Los robots olímpicos de Tokio-2020

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Los robots olímpicos de Tokio-2020.

Por Adrián Mengana Martínez

La Habana (Prensa Latina) – La tecnología japonesa dejará su huella en los Juegos Olímpicos de Tokio-2020 con la irrupción de innovadores robots capaces de garantizar la seguridad y el apoyo a los deportistas, visitantes y voluntarios.

Las ayudas a espectadores con movilidad reducida a alcanzar objetos o asistir a trabajadores a la hora de levantar objetos pesados como equipaje o pesas de halterofilia son algunas de las funciones que desempeñarán los autómatas en la cita bajo los cinco aros.

El país asiático aprovechará la cita olímpica para demostrar que la inteligencia artificial puede laborar mano a mano con las personas en las tareas cotidianas y cubrir además las carencias en la escasez de mano de obra o el bajo nivel de idiomas extranjeros.

“Queremos que sean los Juegos más innovadores de la historia en cuanto a usos de nuevas tecnologías”, afirmó el vicedirector general de Tokio-2020, Masaaki Komiya.

En la capital nipona, los turistas verán en acción en 2020 al Human Support Robot (Robot de ayuda a humanos), desarrollado por Toyota, una máquina móvil políglota equipada con pantalla y brazo retráctil que recibirá a los espectadores en silla de ruedas en el Estadio Olímpico, les acompañará a sus plazas reservadas en las gradas y les traerá los alimentos o bebidas que deseen comprar.

Otros aparatos que prestarán servicio a los visitantes serán los pequeños y entrañables Sota, Zukku o RoboPin, o el humanoide Emiew 3, de Hitachi, y el terminal Libra, de mayor tamaño, modelos probados por el Gobierno Metropolitano de Tokio para ofrecer información turística en idiomas como el inglés, el chino o el coreano.

También, los trabajadores y voluntarios que desempeñen tareas logísticas durante la Olimpiada contarán con la ayuda de unos trajes de fuerza asistida de la firma Panasonic, unos exoesqueletos motorizados que se ajustan a la espalda y a las piernas y reducen el esfuerzo al levantar o descargar objetos pesados como maletas, cajas o pesas empleadas en la halterofilia.

Además, captarán la atención unos coches autónomos para el traslado de turistas y deportistas, y un dispositivo del tamaño de una tarjeta de crédito que funcionará como traductores orales de hasta 10 idiomas.

Komiya subrayó que la innovación con los robots permitirá a todo tipo de personas asistir a los Juegos y mejorar sus experiencias, sin importar su condición física ni su edad, y a conseguir una justa bajo los cinco aros sin barreras.

El objetivo no es exhibir robots por el mero hecho de exhibirlos, sino demostrar su utilidad en la vida cotidiana y cómo pueden ayudar a las personas, señaló el responsable del Proyecto Robot Tokio-2020, Hirohisa Hirukawa.

La iniciativa cuenta con el apoyo de la Secretaría del Gabinete de Japón, el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria, el Gobierno Metropolitano de Tokio y varias empresas privadas.

Japón es uno de los países más lanzados a la hora de introducir autómatas en la vida cotidiana. Muestra de ello son los “androides dependientes” habituales en establecimientos comerciales como el popular Pepper.

Existen otros menos sofisticados pero capaces de desempeñar labores de recepcionistas en hoteles y de cajeros en supermercados, y los modelos con fines lúdicos o de compañía comercializados, entre ellos el perro robótico Aibo de Sony o el robot afectivo Lovot.

El Comité Organizador de Tokio-2020 también presentó el diseño de su antorcha para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, inspirado en la imagen de las famosas flores de cerezos de Japón, muy arraigadas dentro de la cultura nipona.

Con una longitud de 71 centímetros y 1,2 kilogramos de peso, el pebetero también rinde homenaje a las víctimas del terremoto y tsunamis que azotaron a la nación en 2011.

Diseñada por el artista local Tokujin Yoshioka, su componente principal es el aluminio, una parte del cual procede de residuos de la construcción de las viviendas temporales para las personas que perdieron sus hogares en esa tragedia.

Bajo el lema “La esperanza ilumina nuestro camino”, el pebetero es rosado y representa la unión de los japoneses en torno a mensajes de apoyo, aceptación y ánimo mutuo. Además, refleja la capacidad de la llama olímpica para promover la paz y la esperanza en el mundo.

La llama olímpica será encendida por primera vez el 12 de marzo del año que viene en Grecia, país donde nacieron los Juegos Olímpicos modernos.

De ahí se transportará a Japón donde realizará un periplo de 121 kilómetros por 47 regiones del archipiélago asiático hasta su llegada a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, el 24 de julio.

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