Por Victoriano Rodríguez Santos
Economista, educador y máster en Recursos Humanos
El 1 de agosto de 2024, publiqué en el diario El Siglo un artículo de orientación sobre el programa oficial de Seguridad Ciudadana denominado Vecinos Vigilantes, el cual, en 1995, por iniciativa de la magistra Marietta Díaz Him, fue adoptado tras observar en Canadá el funcionamiento de un modelo inspirador estructurado para la prevención de delitos en áreas residenciales.
Díaz Him presentó la iniciativa al entonces director de la Policía Nacional, Oswaldo Fernández.
La idea fue acogida en forma positiva, debido al potencial impacto que el programa pudiera tener en la población panameña. Fue así como Fernández envió a la proponente para que recibiese una capacitación en la academia de la Policía Montada de Canadá (Royal Canadian Mounted Police, por sus siglas en inglés).
De regreso a Panamá, Marietta Díaz inauguró el primer programa en la comunidad de Las Cumbres, en la ciudad de Panamá, el 8 de febrero de 1996, ante la expectación nacional.
El programa generó un ambiente de seguridad comunitaria, por varios lustros. Sin embargo, con el correr de los años, la atención a las coordinaciones más antiguas, pudieran haberse visto afectadas por los constantes cambios de los jefes de zona policial o de la posible instrucción del Órgano Ejecutivo.
El esquema desarrollado en Panamá fue sustentado en una estructura vecinal de residentes permanentes, en determinado sector (vereda, calle, residencial o pequeñas comunidades), donde las Juntas Directivas eran escogidas en las asambleas de participantes.
Años después, la estructura inicial cambió a coordinadores, los cuales aún son escogidos por la comunidad. Las modificaciones introducidas, entonces, permitían que el coordinador escogiese al subcoordinador, toda vez que la visión del programa es su permanencia en las diferentes áreas pobladas.
El coordinador y el subcoordinador deberían conjugar actividades diseñadas en forma coherente. Por ese motivo, se requiere que los coordinadores y subcoordinadores sean personas con altos valores cívicos, sentido de responsabilidad y dedicación a las actividades del programa.
Vecinos Vigilantes debe desempeñarse con seriedad, transparencia, honestidad, buena comunicación y relaciones interpersonales. Esos son parte de los requisitos no escritos, pero que adornan la figura de un buen coordinador del programa, cuya labor debe ser evaluada por las organizaciones comunitarias.
Un tema poco tratado, pero no menos importante, es que la comunidad debe evitar la selección de coordinadores políticamente expuestos, así como personas condenadas a prisión por estafa, fraude, peculado o que participen activamente en política partidista, debido a que el programa es apolítico. De hecho, los letreros distintivos no deben tener nombres ni propaganda de ninguna clase.
El programa está fundamentado en lo que a seguridad policial se refiere. El mal estado de calles, tuberías, accidentes de tránsito, problemas de salud, ruido, colección de la basura y eventos religiosos, no corresponden a la Seguridad Ciudadana del programa y la Policía Nacional ha hecho énfasis en esos aspectos.operacionales.
Preocupa que, en vez de fortalecer la prevención, a través del contacto directo con las comunidades, la oficialidad de la Policía Nacional u otros estamentos de seguridad han privilegiado la represión contra el crimen organizado, fortaleciendo con ello la delincuencia en las calles o comunidades.
Es necesario reconocer que la organización vecinal es el mejor anillo de seguridad. Una población organizada no requiere tantos policías. El programa es una herramienta válida y se activa ante cualquier sospecha de hecho delictivo.
Soy el hijo de Juana que no se rinde ni se vende.
¡Dios te salve, Panamá!




