Por Luis Carlos Samudio G.
Abogado, docente y mediador
Las dinámicas sociales y criminológicas que caracterizan el panorama actual de Panamá, evidencian la urgencia de adoptar mecanismos innovadores para prevenir y transformar los conflictos. Frente a esta realidad, el Observatorio Criminológico Académico y Social (OCAS) propone la creación de un Centro de Mediación y Resolución de Conflictos, concebido como un espacio técnico, académico y comunitario que articule la mediación, la investigación criminológica y la formación profesional con el propósito de fortalecer la justicia restaurativa y la convivencia pacífica.
En el contexto nacional, las conflictividades sociales y el aumento de la percepción de inseguridad ciudadana demandan estrategias que trasciendan los modelos punitivos tradicionales. La justicia restaurativa, como plantea Zehr (2002), se centra en reparar los daños ocasionados por el conflicto y en restablecer las relaciones sociales a través del diálogo, la empatía y la responsabilidad compartida.
Bajo esa perspectiva, la mediación se presenta como una herramienta esencial para la resolución pacífica de disputas, fomentando la participación ciudadana y consolidando una cultura de paz.
El Observatorio Criminológico Académico y Social, consciente de la necesidad de promover la intervención desde la academia, ha venido desarrollando iniciativas conjuntas con universidades y organizaciones no gubernamentales para generar espacios de reflexión, acción comunitaria y formación especializada.
Sin embargo, se observa una limitación estructural: la escasa inserción laboral de los egresados en criminología, quienes enfrentan obstáculos para aplicar sus conocimientos en entornos prácticos. Esa carencia no sólo representa una pérdida del capital académico, sino también una oportunidad desaprovechada para el fortalecimiento institucional del país en materia de prevención social del delito.
Ante esa situación descrita, la creación del Centro de Mediación y Resolución de Conflictos del OCAS se plantea como una respuesta estratégica para vincular la academia con la acción social. El centro serviría como un espacio multidisciplinario que articule la mediación comunitaria, la capacitación profesional y la investigación criminológica aplicada.
Su funcionamiento se orientaría hacia el desarrollo de programas de mediación en comunidades, la elaboración de diagnósticos territoriales sobre conflictividad social y la ejecución de proyectos de reinserción dirigidos a jóvenes en situación de vulnerabilidad o privados de libertad.
Esa iniciativa, además de fortalecer la gestión del conocimiento, busca consolidar un modelo de colaboración entre la comunidad, la academia y el Estado, basado en la evidencia y en la participación ciudadana. A través del diálogo y la cooperación interinstitucional, se aspira a construir una red nacional de mediación que promueva soluciones sostenibles, pacíficas y socialmente justas.
El impacto esperado de esa propuesta trasciende el ámbito académico, pues pretende generar una transformación cultural que posicione la mediación como un mecanismo legítimo y eficaz de resolución de conflictos. Asimismo, busca revalorizar el papel del criminólogo y del mediador como actores fundamentales en la construcción de la paz social y en la consolidación de políticas públicas más inclusivas y humanas.
La creación del Centro de Mediación y Resolución de Conflictos, OCAS representa una oportunidad concreta para avanzar hacia una justicia más restaurativa, participativa y preventiva. En un país donde las tensiones sociales son cada vez más complejas, apostar por la comunicación y el entendimiento mutuo es una decisión ética y estratégica.
Como institución comprometida con la investigación, la educación y la justicia social, el Observatorio reafirma que el diálogo y la mediación no solo resuelven disputas, sino que transforman relaciones, fortalecen comunidades y construyen las bases de una convivencia pacífica y sostenible. Para llevar paz a la población.
Por lo tanto, el Observatorio Criminológico Académico y Social (OCAS), está preparado para trabajar en la creación de diagnósticos criminológicos territoriales mediante protocolos comunitarios por distritos y corregimientos, así como para fortalecer las alianzas entre instituciones con el fin de prevenir la violencia.
¡Juntos trabajemos a favor de la convivencia pacífica!




