EL PRIMER FERROCARRIL INTEROCEÁNICO Y EL “SUICIDIO” DE LOS CHINOS EN PANAMÁ.

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Los chinos fueron utilizados como mano de obra barata en la construcción de líneas férreas en América.
Dr. Julio Yau (Foto Bayano digital)

Conferencia dictada con los auspicios de la Universidad de las Américas, la Oficina Comercial Chino-Panameña y la Autoridad del Canal de Panamá, en el PARLATINO, 26 de septiembre de 2014 por el Dr. Julio Yao Villalaz Presidente Honorario del Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá; ex Asesor de Política Exterior del General Omar Torrijos: ex Agente de la República de Panamá ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya y Analista Internacional.

La leyenda del ‘suicidio’

De la milenaria China nos tele transportamos a Panamá, donde grandes agrupaciones de chinos fueron masacrados o se suicidaron. La leyenda dice que se ahorcaban con sus coletas o sogas; que se dejaban ahogar esperando las olas del mar; que se arrojaban a los ríos con rocas al cuello y que les pagaban a los malayos para que los mataran con lanzas.

Uno de cada cinco culíes moría en la travesía marítima por los calores de las bodegas, las enfermedades, inanición, maltrato o castigo. Huían como hoy de los conflictos intestinos, como la Rebelión de los Taiping o de los Boxers, así como de las agresiones, como las Guerras del Opio impuestas a China.

Vinieron engañados por la Compañía en cuanto a sus ingresos y destino. Se les ocultaron las adversidades, el clima, las fieras y los mosquitos. Se les sometió a trabajos forzados en jornadas diarias que superaban las 12 horas.

¿Cuántos llegaron? ¿Cuántos murieron?

Se desconoce cuántos llegaron a Panamá. En una obra reciente se sostiene que entre 1852 y 1854 llegaron 1,267, sin contar un número desconocido que debió llegar en abril del último año (Berta Alicia Chen P., Cómo, cuándo y por qué llegaron los chinos a Panamá, 2010).

Fessenden N. Otis (History of the Panama Railroad) afirma que ‘se reclutaron trabajadores en Nueva Granada (Colombia), Jamaica, Inglaterra, Irlanda, Francia, Alemania, Austria, India y China’, pero ‘pronto se descubrió que muchos se adaptaban poco al trabajo. La compañía trajo 1,000 chinos. Se esperaba que resultasen eficientes, pero apenas tenían un mes cuando una tendencia melancólica y suicida afectó a casi todo el grupo. Cantidades de ellos acabaron su infeliz existencia por sus propias manos. Las enfermedades los diezmaron tanto que en unas cuantas semanas solo quedaron unos doscientos’.

Según Berta Alicia Chen, ‘en la construcción… murieron 567 chinos y sobrevivieron 700′. (Chen, pág. 39). O sea, 233 menos de los 800 muertos que reporta Fessenden (Gerstle Mack, The Land Divided -La Tierra Dividida- traducción iniciada por Julio Yao en 1966).

Once mil trabajadores de diferentes nacionalidades perdieron la vida por distintas causas. En cambio, los 1,000 chinos que se suicidaron a razón de 33 o 34 por día, aparte de los que fallecieron por otras razones, eran de una sola nacionalidad.

Me pregunto, ¿por qué ningún trabajador blanco se suicidó en cinco años, mientras que 1,000 chinos se quitaron la vida en tres o cuatro semanas? Una respuesta posible es que los chinos no son blancos y había que hacerlos trabajar donde otros no querían. El trato a los chinos equivale hoy a un crimen de lesa humanidad. No se suicidaron, sino que fueron asesinados. El suicidio fue, a la vez, un acto de liberación y una forma de encubrir el asesinato.

¿Qué otro factor pudo pesar para obligar a los chinos a suicidarse o para ser asesinados, que no incidió en los 11,000 trabajadores?

Conferencia completa del Dr. Julio Yau en el Blog de Bayano digital

EL PRIMER FERROCARRIL INTEROCEÁNICO Y EL “SUICIDIO” DE LOS CHINOS EN PANAMÁ.

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