Dilma Rousseff: “este golpe atenta contra las conquistas de los trabajadores”

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Dilma Rousseff: “este golpe atenta contra las conquistas de los trabajadores”

TeleSUR / Brasil

El 1 de mayo, la presidenta Dilma Rousseff, afirmó que la derecha pretende acabar con las mejoras salariales de los pensionados y privatizar todo lo que sea posible.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, expresó el domingo que el golpe contra su mandato acabaría al mismo tiempo con las conquistas de los trabajadores, en una nación donde está en vilo la democracia.

Rousseff expresó que entre los planes de la derecha resalta el querer acabar con las mejoras salariales de los pensionados y la masa laboral. “Van a privatizar todo lo que se pueda”. A su vez, alertó que esto significaría un retroceso en materia de justicia social y reivindicaciones.

“Ellos (la oposición) quieren acabar con los movimientos sociales de vivienda y con las becas que el Gobierno les otorga a las familias”, dijo.

La representante del Poder Ejecutivo argumentó que nunca tomó dinero del Estado y que jamás fue acusada de corrupción, pero que aún así intentan enjuiciarla, debido a que la derecha busca conseguir un “crimen” para sacarla del poder.

Durante un masivo con los trabajadores, la mandataria reiteró que la derecha intenta robarle los 54 millones de votos que obtuvo, porque no consiguieron ganar en las elecciones pasadas.

“¿De qué me están acusando? yo no tengo cuentas en el extranjero”, se repite la presidenta ante el pueblo trabajador del país que salió a las calles bajo la promesa de derrotar el golpe.

Rousseff denunció que “este es un golpe contra la democracia, contra el trabajador. La derecha va a profundizar la crisis y a manchar la Constitución”.

“Estoy aquí hoy 1 de Mayo porque esta fecha es de lucha a favor de las conquistas sociales, para no perder nuestros derechos. Tendremos más logros, luché con ustedes (trabajadores) toda mi vida”.

Medidas que favorecen al pueblo

La presidenta de Brasil aprovechó la ocasión para anunciar nuevas agendas de trabajo en beneficio del pueblo, en especial para los sectores más desfavorecidos.

Entre estas medidas sociales, Rousseff informó de un aumento del nueve por ciento en el programa social de Bolsa Familia, para garantizar acceso a la educación, la alimentación y salud, una tarea prevista desde el 2015, cuando se aprobó por primera vez el presupuesto.

La mandataria aclaró que este aumento se realizará sin comprometer el margen fiscal, una de las consignas de la oposición.

La segunda medida más importante, porque afecta a 63 millones de personas, es la prorrogación del programa social de salud conocido como Más Médicos. Explicó que por otros tres años extenderá contratos a los más 18.200 galenos que atienden a los más desfavorecidos, y que la oposición tanto rechaza.

“Eso va en contra de lo que propone la oposición, ellos quieren acabar con este gasto público que garantiza la atención médica en los sectores más pobres”, señaló.

Otras medidas fueron: una corrección en la tabla de impuesto de ingreso para las personas con discapacidad, la construcción de 25 mil viviendas tanto en la ciudad, como en el campo y la creación del Consejo Tripartita con los representantes de trabajadores, empresarios y el Gobierno.

También se amplió la licencia de paternidad para los funcionarios públicos. Ellos ahora gozarán de 20 días de permiso, en lugar de los cinco que se les concedían.

Rousseff explicó que la razón se debe a que quiere incentivar a los hombres para que ayuden a sus mujeres en una etapa tan primordial en la crianza de los niños.

La presidenta también creará el Plan SAFRA para favorecer la agricultura familiar. Así se garantizarán los recursos para el programa de adquisición de alimentos y asistencia técnica.

En contexto:

Brasil es escenario de un golpe blando, como lo califican analistas internacionales, a través de un proceso de juicio político que puede ser aprobado en un Senado de mayoría opositora.

Sin ningún delito tangible, como lo alega la defensa de la mandataria, pretenden enjuiciar a una presidenta que llegó al poder con más de 50 millones de votos, y que aún goza de un nivel de aceptación mayor al 90 por ciento, según dijeron el domingo los trabajadores en un evento multitudinario.

El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, quien rompió nexos con el Gobierno, dice estar “preparado para asumir el poder” e, incluso, se adelantó a los hechos y presentó un supuesto Plan de Gobierno.

Esta semana es decisiva, porque lo que está en juego no sólo es separar a Rousseff de su cargo, sino el destino de una nación, su democracia, sus derechos laborales, sus logros sociales y hasta la misma integración latinoamericana.

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