Pronunciamiento ante el llamado al diálogo nacional «Cerrando Brechas»

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    MANIFISTO AL PAÍS

    Ante el anuncio del Gobierno del Presidente Laurentino Cortizo Cohen para participar de un llamado al Diálogo Nacional “Cerrando Brechas”, nos pronunciamos desde un enfoque de plena vigencia de derechos humanos y de democracia radical, hacia un Diálogo por la Vida Digna y un Panamá Resiliente y Verde.

     Exigimos Buen Gobierno

    El actual gobierno en pocos meses ha perdido terreno en la Gobernabilidad Democrática, pues la población en general y en toda su diversidad étnica, racial y cultural,  no acepta como eficaces ni legítimas las decisiones en esta cuarentena, en especial en lo relativo al uso poco transparente de los fondos públicos; las carencias y riesgos a que ha sometido al personal de salud y educación; y el manejo del país por decretos ejecutivos para una cuarentena de las más duras y prolongadas del hemisferio. Tampoco ha desarrollado una buena Gobernanza pues el aislamiento ha permitido un abuso de poder de las autoridades, en contubernio con la élite del poder económico, en perjuicio de la sociedad panameña e incluso del emprendimiento nacional.

    Se han tenido varias oportunidades para hacer un Buen Gobierno y las ha desechado; cediendo poco a poco a las mafias enquistadas en la estructura de poder político y económico del país; y todavía insiste en paliar la crisis estructural que evidencia y profundiza el COVID-19 con medidas populistas y asistencialistas mal planificadas y sin control eficiente de recursos públicos. Ahora al borde de un colapso social, por miedo, llama a un Diálogo social, este Diálogo en pandemia se debe hacer desde el amor a la patria y desde abajo para arriba, no hacerlo así, va en contra de lo que hace un Buen Gobierno que respeta la ciudadanía.

    Diálogo real y transparente:

    Tenemos una historia de Diálogos nacionales, hoy ese mecanismo está desgastado y sin credibilidad en sus resultados. ¿Cómo se dio ese desgaste? Después de la invasión los políticos y los poderes económicos se vieron obligados a ponerse de acuerdo, para la nueva Panamá en los diálogos de Bambito; la Iglesia Católica jugó un papel muy importante; posteriormente los diálogos nacionales de Coronado y Visión 2020 dieron buenos resultados, pero con debilidades en su seguimiento.

    Luego, en cada crisis y conflictos con actores sociales se ha usado el mecanismo del “Diálogo” no como respuestas concretas, sino como contención y método para “negociar” cosas ya definidas en ámbitos de poderes ocultos. Usualmente los invitados/as, reglas, fechas, entre otros,  siempre están a favor del gobierno de turno y de los sectores económicos con los cuales ya se han negociado “los límites” de los acuerdos; es decir, se vienen a los diálogos ya con pre condiciones acordadas con los poderes económicos nacionales, transnacionales y organismos financieros internacionales que están en cada caso de conflicto.

    Hoy estamos en algo similar, cuando de salida se establece que los resultados de las consultas ciudadanas por Ágora no serán vinculantes. Adicional, se disgregan los problemas en abordajes no integrales, no inclusivas; sin enfoque de género; ni interculturalidad; con mesas por separado, que no permiten ni fuerza social ni salidas estructurales.

    Finalmente, tampoco te dicen quienes pagarán los costos de los “acuerdos” que posteriormente sean adoptados por las autoridades como “viables” y cónsonos con la realidad. La base de todo Diálogo nacional es la Confianza y la Credibilidad entre todas las partes dialogantes; y el compromiso de respetar e implementar los resultados que permitan abordar las causas estructurales de los problemas a tratar, con mecanismos claros de seguimiento para cumplir acuerdos.

    Condiciones previas para Dialogar en Pandemia.

    No es lo mismo dialogar en contextos de post invasión, o de reversión del canal; que en este contexto de crisis del modelo, contagio por COVID-19, y muerte de la humanidad. Este es un diálogo para diseñar e implementar un futuro como país; es un diálogo donde está en juego la vida y futuro de toda la sociedad panameña.

    No se puede ir a “jugar vivo”; donde ganen los de siempre, y pierdan las mayorías humildes y trabajadoras e indígenas que siempre pagan las consecuencias de las malas decisiones políticas. Para evitar perder tiempo, recursos, y dañar más la credibilidad de este gobierno instamos a:

    Acordar la visión de País:

    Hacia la cual se van a dirigir todos los esfuerzos y recursos por los próximos diez años. Cuando se realizó la Visión 2020, fue una de las experiencias más genuinas de trabajo por Panamá, se cuestionó el modelo transitista y concentrador.

    Luego, esta Visión de país se puso de lado y se elaboraron poco a poco otros planteamientos que junto a los generales y ambiguos ODS, crearon una institucionalidad burocrática, y aguaron las cosas estructurales que se acordaron; uno de los acuerdos fundamentales fue una nueva Constitución y un modelo económico sostenible, ético y justo.

    Hoy no es suficiente, con que nos digan que se tomarán todos los insumos que se tengan; a los poderes ocultos no les conviene cambiar el modelo actual de oligopolios y de conflictos de intereses, que nos tiene secuestrados como país.

