Discurso pronunciado por la educadora y comunicadora Sharon Pringle Félix, en ocasión de los 75 años de fundación del Sindicato de Periodistas de Panamá (SPP). El evento fue desarrollado en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert, con el objetivo de analizar el contexto geopolítico y el futuro sindical en América Latina.
Hablemos de la Situación de los Periodistas Trabajadores de las Américas.
La comunicadora afronorteamericana Oprah Winfrie dijo alguna vez “los retos son dones que nos obligan a buscar un nuevo centro de gravedad. No los pelees. Basta con encontrar una nueva forma de estar de pie.”
La frase anterior denota un tremendo ejercicio de resiliencia. Convocada aquí para hablar sobre «La Situación de los Periodistas Trabajadores de las Américas «, enmarcado en los derechos humanos, acceso a la información, autocensura, límites y amenazas y el derecho como trabajador sindical en estos 75 años de un espacio tan importante como es un sindicato de periodistas, no es poco.
Debo aclarar desde los límites de mis subjetividad desde donde hablo, soy una mujer internacionalista, defensora de derechos humanos, corresponsal para medios alternativos locales y regionales, abrazo la conciencia de un modelo progresista donde otro mundo sea posible y haya un buen vivit y bienestar para todes y para las mujeres y niñas, las más golpeadas socialmente, entonces me coloco desde ese ser de educadora comunitaria que me ha permitido hacer vida en territorios de Mesoamérica y parte del Sur, desde hace más de una década como parte de la Red Alforja de Educación Popular y como formadora para temas de comunicación política durante una década para la Fundación Friedrich Ebert de Alemania.
Tratando de que sigan mis ideas, les diré cómo lo abordaré, primero daré algunas cifras de estado situacional de la situación laboral de algunos países de la región, luego veremos una mirada a los derechos humanos de periodistas, luego daré un paso al acceso a la información, finalmente, hablaré del desafío de vivir en una sociedad del conocimiento o la era informativa de las TIC, esto último no me lo han pedido, pero es imposible obviarlo. Traeré reflexiones de la mano de preguntas que me he hecho en más de 20 años de ejercicio periodístico, algunas desenvueltas otras en nudo aún. Eso cubre el tiempo corto que tengo para exponer al menos intentar traer algunas de mis inquietudes.
Algunos datos. Para empezar, la Federación de Sindicatos de Periodistas-FeSP en una encuesta hace dos años, dio cuenta que el 52% dicen que su situación laboral y profesional empeoró después de la pandemia del Covid, el 45% señaló mayor carga de trabajo con igual sueldo y el 39% de freelances dijo que tienen menos trabajo. En la sala ustedes me dirán si esta realidad se conecta con Panamá.
Vámonos al norte de las Américas. La industria de los medios de comunicación se vio afectada por despidos en 2023. Challenger, Gray and Christmas, empresa de recolocación norteamericana afirmó que se eliminaron más de 20.000 puestos de trabajo en los medios de comunicación. Se trata del mayor número de recortes de empleo desde 2020, cuando por el Covid-19 se despidieron más de 30.000 trabajadores/as de la comunicación.
Un poquito más atrás, en 2021, encontré un comunicado del Sindicato de Periodistas de Panamá, publicado en el medio Bayano Digital, de donde extraigo un fragmento de demandas:
“En estos momentos de Pandemia por el COVID 19, pedimos al gobierno nacional que a los medios de comunicación privados puedan beneficiarse de la reducción de los impuestos nacionales y municipales siempre y cuando:
• Se respete el diálogo social y los derechos sindicales, de acuerdo con los convenios de la OIT y las leyes nacionales;
• Los despidos quedarán prohibidos si la empresa obtiene beneficios;
• Las cuentas anuales son públicas y transparentes;
• Exigir la diversidad e igualdad entre mujeres y hombres;
• Las empresas que han recibido financiación no pueden, durante un período de cinco años, participar en fusiones y adquisiciones o en actividades de compra apalancada que den lugar a recortes de puestos de trabajo o reducciones salariales.”
Finalmente en este apartado de datos, coloco un artículo de Ernesto Cabral para la Red Internacional de Periodistas (IJNet) de donde extraje unos párrafos:
“La otra pandemia es el desempleo”, alertó la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) en un comunicado de 2020. En los últimos años, la ANP también ha tenido que interceder ante un canal de televisión donde trabajaban periodistas sin contrato alguno, y una radio de alcance nacional, cuyos reporteros y reporteras “tenían casi que mendigar para cobrar su sueldo”.
“Problemas similares enfrentan México y Argentina, según coincidieron una integrante de la Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores de los Medios de Comunicación contra la Precarización Laboral; y Carla Gaudensi, secretaria general de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa.”
“En Perú, el pluriempleo en el periodismo también es una realidad “porque no llegan a fin de mes con sus ingresos como periodistas”, dijo Lainez. La presidenta de la ANP explicó que, sobre todo fuera de la capital, los y las periodistas ejercen como docentes o en el área de comunicaciones de alguna empresa pública o privada. A esto se suma que la mayoría, según la ANP, no cuenta con un contrato formal.”
Lo anterior refleja elementos suficientemente conducentes a entender que vivimos una crisis de los derechos de los llamados humanos y de las humanas, que por cierto nos están comenzando a enunciar, entonces es un momento crucial de la historia de las mujeres periodistas. Esta afirmación la sustentan las noticias de todos los días, las que publicamos quienes estamos en esta sala, quienes padecemos las mismas calamidades de quienes informamos. Les pido que tratemos de vernos en el mismo espejo de los derechos humanos, de quienes publicamos, ahí mismo nuestra realidad se convoca.
