¿Hasta cuándo el caos moto-vehicular y ausencia policial en Panamá

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Agente policial ventila un caso en una vía pública de Panamá.

Por Jairo H. Pertuz Suarez
Periodista idóneo y catedrático

Los ciudadanos residentes en el país istmeño vienen quejándose del aumento cada vez más notorio en el desorden ruidoso moto-vehicular en las ciudades., especialmente en la capital, con sus consecuentes daños a la salud pública y pérdida de vidas humanas.

El desorden en el manejo, la total desatención de señales, las altas velocidades, las ruidosas troneras, la elevada contaminación ambiental y los tranques (embotellamientos), con sus costos económicos, constituyen daños a la maltrecha salud del pueblo que, para remate, no cuenta con un sistema de salud coherente a sus necesidades.

El aumento moto-vehicular anual es insostenible con las mismas calles de hace décadas y en mal estado, todo lo cual contribuye al aumento delictivo y de los accidentes con un marcado costo económico. En ese tipo de incidentes suelen figurar motos cuyos conductores involucrados se dan a la fuga. La pérdida de vidas humanas en accidentes debe generar preocupación y un aumento del interés en el diseño de una verdadera seguridad pública.

Por otro lado, vuelve a la palestra pública el tema de los asegurados y jubilados quienes han pagado a la Caja de Seguro Social (CSS) para recibir una atención esmerada, medicamentos y adecuados servicios.

Sin embargo, de darse la fusión entre la CSS y el Minsalud, los asegurados y jubilados serán perjudicados, pues, además de pagar impuestos, pagan cuotas a esa institución para ser atendidos y recibir sus medicamentos que cada vez son más escasos, mientras el Estado despilfarra recursos inclusive en viajes innecesarios.

Respecto a la vigilancia y protección que debe el Estado a sus ciudadanos en las calles y lugares de residencia, no se ven rondas policiales y los pocos policías que aparecen en los barrios, viajan a bordo de autos refrigerados y usan celulares, lo que según la ciudadanía, no les permite prestar un servicio adecuado y eficiente a quienes pagan sus salarios.

La ciudadanía se pregunta: ¿para qué fue creada la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), que parece ausente? Asimismo, surge la pregunta ciudadana sobre por qué y para qué se crean instituciones y se pone al frente de ellas a personas sin la formación y el compromiso de cumplir con eficiencia sus funciones?

Está claro que el presidente de la República no puede estar supervisando a todo el personal que integra las diferentes instituciones del Estado, pero es necesario un óptimo control de la eficiencia y la calidad en los servicios.

En la esfera pública, son planteadas o son formuladas otros cuestionamientos: ¿por qué y para qué tantos viajes internacionales pagados por el pueblo, si los mismos no se traducen en beneficio a favor de la población? El pueblo, con justificadas razones, exige la atención de las autoridades a las necesidades, por las cuales los contribuyentes pagan con sus impuestos los salarios, viajes y prebendas de altos funcionarios.

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