El ”dictador” y el ”Corolario de Trump” a la Doctrina Monroe

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Donald Trump y José Raúl Mulino. (Foto: EFE y Alexander Arosemena).

Por Antonio Saldaña
Abogado y analista político

Algunos panameños siempre estuvieron apercibidos de que las amenazas de Donald Trump, de tomarse el Canal de Panamá, sólo eran parte del juego del nuevo reparto del mundo —en nuestro caso específico, del ”hemisferio occidental”—, desarrollado por un jugador poderoso y, además tramposo, como el presidente estadounidense.

En el caso panameño, la oligarquía que ha gobernado durante la existencia de la República, a excepción de los 21 años de gobierno de los militares, ha manejado la cosa pública con opacidad, a objeto, por un lado, de ”robarse” los haberes públicos y, por el otro lado, ocultar su doblez político y la sumisión a la estrategia geopolítica e imperialistas del ”Norte revuelto y brutal” de Estados Unidos.

Desde luego, la conducta asumida por el ”dictador” que desgobierna en la actualidad en Panamá, no ha sido la excepción a la regla.

En efecto, el presidente de la República, que según su propia confesión ascendió al poder tras chantajear a los magistrados del Tribunal Electoral (amenaza de ”prender el país por las cuatro esquinas”), ante la expresa y evidente debilidad política de su gobierno decidió a someterse al ”reclutamiento” (Enlist) de Donald Trump, en condición de vasallo, bajo el eufemismo imperialista de ”campeones regionales”.

Las imposiciones —en el caso de Panamá— fueron brutales, descarnadas e ignominiosas, pero ocultadas por el ”gobierno 100% empresarial” del ”dictador”, mediante la concertación de dos Tratados bilaterales con los EEUU, conocidos como ”Memorando de Entendimiento Ábrego-Hegseth” y la ”Declaración Conjunta Vásquez-Hegsleth”.

Básicamente, en el primer Tratado, se establecen tres (3) bases estadounidenses en el territorio nacional y, como consecuencia de esos acuerdos, la militarización acelerada de la Fuerza Pública en abierta violación de la Constitución Política de la República y del Tratado de Neutralidad vigente.

Por el segundo Tratado, se exonera del pago de ”peaje” a los buques de guerra de Estados Unidos, hecho que constituye una grave lesión patrimonial al Estado panameño y, también, al Tratado de Neutralidad y reglamentos de la administración del Canal de Panamá.

Hasta el momento, ambos Tratados son inconstitucionales e ilegales, por cuánto no han sido sometidos para la aprobación de la Asamblea Nacional fe Diputados y al consiguiente referéndum, tal y como lo demanda la Norma Superior.

Desde luego, la conducta antinacional y antipatriótica del ”dictador” y su pandilla de vagabundos que desgobiernan en este país, tiene un origen oscuro, el cual se inscribe en la ”Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América” (Nacional Security Strategy of the United States of America), particularmente, en el ”Corolario de Trump de la doctrina Monroe” (The Trump Corollary to the Monroe Doctrine).

¿En qué consiste el ”Corolario de Trump”?

Ni más ni menos, que la reviviscencia de la ”Doctrina Monroe” de 1823, presidente estadounidense que proclamó ”América para los americanos”, sentencia imperialista que significa, en la práctica: El Continente Latinoamericano para uso y abuso Norteamericano.

Es la ”Doctrina de Seguridad Nacional” de Trump para América Latina, que consiste en replicar la ”Doctrina Monroe” en el siglo XXI. Para ello, la amenaza y el chantaje son sus ”cartas” principales. El eufemismo utilizado en el documento de Trump es el de reclutar ”campeones de la región” (mandatarios latinoamericanos de derecha y extrema derecha dispuestos a jugar un rol lacayuno) que cumplan con el nuevo ”destino manifiesto” de entregar las riquezas nacionales a la voracidad de las empresas transnacionales, especialmente de origen estadounidense y, en el caso particular de Panamá, las derivadas de nuestras ”ventajas comparativas y competitivas”: Canal de Panamá y el conglomerado del Canal de Panamá.

Adicionalmente, el ”dictador” se ha prestado dócilmente para que el territorio panameño sea utilizado por el ejército estadounidense como ”punta de lanza” para la agresión e injerencia en los asuntos internos de países hermanos de ”nuestra América”.

¡Así de sencilla es la cosa!

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