Trabajo informal atrapa a los panameños

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Trabajador en el sector informal en Panamá.

Por Mgtra. Irma Tuñón Berrocal
Investigadora y especialista en Políticas Públicas

Panamá registra una tasa de informalidad del 47%. Este país está generando, principalmente, empleo Informal.

Al comparar los datos económicos de 2020 con la estadística oficial de 2021, unos “677.875 trabajadores trabajan por cuenta propia”, es decir, la informalidad laboral de Panamá recae en los denominados trabajadores independientes.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha aclarado que el empleo informal incluye todo trabajo remunerado, como empleo asalariado que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativo. Así como trabajos no efectuados en una empresa generadora de ingreso.

Los trabajadores informales no cuentan con contratos de empleos seguros, prestaciones laborales, protección social o representación de los trabajadores (Sindicatos). De hecho, se denomina empleo informal a la actividad laboral de quienes trabajan y perciben ingresos al margen del control tributario del Estado y de las disposiciones en materia laboral.

Por lo general, en ese tipo de empleo las personas son mal remuneradas y se enfrentan a condiciones laborales deficientes. En ese sentido, el empleo informal se refiere a la actividad laboral de “los trabajadores independientes, los vendedores ambulantes y trabajadores domésticos”. El empleo informal no confiere estabilidad económica a los trabajadores, por su propia característica:

– Incumplimiento de los beneficios sociales, como pensiones, reposo por enfermedad, despido sin compensación y pagos de horas extras.

Según la OIT, el empleo informal no sólo causa grandes pérdidas a la economía de un país en materia tributaria, sino que también perjudica a todas aquellas personas que se ven obligadas a aceptar empleo informal, donde sus “derechos no son respetados”.

¿Por qué se da el trabajo informal?

Una de las razones por las que el sector informal ha venido creciendo durante los últimos años, ha sido la incapacidad del sector formal de emplear a toda la población. Al aumentar el desempleo, se produce un incremento del sector informal.

¿Qué tipo de problema crea el desempleo?

La presencia de un elevado desempleo es un problema económico y social. Como problema social, es una fuente de sufrimiento, ya que los trabajadores desempleados reciben una renta menor o totalmente sin ella.

¿Cómo afecta el desempleo en la autoestima de las personas?

En primer lugar, el desempleo daña el proceso de autonomía, porque genera privación, exclusión económica y produce en muchos casos una profunda ruptura con el modo que tienen las personas de representarse así mismas a través del trabajo informal.

Por su parte, el empleo formal es aquel que está debidamente formalizado mediante la celebración de un contrato de trabajo entre el trabajador y el empleador. En ese contrato, el trabajador posee la protección y los beneficios que la ley establece. Asimismo, el empleador se compromete a cumplir con el pago de impuesto, seguridad social y otras prestaciones.

Al respecto, el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), sostuvo que hoy día, miles de panameños laboran en la informalidad, siendo este un fenómeno en expansión. Las cifras demuestran que la informalidad avanza entre las nuevas generaciones. Los jóvenes están eligiendo la economía informal como una oportunidad.

La justificación de esa tendencia puede estar vinculada a la idea de poder ser independiente y obtener sus propias ganancias, o al hecho de recurrir a este mercado al no conseguir un trabajo en la formalidad, explican especialistas en la materia.

De acuerdo con las cifras del Instituto de Estadísticas y Censo, los jóvenes entre 15 y 29 años de edad son los más impactados por el desempleo en Panamá. Con un total de 104 854 desempleados en el país, los jóvenes representan 62.277 desocupados, un 59,39%.

El director general de Trabajo, Alfredo Mitre, reconoció el problema y destacó que “las necesidades son mayores en la economía informal y entre los pobres”. A su vez, Azita Berar Awad, directora del Departamento de Empleo de la OIT, siente que “el empleo informal es un desafío contemporáneo de le economía globalizada”.

Tras mostrar los alcances de esa desventajosa realidad, es necesario proponer a los encargados de la formulación de la política de empleo, que se esfuercen en encontrar respuestas que contribuyan a garantizar el trabajo decente. Se requiere incorporar los cuatro pilares esenciales: Empleo, Protección Social, Diálogo Social y Derechos en el Trabajo.

Datos de la OIT confirman que los trabajadores del sector informal están más sujetos a accidentes labores al aceptar condiciones de trabajo inseguras. Además, al menos el 40% de la economía informal lo conforman las mujeres. Muchas de ellas trabajan en sus hogares, en los hogares de otras como empleadas domésticas, como vendedoras ambulantes y trabajadoras agrícolas de subsistencia.

Las mujeres compiten a diario por salarios más bajos y en condiciones inseguras, lo que aumenta el riesgo del acoso sexual. En todo el mundo, hay menos mujeres que reciben pensión. Ello redunda en un mayor número de mujeres adultas que viven en la pobreza.

Autores como Molly Pollack y Clara Jusidman (1997) argumentan que, en los últimos decenios en las regiones de América Latina, se produjo una incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo, lo que ha traído una feminización del trabajo informal.

Durante años, los economistas y planificadores urbanos han asumido que con el desarrollo, la economía informal desaparecería. Sin embargo, esto no ha sucedido. La economía informal es grande, heterogénea y persistente en América Latina.

En las ciudades, deben ser revisadas las políticas y prácticas para empoderar a los trabajadores de la economía informal. Esto significa abandonar el acoso, el desalojo y las reubicaciones. Hay que tender la mano a los trabajadores informales, facilitando su acceso a bienes y espacios públicos, protección social y servicios de salud.

En la mesa del Diálogo por la Caja de Seguro Social (CSS), ha sido planteada la inclusión del trabajador informal al sistema de la seguridad social. Este es un asunto ineludible en el debate sobre la inequidad y el país que demanda la población panameña.

La autora de este artículo ayuda a un vendedor por cuenta propia a acomodar su carretilla.

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