Fíjense, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en el artículo 13. Libertad de Pensamiento y de Expresión, artículo 1, reza:
“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.”
En el artículo 3, sobre Derecho a la Integridad Personal, señala: “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.”
Esta es una invitación a pensar en la situación laboral de una persona que ejerce el oficio de periodista, apenas intento que dimensionemos todo lo que es necesario para que nosotros y nosotras como personas desarrollemos en diferentes ámbitos, físico, mental, espiritual, político incluso, entendiendo que el ejercicio mismo convoca a una mirada cultural y de defensas de territorios y apuestas.
Entonces me pregunto ¿Están dadas las condiciones para ejercer la profesión en Panamá y en las Américas? ¿Qué tal el salario de un periodista en Panamá?
¿Alcanza para como decimos desde quienes soñamos otro mundo posible, para un buen vivir o bienestar? O tenemos que hacer una y otra cosa además para subsistir, o por el contrario, seguimos viviendo los ayunos obligados, y no por motivos espirituales.
Compañeros y compañeras ¡Acaso nuestra salud está garantizada como periodistas, o pasamos las mismas calamidades de la población de la que informamos todos los días, porque no tenemos seguro privado de salud y debemos encontrarnos en largas filas para mendigar atención de mala calidad? ¿Tenemos seguridad social todos los de esta sala al menos?
Mirar el aspecto de derechos humanos es amplio, pero conviene reflexionar sobre estas provocaciones que dejo, apenas eso, provocaciones:
1. Dada la naturaleza de sobre exposición de nuestro trabajo podríamos pensar en las demandas inmediatas tomando en cuenta que merecemos una cobertura de salud que aplique a las necesidades de nuestro oficio, donde permanecemos largas horas en el ejercicio de coberturas, redacción e investigación, exponiéndonos más que otras profesiones.
2. Dado el encarecimiento y a la inflación en nuestros países, convendría analizar una revisión de salarios, tomando en cuenta que mal o buena esté la situación los medios de comunicación no dejan de ganar por pautas publicitarias, enriqueciendo sus arcas, creando emporios, y del otro lado de la moneda la precariedad laboral de los y las periodistas es recurrente.
3. Dada la alta exposición de noticias y coberturas de temas trágicos, necesitamos convocar a construir y crear espacios seguros de contención para los y las profesionales del periodismo, donde nos encontremos para crecer, sin competencias ni egos, donde pongamos las emociones en reposo y equilibremos las cargas.
Como ya han visto, apenas he contemplado la parte de derechos humanos, y podría seguir estas reflexiones pero el tiempo me condena y luego está otro tema que no quisiera irme sin afrontar: el acceso a la información.
Cuando por el año 2002, siendo estudiante todavía, participé de sendas reflexiones de los gremios periodísticos en torno a la Ley 6 del 22 de enero de 2002, que dicta normas para la transparencia en la gestión pública, establece la acción de Hábeas Data y dicta otras disposiciones, mejor conocida como “Ley de Transparencia”. nos dimos la oportunidad de soñar, al menos sigue siendo de relevancia como herramienta para lograr la transparencia en la gestión gubernamental, el acceso a la información pública y la rendición de cuentas de los funcionarios y las instituciones públicas, sin embargo, el sistema gubernamental se ha moldeado y encontrado nuevas formas para operar y burlar esta ley. Muchos y muchas de quienes estamos en esta sala hemos sido tratados como infractores por seguir los parámetros de dicha ley. Por fortuna han llegado las tecnologías de la información y la comunicación y los y las profesionales periodistas buscamos también nuevas posibilidades de sobrevivir en este entramado informativo.
Por lo anterior, dejo algunas reflexiones sobre el acceso a la información:
1. No podemos ocultar la crisis de acceso informativo que tenemos en este momento, son poderes que no respetan leyes, nada. Es un momento de entender que si somos una fuerza como profesionales de la comunicación se trata de un poder que se logra solo de forma colectiva, es decir, donde abunda el ego individual no se crea poder colectivo para hacer frente a tanto despido, falta de respeto a la dignidad de profesionales del periodismo. Entonces la pregunta es ¿Qué nos está faltando para ser poder colectivo y enfrentar todas estas cosas mencionadas?
2. Vivir en tiempos de TIC hubiera significado apertura a otras posibilidades y de hecho con la democratización de la información vino esta apertura ciudadana a los medios, sin embargo esto no ha significado necesariamente calidad informativa en la libertad de expresión. Solo en la reciente olimpiada se desinformó respecto a la vida de atletas, poniendo en riesgo su vida.
Entonces, es un llamado a ver qué necesitamos nosotros/as, pero también entender que el acceso a la información sigue teniendo los mismos parámetros éticos de trato a la información, donde no estamos para inventar según nuestra construcción cultural y religiosa, hay márgenes mínimos que seguir cumpliendo que parecen se han olvidado con las TIC con el afán de ganar más vistas y “me gustas”.
La información se está procesando según las emociones y después aunque se intente recoger la piedra arrojada no es posible. Es sí que somos conscientes de que estamos atravesando una situación laboral difícil y urge analizarla, pero al mismo tiempo es deber ver el espejo de todos lados, estamos en un espacio seguro para hablarlo y es necesario.
Agradezco la oportunidad de compartir y espero escucharles.

