Retos del confinamiento para prevención de la violencia contra la mujer

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Irma Tuñón junto a una militante de los movimientos feministas.

Por Mgtra. Irma Tuñon Berrocal
Investigadora de Estudio de la Mujer

El confinamiento por la emergencia provocada por la pandemia de Coronavirus (Covid-19) representa un reto para el movimiento de mujeres, Foro Mujer y Desarrollo y para las instituciones que trabajan en  la prevención y la eliminación de la violencia contra la mujer, la niña y las adolescentes.

Especialistas en temas sociales coinciden en que los retos derivados de la contingencia sanitaria han obligado a las instituciones a generar nuevas estrategias de auxilio, denuncias y seguimientos de casos, recurriendo a nuevos mecanismos tecnológicos y legales para apoyar a estos grupos.

En Panamá, existe el Instituto Nacional de la Mujer, que trabaja para atender llamadas a la línea de auxilio: 182; 911; y 323-3280. Para la atención, prevención y seguimientos a los casos de violencia de género, se ha propuesto en las instituciones dar cumplimiento a la ley 82 del 24 de octubre de 2013, que adopta medidas de prevención contra la violencia y reforma el Código Penal para tipificar el Femicidio y sancionar la violencia.

El confinamiento por Covid-19 es un mecanismo sanitario para frenar el contagio. Las carencias han generado en la mujer joven en los barrios populares posiciones extremas. Todas sus potencialidades como columna vertebral de la familia se ponen a pruebas en medio de precariedad alimentaria, hacinamiento habitacional y permanente convivencia familiar.

Téngase en cuenta que, al contagiarse un miembro de la familia, toda la carga del enfermo recae sobre la mujer, y la exponen a la pandemia. Esa situación la obliga a replantearse y readaptarse. Esa descripción abarca a madres que habitan en cuartos, con tres niños, tres adolescentes, la tía, el abuelo y otros adultos mayores quienes requieren cuidados por ser personas de alto riesgo. Ese drama de familia extendida está reclamando atención a sus necesidades básicas, alimentarias, aseo y búsqueda de asistencia médica.

Todas esas tareas ponen en un pico muy alto la fuerza de la mujer, que implican labores 24/7, al estar en función de su familia y su marido para proveer respuestas.

Vivir hacinados no ayuda a la concordia en la familia y para la mujer es complicado, porque le corresponde la protección y cuidado de los hijos, del marido y familiares. Estos factores pueden incrementar la violencia intrafamiliar, ya que el cónyuge suele descargar toda la responsabilidad de los quehaceres del hogar sobre la esposa.

Es un momento muy crítico para la mujer. La población se enfrenta a un Covid-19 en medio de trabajadores con contrato suspendidos, empresas cerradas, algunos en teletrabajo y la mayoría sin acceso a una calidad de vida. Lo que ha conducido al gobierno a asignar bolsas de comida y bonos solidarios de cien dólares.

Según el registro de salud, la pandemia en Panamá está matando a más hombres, pero el confinamiento afecta a la mujer y sus derechos. Desde un aumento en la violencia doméstica y el acceso restringido a los servicios de salud, hasta el impacto económico. Las medidas de cierres de empresas para detener el brote de Covid-19 están causando más perjuicios a las mujeres y a sus derechos básicos que a los varones.

Los especialistas afirman que no es recomendable centrarse exclusivamente en los datos de salud. ¡Es peligroso! La crisis está exacerbando las desigualdades en la sociedad. Diversos estudios han demostrado que los eventos de crisis económica conducen a casos más altos de “violencia de género”. En ese escenario, es posible imaginar el terror de mujeres que han sido encerradas con un hombre que les está causando daño”.

La casa se esta convirtiendo en el lugar mas violento para la mujer. Los feminicidios en el contexto de violencia doméstica son cada vez más frecuentes. Comienzan con maltrato, agresión sexual hasta y lesiones que provocan la muerte de las víctimas.

En 2019, se registraron en el Ministerio Público 16.851 denuncias por violencia. En los últimos cinco años, se registraron 107 femicidios y en lo que va del 2020 se registran 27.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 70% de los trabajadores de salud y asistencia social son mujeres. Y afirman que las mujeres enfrentan mayor riesgo ante el Coronavirus. En Panamá, en el sector sanitario el 90% son enfermeras y el 58% médicas.

Un hecho para tener en cuenta 

Las mujeres cuidan y sanan en el hospital y en la casa. Esta segregación ocupacional por género no es casual y está influenciada por las normas de género que hacen de la salud una profesión socialmente aceptada por las mujeres, al ser una extensión de la división de tareas en el hogar.

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