Por José de la Rosa Castillo
Especialista en Relaciones Internacionales
Panamá cobra a las empresas de cables submarinos de fibra óptica por usar el lecho marino de su territorio. No es un ingreso económico desconocido para el Estado, pero sí es un negocio del que casi nadie habla.
Los datos oficiales más recientes muestran que sólo los tres contratos de concesión aprobados entre 2025 y 2026 generarán cerca de 4,9 millones de dólares en 20 años, con una renta anual combinada que ronda los 245.000 dólares.
La pregunta de fondo es si esa cifra refleja el verdadero valor estratégico de Panamá como hub digital de las Américas.
Para tender un cable submarino que atraviese aguas panameñas, la empresa operadora necesita una concesión administrativa. El contrato lo firma el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) verifica la ruta y las condiciones técnicas.
Según los contratos publicados, figura la empresa CSN-1 (Telconet Submarine Networks), con su contrato aprobado en octubre de 2025, a 20 años, con un valor total de 1,238.522.40 dólares. Conecta a Ecuador con Florida y tiene un punto de amarre en Panamá.
También figura la empresa TAM-1 (Trans Caribbean Fiber Systems), con contrato aprobado también en octubre de 2025, a 20 años, por 2,439.112.80 dólares. Es un cable troncal de unos 7.000 kilómetros y 650 Tbps de capacidad, que ya amarró en María Chiquita a inicios de 2026.
La empresa Trans Ocean One (Trans Ocean Submarine Cable), con contrato aprobado en octubre de 2026, a 20 años, por 1,224.372 dólares, con una renta anual de 61,218.60 dólares. Instalará 16 pares de fibra y conectará a Panamá con República Dominicana y Chile.
En total, los tres contratos suman alrededor de 4,9 millones de dólares a lo largo de dos décadas. Los dos primeros aportan cerca de 184.000 dólares anuales. Sumando el tercero, la renta anual ronda los 245.000 dólares.
El precio subió por primera vez en 24 años
Parte de la razón por la que ese negocio pasa inadvertido es que el precio estuvo congelado durante más de dos décadas. La tarifa por uso del lecho marino se mantenía en 0.35 dólares por metro cuadrado desde el año 2000. Cuando el Estado revisó el estándar en 2025, encontró que ya no reflejaba el valor real del recurso: en el año 2000 Panamá tenía apenas 5 sistemas de cables submarinos. Sin embargo, hoy tiene 7 en operación y varios más en trámite.
Tras la negociación, ambas empresas aceptaron subir la tarifa de 0.35 a 0.60 dólares por metro cuadrado, un aumento de aproximadamente 71%. El MEF reconoció que el ajuste busca ”alcanzar niveles justos y sostenibles”, y admitió que ”en otras jurisdicciones las tarifas son superiores a las que cobra Panamá”.
El valor estratégico supera con creces la renta
Quedarse solo con la cifra de 245.000 dólares anuales sería un error de perspectiva. A través de Panamá pasan actualmente 7 sistemas de cables submarinos, que transportan el 100% del tráfico de internet, el 97% del tráfico telefónico internacional y el 90% de la transmisión regional de datos. Esa posición de hub es, en sí misma, el principal atractivo para inversionistas en centros de datos, computación en la nube y tecnología.
El sector global de cables submarinos vive un nuevo auge. TeleGeography estima que entre 2026 y 2029 se invertirán más de 16.000 millones de dólares en nuevos tendidos, impulsados por la nube, la inteligencia artificial y los centros de datos. Si Panamá capturar parte de esa ola, la ganancia no estará solo en el alquiler del fondo marino, sino en convertirse en el punto de anclaje físico de la economía digital americana.
A esto se suma el trabajo de protección, donde la AMP impulsó la delimitación de un área protegida de 18.286 kilómetros cuadrados en el Pacífico, además de actualizar cartas náuticas y coordinar la seguridad de navegación. La llegada de TAM-1 en 2026 y los planes de Google para tender dos cables más —hacia Chile y República Dominicana— confirman que Panamá entra en una nueva fase de expansión.
Un solo sistema de cable a gran escala puede generar un promedio de 52 millones de dólares en ingresos económicos anuales. Por Panamá pasan 7 sistemas de cables con las capacidades arriba anotadas. Sin embargo, las ganancias de esos cables se generan en los mercados de capacidad de los puntos finales (como Estados Unidos y Asia) y Panamá sólo puede cobrar una tarifa de ocupación del lecho marino extremadamente baja.
Ante ese panorama de las comunicaciones globales, conviene hacer la siguientes preguntas: ¿sigue siendo baja la tarifa de 0.60 de dólar por metro cuadrado? El MEF admite que otras jurisdicciones cobran más, aunque no publica cifras comparativas. En una industria que invierte más de 16.000 millones de dólares en tres años, una renta anual de 245.000 dólares equivale al salario de una empresa mediana.
Otra pregunta válida sería: ¿cuánto de los beneficios indirectos se queda realmente en Panamá? Los cables no generan empleo directo ni impuestos más allá del canon. La verdadera apuesta es si el país logra convertir esa infraestructura en centros de datos, sedes regionales y servicios de alto valor agregado. Eso, y no el alquiler del fondo marino, definirá si el ”negocio invisible” termina siendo una oportunidad perdida o una palanca de desarrollo.




