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”Estados Unidos ha colocado a Canadá en una posición imposible”, afirma un experto militar.
El gobierno de Canadá informó que está siguiendo de cerca los ataques letales del ejército estadounidense contra barcos supuestamente cargados de drogas en las aguas el Caribe, mientras continúa con sus operaciones en la región.
Desde 2006, Canadá ha estado llevando a cabo la Operación Caribe, una misión contra el narcotráfico, en colaboración con la Guardia Costera de Estados Unidos.
En Ottawa, el Departamento de Defensa Nacional dijo que la misión en la que participan fuerzas militares canadienses no tiene nada que ver con los ataques mortales llevados a cabo por Estados Unidos.
«Las acciones de Estados Unidos son unilaterales y las Fuerzas Armadas Canadienses no participan en ellas. Canadá continúa monitoreando la situación de cerca».
Una cita de Nick Drescher Brown, portavoz del Ministerio de Defensa de Canadá.
Ese ministerio canadiense dijo que no hay cambios planificados en la Operación Caribe, pero que está ”revisando continuamente los compromisos operativos para garantizar que sigan siendo consistentes con las obligaciones legales y los intereses estratégicos de Canadá”.

Desde septiembre, el ejército estadounidense ha matado a por lo menos 87 personas en las aguas del Caribe, en cerca de dos docenas de ataques.
Esos ataques marcan un cambio drástico en la política estadounidense sobre el narcotráfico en el Caribe, alejándose de los esfuerzos para detener y arrestar a los presuntos traficantes en el mar y enviarlos a Estados Unidos para enfrentar un proceso legal, optando más bien por su ejecución.
El organismo de defensa de los derechos humanos con sede en Estados Unidos, Human Rights Watch, pidió que ”los gobiernos deberían oponerse públicamente a los ataques ilegales de la administración Trump contra presuntos barcos dedicados al tráfico de drogas”.
¿Qué debería hacer Canadá?
Las acciones de Estados Unidos han dejado a Canadá y otros aliados en una situación imposible, declaró Rob Huebert, director del Centro de Estudios Militares, de Seguridad y Estratégicos de la Universidad de Calgary.
”Creo que el gobierno canadiense está actuando con mucha cautela para garantizar que los canadienses no se vean involucrados en ningún tipo de actividad ilegal, pero al mismo tiempo intenta mantener esta relación de trabajo que tenemos”.
Una cita de Rob Huebert, director del Centro de Estudios Militares, de Seguridad y Estratégicos de la Universidad de Calgary.
El Reino Unido suspendió el intercambio de inteligencia con Estados Unidos en la región en noviembre. Colombia hizo lo mismo.

Francia condenó el uso de la fuerza en las reuniones del G7 en Canadá, mientras que los funcionarios canadienses guardaron silencio sobre el tema.
En septiembre, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva declaró ante la Asamblea General de la ONU que ”el uso de la fuerza letal en situaciones que no constituyen conflictos armados equivale a ejecutar a personas sin juicio previo”.
Por su parte, Canadá sostiene que su socio en la región es la Guardia Costera de Estados Unidos, y no la Marina de ese país, que ha estado llevando a cabo esos ataques.
Pero Huebert dijo que esa es una distinción muy tenue, considerando que ambas entidades dependen del Departamento de Guerra de EE. UU,. y de su secretario, Pete Hegseth.
”Probablemente permita cierta cobertura política,” dijo Huebert. ”En cuanto a la interacción real, la Guardia Costera de EE. UU. forma parte del ejército estadounidense”.
El periódico Washington Post informó que Pete Hegseth ordenó un ataque secundario contra un buque frente a las costas de Venezuela el 2 de septiembre, con el objetivo de matar a los sobrevivientes de un ataque inicial.
El secretario de Guerra dijo más tarde que ese ataque fue ordenado por el almirante Frank Mitchell Bradley, pero Hegseth expresó su aprobación por la decisión, mientras que los legisladores demócratas cuestionaron su legalidad.
La administración Trump enfrenta nuevas presiones por parte de algunos legisladores republicanos que exigen que se hagan públicas las imágenes de ese controvertido segundo ataque a un presunto barco narcotraficante venezolano en el Caribe.
Huebert dijo que esta situación deja a Canadá ante una difícil decisión: ¿Continuamos con la Operación Caribe a pesar de tener un socio impredecible o ponemos fin a esta misión de larga data y afrontamos las consecuencias?
”Si nos retiramos, obviamente los estadounidenses no nos ayudarán a detener la entrada de drogas en Canadá. Se trata de una administración muy vengativa”.
Una cita de Rob Huebert, director del Centro de Estudios Militares, de Seguridad y Estratégicos de la Universidad de Calgary.
Cuando se le pidió una respuesta a los comentarios de Huebert, un portavoz de la Casa Blanca dijo que todos los ataques habían sido llevados a cabo contra ”narcoterroristas designados” y que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ”continuará utilizando todos los elementos del poder estadounidense para detener la llegada de drogas a nuestro país”..
La Operación Caribe ha desmantelado y confiscado más de 123 toneladas métricas de cocaína desde 2006. Poner fin a esta misión tendría ramificaciones políticas y reales para Canadá, un país que ya enfrenta un creciente problema de cocaína.
Huebert dijo que todo lo que puede hacer el ministro de Defensa Nacional, David McGuinty, es dejar en claro que Canadá no puede participar en actividades ilegales y esperar que las Fuerzas Armadas Canadienses no acaben siendo arrastradas a ninguna de esas acciones.
”No hay una buena solución», concluyó Huebert.
Fuente: CBC / R. Cooke
Adaptación: RCI / R. Valencia



