¿Qué hacer con el Canal de Panamá?

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El Canal de Panamá ampliado.

Por Juan Carlos Calzadilla Carrera
Ingeniero

Antecedentes

El Canal de Panamá es uno de los más importantes recursos que posee esta nación, partiendo del hecho de que en 1999 la vía acuática fue transferida a la administración panameña, en cumplimiento de los Tratados “Torrijos-Carter”, de 1977.

La vía interoceánica dejó de ser un insumo de la estrategia de guerra de Estados Unidos, para convertirse en la columna vertebral del comercio mundial. A través de la franja canalera, transita el seis por ciento del comercio mundial. Unos 13.000 barcos cruzan anualmente a través de su sistema de esclusas. Entre los principales usuarios del Canal figuran Estados Unidos y China.

Desde la transferencia oficial a manos panameñas, en 1999, el Canal de Panamá dejó más de 15.000 millones de dólares en ingresos económicos. Este país cumple los estándares internacionales y se posicionó como uno de los líderes en el comercio marítimo. Sin embargo, su responsabilidad va más allá del funcionamiento técnico y la seguridad de la vía acuática ampliada.

Nuevos retos

Lo anteriormente expuesto, resalta la responsabilidad en tiempos de cambios mundiales y regionales, en los que la complementariedad y las ventajas comparativas son los centros de desarrollo. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) debe repensar o rediseñar su papel en el comercio mundial y transformarse en uno de los motores dell desarrollo integral, respetando la protección del Medio Ambiente.

La Junta Directiva de la ACP y la estructura de alto nivel del Canal adoptan decisiones inconsultas, que son objeto de críticas públicas. Por ese motivo, se impone el criterio del movimiento popular, de que los temas sociales y técnicos sean evaluados con la participación de sectores que deben opinar. Así se impondría un justo esquema en la toma de decisiones más democrático, participativo y transparente.

Panamá y la geopolítica

En materia de geopolítica, Panamá no debe seguir jugando a ser nulo en el concierto mundial, al servicio de intereses de potencias. Tampoco debe subordinarse a las trasnacionales navieras o de cualquier tipo. Este país posee la gran responsabilidad histórica de dejar de ser peón de multinacionales y convertirse en articulador o armador de un nuevo mundo.

Esa tarea requerirá debates, cambio de ideas y consensos, para definir un proyecto de país congruente con la historia y sueños nacionales, donde se construya una hoja de ruta con objetivos integradores de fuerzas productivas del Panamá rural y urbano, privilegiando el anhelo de las mayorías.

Tema hídrico

El tema hídrico es vital para garantizar el funcionamiento de la vía interoceánica. El agua es primordial ante el nuevo escenario del Cambio Climático, donde el modelo de desarrollo a nivel mundial ha alterado las variables climáticas, como los regímenes de lluvia, temperatura, niveles del mar, tormentas y huracanes.

La administración del Canal de Panamá no puede ser presa de intereses fuera de las fronteras o de las imposiciones de las transnacionales navieras. De allí, que la visión de comprometer la riqueza hídrica en futuras ampliaciones, debe ser objeto de debate y decisiones sensatas sobre el Medio Ambiente, el sistema naviero internacional y el impacto social.

La falta de debate es una de las notorias características que imperan en el modelo neoliberal y es perceptible en la toma de decisiones. Ese proceso excluyente beneficia a una parte, en detrimento de otros actores, como ocurre en los asuntos canaleros, las afectaciones industriales al Medio Ambiente y los perjuicios a comunidades adyacentes.

Unidad latinoamericana y Panamá

Panamá necesita promover la integración latinoamericana, en sistemas como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que potencialicen las ventajas comparativas del Canal y estimulen la articulación de rutas alternativas. Entre esas rutas, figuran el proyecto a través del Istmo de Tehuantepec, en México, la del Río San Juan, en Nicaragua, Mariel, en Cuba, Limones, en Costa Rica, Cartagena, en Colombia, y Callao, en Perú.

Los grandes retos en países en la región latinoamericana abarcan aspectos como la distribución de las riquezas y la inflación. Pero, sólo integrándonos, compartiendo vivencias y añoranzas, lograremos eliminar barreras impuestas por el sistema de exclusión vigente. La integración es una supervivencia básica, que hace honor a grandes pensadores del siglo XX, como José Martí, Omar Torrijos, Fidel Castro y Hugo Chávez.

En ese sentido, Panamá debe contribuir a la integración regional, establecer políticas de relaciones políticas amistosas con Latinoamérica e integrarse a un mundo cambiante y fomentar la paz, acciones con las que puede rediseñar un futuro coherente ante un universo cambiante.

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