Conflicto en Siria: ¿Tercera Guerra Mundial o Nueva Guerra Fría?

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Ejército sirio toma control de una zona estratégica del sur de Alepo. (Foto: SputniK / Ilya Pitaev).

Conflicto en Siria: ¿Tercera Guerra Mundial o Nueva Guerra Fría?

  • De la tregua a la peor ofensiva sobre Alepo, tensa las relaciones Washington –  Moscú

Por:José de la Rosa Castillo
Especialista de Relaciones Internacionales, Universidad de Panamá

En enero de este año, preparé para medios digitales e impresos una nota con esperanza, sobre la necesidad de unir votos a favor de la paz en Siria, tras la aprobación por unanimidad de la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dirigida a darle una salida al conflicto. El Papa Francisco rogó entonces al Señor, en el sentido de poder acallar el fragor de las armas en Siria

Ver referencia en: (http://bayanodigital.com/ediciones/acuerdo-de-paz-puede-aliviar-crisis-en-siria/).

El texto de la Resolución del Consejo de Seguridad acordaba con la aprobación de Estados Unidos, Rusia y otras potencias mundiales instar, tanto al gobierno sirio, como a la oposición, al inicio de negociaciones en enero del 2016.

Son cinco años de guerra con más de 200.000 muertos, una crisis humanitaria de dimensiones sólo vistas durante la II Guerra Mundial, una gravísima destrucción de infraestructuras, entre tantas otras calamidades propias de las zonas en conflicto. Se hace más evidente la internacionalización del conflicto y las posibilidades, sino de una Tercera Guerra Mundial, al menos de una conflagración con dimensiones globales, por la cantidad de actores involucrados en el complicado entramado regional.

El presidente sirio, Bashar al-Ásad, afirmó en una entrevista a un diario ruso, que la guerra que vive ese país desde hace cinco años es parte de un conflicto más generalizado que se está gestando: la Tercera Guerra Mundial; y que es resultado del diferente enfoque de Rusia y Estados Unidos, sobre la cuestión del terrorismo.

Esta afirmación observa una situación similar al período de la llamada Guerra Fría, vistas las tensiones entre occidente y Rusia desde el 2013.

En el entramado sirio, no sólo se enfrentan grupos rebeldes, kurdos, yihadistas y el ejército, sino que hay varias potencias extranjeras con tropas y fuerzas especiales desplegadas sobre el terreno e interviene una coalición internacional con bombardeos aéreos, además de la aviación siria y la de Rusia.

Rusia, Irán y Hizbulah apoyan a Siria, mientras los Estados Unidos, Francia y la llamada coalición internacional, so pretexto de apoyo a la legitima oposición siria, indirectamente respaldan a los grupos terroristas (Estado islámico y el Frente Al Nusra, el brazo sirio de Al Qaeda). Rusia prepara sus bases en Siria para posibles ataques de la coalición liderada por Estados Unidos.

Junto a las fuerzas sirias, luchan en Alepo también iraquíes chiíes, desplazados afganos que llegan de Irán y buscan la nacionalidad iraní y muchos integrantes de la milicia chií libanesa, antes citada. Los sirios que combaten en la ciudad de Alepo, son tropas de élite. La fragmentación es total en ambos bandos. Además, han entrado en escena los chinos, defensores de la integridad territorial de Siria.

Y para añadir leña al fuego, Turquía decidió entrar en el atolladero sirio en agosto, con su operación Escudo del Éufrates. Lo hizo con el pretexto de lanzar una ofensiva contra los yihadistas del EI, y contra los kurdos, que intentan crear un estado propio en el norte de Siria y que han demostrado ser hasta ahora el aliado más fiable sobre el terreno para Occidente en la lucha contra el EI, integrando junto a otras milicias suníes las Fuerzas de Siria Democrática (FSD).

La situación en Siria ha provocado la ruptura de puentes entre Washington y Moscú, que en apenas un mes han pasado de buscar un alto el fuego definitivo y acordar una tregua de una semana, al romper su diálogo sobre Siria. Funcionarios de alto nivel turco indicaron que esas guerras de poder entre las potencias pueden llegar a un enfrentamiento regional más amplio y reavivar la Guerra Fría en todo el mundo.

“El gran reajuste que se está produciendo en el mapa de Oriente Medio bajo la bandera de la lucha contra el Estado Islámico, tiene un marcado sabor a petróleo y gas. En este proyecto geopolítico de Occidente, Irak y Siria juegan un papel especial y, por ello, están condenados a desaparecer del mapa”, aseguró Alexéi Baliyev, analista ruso del Medio Oriente de la revista de la Fundación de Cultura Estratégica. Ver referencia en esta dirección electrónica: (https://actualidad.rt.com/actualidad/185994-eeuu-dividir-irak-siria-estados oleoductos).

Advierte el analista Baliyev, que “Siria es una zona natural de tránsito de petróleo y gas desde el norte de Irak (el Kurdistán iraquí), la Península Arábiga y la cuenca del Golfo Pérsico”. Por Siria, pasa mucho petróleo y gas y su territorio hace frontera con una zona del mar donde hay enormes yacimientos de gas natural, con lo cual la importancia geoestratégica del país en los sistemas portuarios y de tuberías de tránsito regionales resulta vital.

En la conferencia del Comité para el Diálogo Nacional del Gobierno de Siria, celebrada el 27 de agosto en Moscú, se supo que militantes del EI y las fuerzas armadas de la “moderada” oposición siria habían capturado algunas zonas de oleoductos en el territorio de Siria.

Hace unas semanas, tras el fin de la tregua de septiembre y la gran ofensiva sobre la Alepo, en el Gobierno estadounidense surgió un intenso debate sobre la posibilidad de armar a los rebeldes sirios. Se analizaba si la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y sus aliados regionales debían enviar sistemas armamentistas para que los grupos rebeldes puedan atacar desde mayor distancia las posiciones de artillería rusas y sirias. También se barajaba dar luz verde a aliados de la región como Turquía o Arabia Saudí para que entreguen armas más poderosas a los rebeldes e, incluso, sistemas antiaéreos.

Reino Unido y Estados Unidos plantean involucrarse militarmente de forma más activa en el conflicto sirio, para frenar la destrucción de los barrios orientales de Alepo, bajo control rebelde, una zona que al-Ásad, con el apoyo ruso, promete limpiar de terroristas.

Ambos bandos tienen posiciones enconadas y pese a que está previsto que se reúnan para hablar de un alto el fuego en Siria (el año pasado se aprobó una hoja de ruta en Viena para llevar la paz al país árabe que nunca se ha llegado a poner en práctica), no se atisba una solución a corto plazo.

Las dificultades son muy fuertes, la guerra tiene gran diversidad de protagonistas y frentes. Esos grupos luchan entre sí por liderazgo político sobre determinadas regiones, acceso a recursos económicos y asuntos étnico-religiosos (sunitas contra chiitas). Y el resultado de esa lucha está por verse.

Esta conflictividad global en un escenario regional convulso, con la participación activa de las superpotencias  (Estados Unidos y Rusia) pronostica un nuevo clima de guerra fría, contando como colaboradores necesarios a las potencia regionales (Israel, Turquía, Siria, Egipto, Arabia Saudita e Irán), abarcando el espacio geográfico mediterráneo (Libia, Siria y Líbano) hasta Yemen y Somalia, teniendo a Iraq, como epicentro. La batalla por Alepo y Mosul así lo indican.

El mapa revela la conflictiva tuta del oleoducto.
El mapa revela la conflictiva tuta del oleoducto.

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