Laurentino Cortizo Cohen recibió el 33% de los votos válidos depositados en las urnas el pasado 5 de mayo y desde julio será el próximo presidente panameño. La victoria del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y sus aliados del MOLIRENA en las elecciones 2019 es incuestionable, pero resulta curioso que aún después de recibir las credenciales por la Junta Nacional de Escrutinio sus simpatizantes más que celebrar están enfrascados en la defensa del 33 que representa una estrecha y democrática mayoría; hagamos a un lado los porcentajes de participación electoral, han creado cualquier cantidad de nuevas gráficas y análisis para postular teorías que opacan su triunfo tras dos aplastantes derrotas electorales. El asunto no es la celebración sino la actitud contrastante entre un candidato triunfalista desde las primarias y sus bases que todavía no logran saborear la victoria e intentan negarse lo que su subconsciente tiene claro: El reto de la gobernabilidad.

En 2009 tuvimos un rotundo ganador que celebró durante sus cinco años de chabacana y autoritaria gestión, antes de empezar un calvario mediático que confiemos concluya pronto con imparcial justicia. Celebró, hizo y deshizo, porque sentía la locura coral que todavía hoy lo apoya y denomina el mejor presidente que ha tenido Panamá. El PRD está perdiendo la irrepetible oportunidad de levantarse como auténtico fénix por intentar que sobresalga un liderazgo que carece de fortaleza popular en lugar de trabajar por un ambiente de gobernabilidad nacional y su reingeniería partidaria.

El legado de Omar

Si lo que se quiere es hacer historia como Omar, hay que demostrar que se aprende de las derrotas, aunque no haya sido un triunfo de apoteósica celebración, el momento para alzar la bandera es ahora. Las filas del PRD cuentan con ciudadanos comprometidos con el progreso nacional que deben reclamar su espacio, alzar la voz para que los próximos cinco años sean de renovación y no de conformismo electorero. El verdadero torrijista -por el bien del partido- no bautiza nuevas fronteras sino que enfrenta el reto de su cruz y predica con el ejemplo. El legado de Omar Torrijos Herrera es mucho más que la administración canalera y un compendio de frases célebres, es un ejemplo de ciudadanía que lucha por renovar sus instituciones y hacer que el fruto de su esfuerzo llegue a cada hijo de esta bella tierra istmeña.

Jesús revolucionó la historia de la humanidad, Nito Cortizo es un presidente electo y “la edad de Cristo” solo es el grito de las viejas cuando sacan el 33 jugando bingo.

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