Por Ricardo Cerezo Rodríguez
Cédula No.:3-74-1569
El señor José Raúl Mulino Quintero, afirmó en su habitual «INSULTO DE PRENSA», haciendo gala reiterativa de sus atributos dictatoriales, anunció sin desparpajo e indolencia, la frase lapidaria: ”yo no reparto piedades”.
El concepto ”piedad», desde el punto de vista puramente humanitario, significa: ”compasión o misericordia, por el mal o sufrimiento ajeno”.
El lenguaje áspero y desagradable, con que se dirige ese señor a los dirigentes magisteriales y, que a juicio de él imploran piedad, demuestra una olímpica insensibilidad humana, más allá del desatino y consecuencias de la paralización de las clases, indistintamente de sus motivaciones y objetivos solapados.
El cuarteto de medidas administrativas y disciplinarias, impuestas por el Ministerio de Educación (el no pago de salarios, separación fe cargos, reemplazo de personal docente y apertura de procesos disciplinarios)), constituye una evidencia fehaciente del régimen autoritario, inconstitucional e ilegal, de quienes regentan el futuro incierto y opaco de la Educación Nacional.
Señor José Raúl Mulino Quintero: le confieso públicamente que su estilo no gusta y no es de mi agrado, por su grado de intolerancia gubernamental. Desde que tengo uso de razón, nunca el primer servidor, no maltratador de la República de Panamá, le haya dispensado al pueblo panameño un trato inhumano y un lenguaje hostil fustigador, ni siquiera en plena dictadura militar (11/10/1968- 20/12/1989), a la que usted enfrentó y aprendió, con sublime paradoja.
”Yo no reparto piedades”, bajo ninguna circunstancia, no debe infundir temor alguno en nuestro pensar y accionar. Muy por el contrario, llama a una profunda reflexión social, a todas las fuerzas vivas del país capaces de revertir los azotes del autodenominado ”Mecha Corta”, evitando que las frustraciones y decepciones populares no sean el combustible ideal para un inminente estallido social.




