Importancia de la mediación y la criminología educativa en la reforma de la educación

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Jovenes expulsados del sistema educativo terminan en pandillas.

Por Luis Carlos Samudio G.
Abogado , docente y mediador

La educación en Panamá se encuentra en un punto de inflexión, las demandas del mundo globalizado, y la necesidad de integración científica y tecnológica. Los retos sociales, como la deserción escolar y la exclusión cultural, exigen una transformación profunda. En este escrito, se presenta, a modo de cronología, cómo una reforma educativa puede cimentarse en la mediación, la resolución de conflictos y la criminología educativa, para garantizar la prevención en sus tres niveles —primaria, secundaria y terciaria— y construir una convivencia pacífica en todo el país.

Por lo tanto, no es solamente un asunto académico, sino también político y humano; la educación como base de la paz y la justicia social en Panamá. No hablamos de un cambio en los programas de estudio, sino de una transformación a nivel nacional que se inicie en las aulas y pueda propagarse por cada rincón de nuestras comunidades, ya que la violencia pone en peligro la cohesión social, la comunidad en su totalidad se mantiene alejada de los avances científicos y tecnológicos y miles de jóvenes dejan de asistir a la escuela por no tener oportunidades.

En consecuencia, la mediación y solución de conflictos dejan de ser meras herramientas disciplinarias para transformarse en estrategias pedagógicas y comunitarias que promueven una cultura de paz. Por otro lado, la criminología educativa permite un estudio detallado de los motivos sociales, culturales y estructurales que causan la violencia en escuelas y comunidades, lo que ayuda al diseño de políticas.

El valor de esa transformación radica en: prevenir la violencia antes de que ocurra, no sólo reaccionar a ella; formar ciudadanos pacíficos y críticos, capaces de resolver diferencias sin recurrir a la agresión; reducir la deserción escolar, ya que los conflictos no gestionados son una de las causas de abandono; fortalecer la cohesión social, integrando a comunidades vulnerables en procesos de diálogo y justicia restaurativa.

En síntesis, el valor de transformar la mediación, la resolución de conflictos y la criminología educativa dentro de la reforma es que permiten pasar de un modelo reactivo a uno preventivo, inclusivo y pacífico, capaz de garantizar la convivencia y fortalecer la cohesión social en Panamá.

Resolución y mediación de conflictos: fundamentos de la convivencia

La escuela no debe ser únicamente un lugar para la transmisión de conocimiento. Se debe transformar en una zona de paz, donde las disputas se resuelvan mediante la empatía, el diálogo y la justicia restaurativa. La mediación a nivel escolar y comunitario es el instrumento que posibilitará que la violencia sea evitada, que se robustezca la inclusión y que cada alumno descubra en la educación una vía de esperanza.

Hay que capacitar a los docentes en justicia restaurativa y comunicación asertiva. Formemos mediadores comunitarios y escolares, y mostremos a los niños y jóvenes que los conflictos no se solucionan de manera violenta, sino mediante acuerdos, respeto y solidaridad.

Criminología educativa: entender para transformar

La criminología educativa nos brinda una perspectiva crítica para comprender los orígenes de la exclusión y la violencia. Ello permite recordar que cada acto de agresión tiene detrás motivos culturales, económicos y sociales que deben ser atendidos. La implementación de esa visión en la reforma educativa implica la creación de políticas de prevención social que operen en tres niveles:

Prevención primaria: inculcar valores de paz desde la niñez, mediante planes de estudio que incluyan ética, convivencia y solución pacífica de conflictos. Prevención secundaria: hacer intervenciones tempranas en circunstancias de riesgo, usando mediadores escolares, justicia restaurativa y programas de mentoría. Prevención terciaria: ofrecer una segunda oportunidad a las personas que ahan sido víctimas de la violencia o la exclusión, a través de programas comunitarios y de reinserción en el ámbito educativo.

Cohesión social y justicia restaurativa

La cohesión social no se proclama, sino que se edifica; y se crea cuando la educación se vuelve el vínculo que conecta a las comunidades marginadas con el conocimiento mundial. La justicia restaurativa debe ser incorporada en nuestros colegios, no como un castigo, sino como una oportunidad para aprender y reconciliarse. Sin embargo, resaltamos que cada conflicto en las escuelas se convierta en una lección de vida, donde cada alumno comprenda que restaurar vínculos y reparar los daños tiene más valor que imponer sanciones.

Impacto global de la reforma

El trayecto cronológico revela la manera en que la mediación, la resolución de conflictos y la criminología educativa se transforman en elementos fundamentales de la reforma. En la prevención primaria, se crea una cultura de paz desde los primeros años de vida. En la prevención secundaria, se actúa con prontitud para prevenir que los conflictos se intensifiquen. En la prevención terciaria, se ofrecen nuevas oportunidades y se reincorpora a aquellos que han sido marginados. El resultado esperado es una convivencia pacífica y cohesionada, donde la educación no solo transmite saberes científicos, sino que también forma ciudadanos capaces de resolver sus diferencias con diálogo, empatía y creatividad.

Llamado a la acción

• Líderes, profesores, comunidades: la historia demanda de nosotros valentía. El futuro requiere de la ciencia. La inclusión es una exigencia de la sociedad.

• Decimos basta a la deserción educativa. Decimos basta a la marginación. Afirmamos que sí a una educación transformadora, inclusiva y científica.

• La reforma educativa es una necesidad apremiante, no un sueño distante. Con mediación, resolución de conflictos y criminología educativa, tenemos la capacidad de prevenir la violencia, consolidar la cohesión social y asegurar que la justicia restaurativa sea el medio para una coexistencia pacífica.

Conclusión

Es necesario entender la reforma educativa en Panamá como un proyecto de cambio a nivel social. La integración de la ciencia, la inclusión cultural y la prevención de la violencia por medio de mediación y criminología educativa son las bases que permitirán el surgimiento de una nación más pacífica, equitativa e innovadora. La secuencia cronológica sugerida asegura que cada etapa respalde a la anterior, creando una nueva realidad en el ámbito educativo que permita a las próximas generaciones vivir en paz y participar de manera activa en el mundo global.

Para lograr un Panamá justo, pacífico e innovador, hay que comenzar en las aulas. La reforma educativa debe ser la base de una nación cuyos cimientos sean la ciencia, la paz y la inclusión. Panamá merece una educación que no sólo brinde la posibilidad de estar preparados para el futuro, sino también de edificar un presente fundamentado en la justicia y la paz.

Juntos trabajemos a favor de la paz y la convivencia pacífica

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