Por Luis Carlos Samudio G.
Abogado, docente y mediador
Panamá inicia su patrullaje internacional en 1973, cuando el canciller Juan Antonio Tack expone la causa panameña en el Movimiento de Países No Alineados (NOAL). En 1976, en Colombo, Sri Lanka, el general Omar Torrijos recaba apoyo internacional para la negociación dirigida a recuperar el Canal interoceánico. En 1977, en Washington, D.C., se firman los Tratados Torrijos-Carter, resultado de la estrategia y presión diplomática.
El Movimiento de Países No Alineados fue creado en 1961 en Belgrado como una opción ante los bloques de la URSS y EE. UU. durante el período de la Guerra Fría. Convoca hoy a más de 120 naciones, sobre todo en desarrollo, y ha funcionado como una plataforma para abogar por la descolonización, la soberanía y la colaboración Sur-Sur. Gracias a su liderazgo en el NOAL, algunos países como Sudáfrica, Egipto e India han podido consolidar su posición internacional.
El NOAL fue fundamental para que los países en desarrollo tuvieran voz en un mundo controlado por superpotencias. A pesar de que hoy debe afrontar el desafío de redefinir su posición en un sistema multipolar, continúa siendo una instancia clave para balancear las relaciones internacionales y fomentar la colaboración entre naciones del sur.
Papel de Panamá en la Cumbre de 1976 (Sri Lanka)
En 1976, la V Cumbre se realizó en Colombo, Sri Lanka, y Panamá jugó un papel clave al llevar su causa sobre la soberanía del Canal de Panamá, consolidando apoyo internacional para los futuros Tratados Torrijos-Carter, la delegación panameña fue encabezada por el general Omar Torrijos.
Torrijos utilizó el foro del NOAL para internacionalizar la causa panameña: la recuperación de la soberanía sobre la Zona del Canal, entonces bajo control estadounidense, Panamá consiguió que el asunto del Canal se considerara parte de la lucha contra los enclaves coloniales en Colombo, armonizándolo con los principios del NOAL, ese apoyo fue fundamental para fortalecer la posición negociadora de Panamá frente a EE. UU. en las conversaciones que culminarían en los Tratados Torrijos-Carter (1977).
En el NOAL, el comandante Torrijos enfatizó en la conferencia de 1976: El derecho de Panamá a ejercer soberanía total sobre su territorio. La exigencia de erradicar la «quinta frontera» (el área del Canal como enclave colonial). La relevancia de la negociación pacífica y multilateral, conforme a los principios del NOAL. Relacionar el caso panameño con la batalla mundial de las naciones en vías de desarrollo contra la subyugación foránea y el colonialismo.

Impacto internacional
La causa panameña adquirió legitimidad a nivel internacional gracias al respaldo del NOAL. Fortaleció la presión diplomática sobre Estados Unidos, demostrando que el asunto del Canal no era únicamente bilateral, sino parte de una lucha mundial contra el colonialismo. Este apoyo fue uno de los elementos que posibilitaron la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977, que definieron el retorno gradual del Canal a Panamá.
Hoy, observamos que la política internacional de Panamá es delicada. Se han firmado pactos, acuerdos y entendimientos que no nos benefician estratégicamente, sino que ponen en riesgo nuestra soberanía e integridad como nación. No puedo precisar desde cuándo esto sucede; sin embargo, tomaré el año 1990 como referencia. Desde entonces, Panamá no ha tenido participación en estos foros internacionales, ni como miembro ni como observador. Lo cual nos deja a merced de los imperios y colosos del norte.
En síntesis, Panamá empleó de manera astuta el NOAL como un medio diplomático para convertir su pelea por el Canal en una causa global contra el colonialismo, lo cual resultó crucial para lograr los Tratados Torrijos-Carter. No obstante, ha pasado a ser un país vulnerable frente a las amenazantes acometidas del Tío Sam, en relación con el Canal, sometiéndonos a sus intereses políticos y militares.
¡Juntos trabajemos a favor de la paz, y de la convivencia pacífica!



