Una tendencia electoral que comprometa la reelección de Trump puede complicar el panorama para Venezuela

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Por Pedro Penso
Analista político
Diplomático venezolano

Ahora que algunas organizaciones que hacen seguimientos a la opinión pública y están midiendo el pulso electoral en los Estados Unidos indican que Biden ha comenzado a aventajar a Trump en algunos segmentos del electorado. Algunos comienzan a hacerse ilusiones de un posible cambio de política exterior norteamericana. Por todos los indicios que tenemos eso no es muy probable. Lo que puede ocurrir es que se produzcan algunas variantes en la forma y la intensidad de la política de agresión que los Estados Unidos desarrolla de forma sistemática y de manera creciente contra Venezuela, país que se ha convertido en el centro de su «política de cambio de régimen». Lo mismo aplica para los otros países del hemisferio que se encuentra en su mira, como Cuba y Nicaragua.

El cambio en las preferencias electorales en los Estados Unidos puede explicar las declaraciones del muñeco de ventrílocuo, Guaidó, anunciando más acciones punitivas contra Venezuela por parte de la administración Trump.

Para Trump, el lanzamiento de una nueva ofensiva contra Venezuela se puede entender en el marco de acciones de distracción, ante el terrible manejo que se le ha dado a la pandemia, tratar de reenfocar a su electorado, en un intento de mantener la alineación del voto, con la creación de un escenario que concite los sentimientos de unidad nacional. Lo que también le permitiría seguramente hacerle concesiones a los sectores extremistas, que configuran la mafia cubano-americana, que presionan por incorporar el tema de Cuba y Venezuela en la agenda inmediata de la política exterior norteamericana, que tienen aún fuerza electoral en estados clave como la Florida.

Existen quienes ingenuamente piensan que podrá haber cambio en las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Trump o Biden, representan una falsa dicotomía. En los Estados Unidos existe un partido corporativo «republicano-demócrata» que expresa los intereses del complejo financiero-tecnológico-militar, el cual mueve los nervios del poder. Eso que representa lo que llaman el «Estado Profundo».

Aunque, no es muy probable que Biden le gane a Trump, esto sólo representa una variante al menos para la política de agresión contra Venezuela, hay que recordar que quien inicio las sanciones, de forma más evidente contra Venezuela, fue el demócrata Obama, con la impresentable Hillary Clinton, en el Departamento de Estado.

Hasta el momento Trump no tiene contendiente. Pero lo que crea un peligro para Venezuela y los otros países del continente a los cuales el imperialismo ha convertido en objeto de su agresión, es que se vea comprometida su reelección.

En medio de un cambio que pueda comprometer la reelección de Trump, este tratará de maniobrar para que el voto electoral no se alinee con los demócratas o no se exprese por su candidatura. Es allí donde puede producirse una acción de distracción, que intente cubrir la terrible gestión que ha realizado con la pandemia, en una medida de control de daños, y se vea impelido a tomar acciones más agresivas contra Venezuela, que satisfaga la agenda de los extremistas, que le permita recuperar los votos que requiere para ganar.

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