
Por Axel Schwarzfeld
Pagina 12
La renuncia de un alto funcionario, críticas desde el propio Partido Republicano y señales de preocupación en la economía.
El inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado divisiones al interior del país norteamericano. No sólo hay integrantes del Partido Demócrata que cuestionan las acciones belicistas del presidente Donald Trump, sino que también, dentro del oficialista Partido Republicano, hay fracturas entre quienes apoyan al mandatario y figuras que sostienen que la ofensiva en Medio Oriente es contraria a las promesas de campaña de no involucrarse en conflictos en el extranjero, y menos aún por largos períodos.
El caso que más resonó en los últimos días es el del ahora exdirector del Centro Nacional contra el Terrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, quien presentó el martes su renuncia ante Trump, en rechazo a la guerra contra Irán. La dimisión lo convirtió así en el funcionario de más alto rango en abandonar el gobierno del republicano desde el inicio de la ofensiva y abre una crisis interna en los servicios de inteligencia estadounidenses. “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, escribió Kent en una carta dirigida al presidente, compartida en su cuenta de la red social X.
La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, compareció el miércoles ante el Senado estadounidense para presentar la evaluación anual de amenazas, donde contradijo a Trump al señalar que Irán no estaba reconstruyendo sus capacidades de enriquecimiento nuclear tras ser destruidas en un ataque estadounidense conjunto con Israel a mediados del año pasado.
El representante republicano de Kentucky, Thomas Massie, que encabezó la aprobación de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein en el Congreso el año pasado, afirmó en un posteo en redes sociales que la acción en el extranjero no puede utilizarse como cortina de humo para ocultar las revelaciones de los archivos.
En la misma línea, la excongresista del movimiento MAGA, Marjorie Taylor Greene, que rompió con Trump el año pasado y renunció a su cargo, también arremetió contra el presidente por perseguir objetivos bélicos en lugar de apegarse a sus principios de “Estados Unidos primero”. “Ni una sola persona fue detenida por el caso Epstein y probablemente no lo será, no hay rendición de cuentas, no hay justicia. En su lugar, obtenemos una guerra con Irán en nombre de Israel”, señaló. “Otra guerra extranjera por gente extranjera para un cambio de régimen extranjero. ¿Para qué?”, cuestionó.
El periodista Tucker Carlson es otra de las voces conservadoras que rechazan el actual conflicto bélico, al indicar que es algo que Trump prometió que no sucedería, según manifestó en una entrevista. “Esta guerra es algo que prometió que no haría. No una, sino innumerables veces”, declaró a la editora en jefe de The Economist, Zanny Minton Beddoes, al ser preguntado si cree que el inquilino de la Casa Blanca ha traicionado el lema “Estados Unidos primero”. “Y la idea que subyace a ello no solo es contraria a ‘Estados Unidos’ sino que podría ser su antítesis”, agregó.
Federico Merke, profesor asociado de relaciones internacionales de la Universidad San Andrés, explicó a Página/12: “Trump está atrapado en una guerra impopular en su país, buscando cómo salir y viendo cómo frenar el aumento en el precio de los combustibles, que es el canal con impacto directo en la población”. Y recordó: “Ford, Carter y Bush padre perdieron elecciones luego de aumentos de precio en los combustibles”.
El analista dijo que, aunque está la base fuerte de MAGA, otros líderes del Partido Republicano no están nada conformes con la decisión del lanzamiento de la ofensiva en Irán. “Considerando que Trump hizo campaña prometiendo bajar la inflación y evitar guerras, su horizonte electoral no es muy promisorio”, señaló.
Las encuestas realizadas desde los primeros ataques contra Irán, el mes pasado, sugieren que la idea de enviar tropas sobre el terreno es totalmente inaceptable para los estadounidenses en general. Una encuesta del canal de noticias CNN realizada poco después del inicio de la guerra mostró que los estadounidenses se oponían al envío de tropas terrestres por un margen de 5 a 1, es decir 60 % contra 2 %. De manera similar, un sondeo posterior de la Universidad de Quinnipiac, citado por ese medio, situó el margen en casi 4 a 1 entre los votantes registrados: 74 % – 20 %.
Al ser consultado sobre si Estados Unidos está deslegitimando el orden internacional que creó —especialmente el sistema de la Organización de las Naciones Unidas— al priorizar decisiones unilaterales por sobre el derecho internacional, Merke afirmó que el unilateralismo estadounidense ha sido una constante desde 1945 y que, incluso, fue tolerado por sus aliados en nombre de la estabilidad del sistema. “Ese unilateralismo era visto como mantenimiento del orden. La diferencia es que este unilateralismo que vemos ahora es contra el sistema que Estados Unidos diseñó”, detalló el académico. “No son decisiones aisladas. Es un cuestionamiento de todo el establishment americano acerca del beneficio percibido del orden liberal global”, añadió.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que el Gobierno de Donald Trump estudia medidas de emergencia, como desbloquear crudo iraní y usar sus propias reservas, para contener la escalada de los precios del petróleo y otras materias primas, en el marco de la prolongación del conflicto bélico con Teherán.
La gobernadora de Nueva York, la demócrata Kathy Hochul, arremetió contra el mandatario por el alza en los precios de los combustibles. “El presidente Trump prometió bajar los precios de la energía, pero en cambio él y su administración han aumentado los costos para los neoyorquinos con aranceles ilegales, y ahora están elevando los precios de la nafta con la guerra en Irán”, argumentó.
Además, el senador por Vermont, Bernie Sanders, presentó el jueves resoluciones conjuntas de desaprobación por varias ventas de armas estadunidenses a Israel en medio del conflicto en curso en Medio Oriente. “Dada la terrible destrucción que el gobierno extremista de Israel ha causado en Gaza, Irán y Líbano, lo último que los contribuyentes estadunidenses deberían hacer ahora mismo es proporcionar 2.000 bombas nuevas al gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu”, declaró Sanders en un comunicado. “No más armas para financiar una guerra ilegal”, remarcó.
Las resoluciones apuntan a ventas de municiones por un valor combinado de 658 millones de dólares. Los senadores demócratas Chris Van Hollen de Maryland, Jeff Merkley de Oregón y Peter Welch de Vermont se sumaron a la iniciativa. Una vez presentadas, las resoluciones son examinadas por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que dispone de cinco días. Transcurrido ese plazo, los copatrocinadores pueden forzar una votación por mayoría simple en el pleno para que la resolución salga del comité.
Por el contrario, aunque el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, garantizó el miércoles que Trump no se embarcará en una guerra interminable en Irán, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el Pentágono solicitará unos 200.000 millones de dólares en fondos adicionales al Congreso para continuar el conflicto.
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“Trump está atrapado en una guerra impopular, buscando cómo salir y viendo cómo frenar el aumento en el precio de los combustibles.”
“Lo último que los contribuyentes estadunidenses deberían hacer ahora mismo es proporcionar 2.000 bombas nuevas al gobierno”.



