Testimonio, la invasión de Panamá en primera persona

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Testimonio, la invasión de Panamá en primera persona

Redacción de Bayano digital

Luis Lucho Gómez desclasifica ante las cámaras de Café Bayano, ladisposición combativa de La Tendencia y el rol del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa  durante la invasión del 20 dediciembre.

De joven dirigente de las Columnas Juveniles 9 de enero y de la Federaciónde Estudiantes de Panamá, hecho hombre, Legislador de la República, combatientecontra la invasión de los Estados Unidos en diciembre de 1989.  Exiliado a Cuba donde vuelve como Embajador.

Lucho narra en primera persona que La Tendencia, apesar de su apoyo a la lucha de liberación nacional, no era muy bien vista por un importante sector de los militares.  No teníamos espacio en los Batallones de la Dignidad; ellos decían que por nuestros antecedentes, queríamos constituirnos en un grupo militar con una formación fuera de su control. A pesar de ello, nuestra dirección, decidió que una invasión no nos podía encontrar sin una preparación, tanto militar, sicológica y también con nuestras propias armas. Teníamos la decisión nacional y política de defender el país al precio que fuese.

Desde tempranas horas del 19 dediciembre, recibimos información de diversas fuentes de que esa noche seríamos invadidos. Nos reunimos con nuestro Estado Mayor en mi casa en Los Andes No.2, y se instruyó al compañero que tenía en custodia las armas, para que las distribuyera entre los compañeros.

Por instrucción de un compañero de la dirección, llamé a Noriega para informarle de los movimientos para la invasión. Como vicepresidente de la Asamblea Legislativa, yo era el enlace con el Estado Mayor y con Noriega.

“Lucho, yo creo que ustedes están equivocados, no hay ninguna invasión.  Los Estados Unidos lo que quieren es hacer una operación pinza para sacarme del país, así que no tengas cuidado ni temor, no hagan nada” respondió Noriega.

El compañero de la dirección me pidió que lo llamara nuevamente. Esta vez me contestó disgustado y se pone un poco grosero conmigo.

“Lucho, cuál es el problema, no hay tal invasión, si tienen miedo cómprense un perro, no hagan locuras como siempre han hecho”.

Ante la respuesta de Noriega pregunté al compañero de la dirección, desmontamos las cosas. Me dijo que no, tú tienes la información.

Lucho pregunta el compañero, ¿la gente nuestra está preparada? Le dije que sí estaba preparada. “Ya mandamos a buscar los juguetes, otras cosas y  ya se están distribuyendo”.  No habíamos terminado de hablar, cuando comenzamos a sentir los primeros ataques, estábamos convencidos de que eso no era una operación pinza para sacar al señor Noriega.

Un grupo de nuestros combatientes, ubicado al inicio de la Tumba Muerto, por donde está El Machetazo, me informó que tres vehículos, dentro de los cuales venían miembros del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa, se dirigían al Cuartel de SanMiguelito. Los compañeros que aún estaban conmigo fuimos para el cuartel.

Cuando llegamos, cuál fue la sorpresa, habían 6 coroneles, entre ellos el jefe del Estado Mayor Marcos Justines. “Ustedes qué hacen aquí, no se han enterado de que están bombardeando los cuarteles, que han comenzado por Avenida A y así sucesivamente, cosa que ustedes deben saber.  Este es un cuartel militar de inteligencia de importancia para una invasión”. Justine me dice, “entonces qué hacemos. Bueno nos vamos de aquí, respondí”.

Nos fuimos  con Justine, Arosemena King y los otros miembros del Estado Mayor a una oficina que yo tenía frente a la Iglesia El Cristo Redentor al lado del Municipio de San Miguelito. Llamé a Mitchell Doens y al Dr. Jorge Montalván. Cuando llegaron les dije:

No sé qué está pasando con esta gente, no está preparada, aquí hay algo raro y comenzamos a discutir con ellos, para que den una instrucción.  Les preguntamos dónde está Noriega, ellos no sabían qué hacer.

Marqué el número de Radio Libertad le pedí a Justine que diera alguna orientación al pueblo para la resistencia, que la gente sienta que vamos a pelear, que no nos vamos a quedar con las manos cruzadas.

Lucho, cierra el teléfono. Nosotros debemos recibir órdenes de Noriega y no vamos hacer nada si no tenemos instrucciones directas de él, fue la respuesta textual de Justine.

No había ninguna orientación de Noriega al Jefe de Estado Mayor. Ante esa situación pasamos a un cuartito que estaba al lado de mi oficina y allí se redactó el único comunicado leído en Radio Libertad, a nombre del General Noriega que llamaba al pueblo panameño a resistir la invasión. Después de su lectura, la Radio Nacional salió del aire al ser bombardeada. Dicho comunicado fue redactado por Jorge Montalván y Mitchell Doens.

Finalizado el encuentro con el Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa, nos dirigimos a una de las áreas de enfrentamiento. Allí el compañero Juan Mackenzie y la columna que él dirigía ya habían tenido sus primeras acciones combativas.

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