    Iniciar un proceso de construcción de Confianza en este gobierno:

    Implica por lo menos hacer de inmediato las siguientes acciones:

    1. Salud igual para toda la población, incluyendo diálogo con la medicina indígena y asegurar los recursos para que el personal de salud, médicos botánicos (uso de plantas medicinales) y ciencia tengan las condiciones de bioseguridad y de trabajo para enfrentar la crisis pandémica y el país asegurar acceso universal, voluntario y gratuito de las vacunas más seguras. Las fases anunciadas y las calidades de las vacunas no priorizan las comunidades de difícil acceso e indígenas elevando las brechas de salud para estas poblaciones. Esto también implica que las farmacéuticas asuman su responsabilidad ante efectos adversos de las mismas, y no se haga de la vacunación otro negociado. 
    2. Hacer un alto y rendir cuenta real de todas las decisiones tomadas en los últimos 10 meses para enfrentar esta pandemia, en especial el uso de los fondos públicos y préstamos adquiridos en este año. De nada sirve contratar a una empresa internacional de auditoría, si para que sea realmente “rendir cuenta”, no debe haber impunidad. Se tiene que asumir las consecuencias de malas decisiones y destituir inmediatamente a servidores públicos ineficientes y corruptos, poner a la orden de las autoridades competentes a toda persona involucrada en actos de corrupción, tanto del sector público como corruptor de la empresa privada. Es urgente impulsar la Ley que eleva la corrupción y el enriquecimiento ilícito en pandemia, como delito de lesa humanidad.
    3. Reiteramos la urgencia de priorizar el presupuesto público y eliminar gastos de representación, bajar salarios a altos funcionarios y eliminar nombramientos injustificables y clientelares, en síntesis, bajar las planillas de viáticos, honorarios y consultorías en el sector público.
    4. Detener cualquier plan o contrato de cesión de territorios o bienes nacionales para inversiones extranjeras; tala; represas; parques eólicos; minería a cielo abierto; y cualquier inversión que deprede nuestra naturaleza. Todo debe estar en función de acordar un Plan estratégico nacional de consenso, biocéntrico y de protección de bosques (patrimonio natural y cultural), costas y cuencas hídricas. No tomen como excusa la generación de empleo para seguir robando los bienes públicos y entregando el país a las trasnacionales y a los monopolios nacionales.
    5. Consulta no es igual a participación en acuerdos vinculantes. La metodología no es algo técnico, es totalmente político y de manejo de Poder. Hoy en pandemia la forma y reglas que permitan la igualdad de oportunidades en las decisiones es fundamental. Se pueden recibir miles de propuestas de qué hacer, pero si eso no significa que van a incidir en la toma de decisiones será una pérdida de tiempo y de agrandar la brecha de confianza, haciendo otro escenario de exclusión y manipulación.
    6. Existen mecanismos de participación ciudadana, que evitan que la ritualidad, las simulaciones cibernéticas de participación queden fuera de un escenario de diálogo. El diálogo en pandemia, no es un evento de un organismo internacional, debe ser un ejercicio de escucha al Pueblo Soberano, del bien común. No se debe gastar un millón en propaganda para “cosechar una lluvia de ideas”; deben de activarse los mecanismos de participación que ya existen en la Ley de Descentralización; activarse todos los Consejos donde participan representantes de la sociedad civil; la bioseguridad no debe ser una excusa para que los verdaderos lideres de las comunidades, y no la clientela de autoridades locales, o los call center de gobierno o de oposición den su voz para este “diálogo”.

    Se acaba el tiempo.

    Las autoridades y entidades públicas tomadoras de decisión conocen donde hay que hacer cambios urgentes. Es cierto que hay decisiones fundamentales que toman tiempo, pero no se requiere un año para tomarlas; existen suficientes informaciones y diagnósticos para actuar de inmediato, siempre ha faltado la Voluntad Política para detener a los que se creen ser dueños de Panamá. De qué sirve aprobar leyes y decretos; si no tienen presupuesto; de qué sirve una institucionalidad nueva si sus contenidos son perversos y permiten la impunidad, la exclusión social, y la acumulación avariciosa y depredadora de narcopolíticos y empresarios corruptos.

    Tareas Ciudadanas.

    • En este contexto, es urgente que todas las personas conscientes y que se respetan y aman a sí mismo/a; a su familia; a su comunidad y a su país actuemos en consecuencia al cuidarnos ante esta pandemia e impulsar nuestro Poder Ciudadano resiliente:
    •  Ser promotores de la Cultura Cívica y de responsabilidad de la Ciudadanía en su comunidad para cuidarnos ante la pandemia del COVID-19 y la pandemia de la corrupción.
    • Conocer, estudiar y participar de los Mecanismos de Participación Ciudadana que existen en las Leyes: ley de descentralización; ley sobre las Organizaciones de base comunitarias; auditoría social; Consejos Consultivos de ministerios y entidades públicas. De nada sirve tener mecanismos y espacios que nos brindan la ley, si no hacemos presencia real y fuerte en los procesos de priorización de inversiones, presupuestos participativos, y en el cuidado de bienes y recursos públicos.

    Cualquier acuerdo nacional producto de un diálogo democrático, pasa por la plena vigencia de los derechos humanos; la cero tolerancia a la corrupción y el llamado a una Constituyente originaria como piedra angular de un pacto social. Sólo así se cerrarán las brechas históricas de desigualdad para un nuevo Panamá resiliente y verde.

    Panamá 7 de diciembre de 2020

     

     

     

     

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