Rusia advierte sobre el resurgimiento del Eje Berlín-Roma-Tokio

Por primera vez, los tres ex Estados del “Eje Berlín-Roma-Tokio” votan en contra de la resolución de la ONU que combate la glorificación del nazismo.

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Soldados del batallón neonazi “Azov” prestan juramento de lealtad a Ucrania en la plaza de Sofía en Kiev antes de ser enviados a la región de Donbás. (Foto: A.Maksimenko / RIA Novosti).

El 04 de noviembre de 2022, en Nueva York, en la reunión del tercer comité del 77º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, se aprobó una resolución, promovida por la Federación de Rusia, sobre “la lucha contra la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a alimentar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas similares de intolerancia”.

Como todos los años anteriores, ese importante documento contó con el respaldo de la mayoría abrumadora de la comunidad internacional: 105 Estados se pronunciaron a favor de la iniciativa, 15 países se abstuvieron y 52 delegaciones votaron en contra.

Sin embargo, por primera vez en la historia de esta resolución, que se ha aprobado anualmente por la Asamblea General de la ONU desde 2005, todas las tres ex potencias del “Eje Berlín-Roma-Tokio” se unieron a la lista de los detractores del documento. Por lo tanto, la reciente votación no tiene precedentes desde el punto de vista de los intentos continuos de los Estados occidentales y sus aliados de impugnar los resultados de la Segunda Guerra Mundial estipulados en la Carta de la ONU y los dictámenes de los Tribunales Internacionales de Núremberg y Tokio. En aparente busca de falsificar la historia y justificar los crimines de guerra y lesa humanidad cometidos por los nazis y sus aliados, así como sus colaboradores, los Estados que votaron en contra de la resolución, sobre todo, Alemania, Italia y Japón insultaron flagrantemente la memoria de las víctimas del nazismo alemán, el fascismo italiano y el militarismo japonés.

Guiados por consideraciones geopolíticas, egoístas y coyunturales, Alemania e Italia como ex miembros del “Eje” cometieron un acto irresponsable que hace cuestionar la sinceridad de sus afirmaciones previas, según las cuales han reconocido su culpa por haber desencadenado la Segunda Guerra Mundial. Tales acciones tampoco corresponden con sus obligaciones de respetar los objetivos y principios de la ONU que asumieron al adherirse a esta organización mundial. Asimismo, vale la pena recordar a Tokio que la admisión del país en la ONU en 1956 fue posible únicamente después del consentimiento por parte de la URSS, siempre y cuando Japón cumpliera con todas las disposiciones de la Carta de la ONU.

El enfoque adoptado por Alemania, Italia y Japón, así como por varios otros Estados, que lucharon contra los países de la coalición anti-Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, demostró claramente que los debates y propuestas sobre la eliminación de las cláusulas relacionadas con los “Estados enemigos” del texto de la Carta de la ONU habían sido prematuras. Los resultados de la citada votación, en gran medida, incidirán en la postura de Rusia en las futuras elecciones de miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Lastimosamente, los frutos de la actitud irresponsable del Occidente frente a la propagación del nazismo en el mundo se pusieron de evidencia en el conflicto militar en Ucrania. El régimen nacionalista que gobierna este país lleva más de 8 años oprimiendo, discriminando y matando su propia población. Desde 2014 y hasta la intervención de Rusia, esta política quitó la vida a unas 14.000 personas, sobre todo, en las regiones rusoparlantes con el apoyo tácito de los Estados occidentales. Hoy en día, Washington y sus aliados siguen callando las atrocidades de los nacionalistas ucranianos que lanzan ataques indiscriminados contra las zonas civiles de las ciudades liberadas por Rusia, usan minas antipersonales y otras municiones prohibidas por el derecho humanitario internacional, instalan sus armamentos y puestos militares en viviendas, hospitales y escuelas. Ni estos crímenes, ni la ideología de odio que los impulsa no tienen cabida en el siglo XXI.

Al mismo tiempo, cabe subrayar que Rusia recuerda y valora la contribución que cada Estado miembro de la coalición anti-Hitler, incluida Panamá, aportó a nuestra Gran Victoria conjunta contra los regímenes antihumanos durante la Segunda Guerra Mundial. Estamos seguros de que la gloriosa historia de esta cooperación inspirará el esfuerzo concertado para resistir a todos los que siguen profesando las ideas peligrosas del nazismo, racismo y xenofobia en la actualidad.

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