Un acelerador busca fortalecer la resiliencia climática del Caribe

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En septiembre de 2017, el huracán Irma causó daños significativos a la infraestructura en las islas Vírgenes Británicas. (Crédito: Kenton X. Chance/IPS).

Por Jewel Fraser

PUERTO ESPAÑA, 2019 (IPS) – El Acelerador Climáticamente Inteligente del Caribe, lanzado en junio con el respaldo de Richard Branson, de la fundación Virgin, se dio cinco años para lograr que la región se vuelva resiliente a eventos extremos.

La directora general, Racquel Moses, quien asumió el cargo en enero de este año, dijo a IPS que el acelerador climáticamente inteligente es un mecanismo que allana el camino para lograr la resiliencia climática en la región.

“El horizonte del acelerador es de solo cinco años. Buscamos ser un catalizador para echar a andar las cosas. Después de eso, los gobiernos tendrán la capacidad de continuar (por su cuenta)”, precisó.

En ese plazo comenzarán por lanzar cinco grandes proyectos “transformadores” que harán que la región avance para convertirse en una zona climáticamente inteligente, explicó.

La idea del acelerador estuvo en el tapete desde la temporada de huracanes de 2017, cuando dos de ellos, de categoría cinco, dejaron graves daños a numerosas islas, como la isla Necker, propiedad de Richard Branson, y varias personas muertas.

A partir de ese momento, un equipo con gerentes de la fundación de Branson, Virgin Unite, y de funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se reunieron y pensaron en la idea de convertir al Caribe en una zona climáticamente inteligente, explicó Neil Parsan, responsable del acelerador por parte del sector público.

Entonces definieron que un Caribe climáticamente inteligente es donde se “modernice la infraestructura digital, física y social para integrar actividades esenciales que sean adaptativas y mitigantes, además de asegurar un futuro con pocas emisiones de carbono para la región”, añadió.

El Caribe es responsable de tan sólo cinco por ciento de las emisiones de gases invernadero globales, aunque entre 1990 y 2011 aumentaron tres veces más que el promedio mundial, según un informe de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, de 2017.

Unos 28 gobiernos de América Latina y el Caribe se alinearon con el objetivo del acelerador de convertir a esta región en una zona climáticamente inteligente, seguidos por grandes instituciones como el Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos, la Organización de Estados del Caribe Oriental y la Comunidad del Caribe, precisó Parsan.

El acelerador “funciona en tándem” con los gobiernos para coordinar actividades vinculadas al cambio climático, puntualizó Moses.

“Me sorprendió el fervor con el que los gobiernos de la región trabajan en cuestiones de cambio climático. Hemos avanzado más con algunos que con otros”, apuntó. Pero en general, “están bastante entusiasmados de participar”, añadió.

Los cinco proyectos transformadores que buscan terminar en los próximos cinco años se realizarán con apoyo de los gobiernos, puntualizó.

Para calificar entre los cinco, un proyecto debe emitir poco dióxido de carbono, usar energía renovable, tener un impacto en un gran número de personas, tener capacidad de expandirse a varios países de la región, crear fuentes de empleo vinculadas a la lucha contra el cambio climático y tener posibilidades de exportarse fuera de la región, precisó Moses.

Hay decenas de proyectos en evaluación, adelantó Parsan, pero el desafío para el equipo del acelerador es “poder identificar proyectos maduros, que se puedan financiar, en los que se pueda invertir y que tengan un impacto acorde con los objetivos estratégicos del acelerador”.

Muchos de los proyectos cumplen con algunos de los criterios, pero no todas las propuestas cumplen con todos.

Una vez que estén identificados los cinco proyectos en los que trabajará el acelerador, el equipo necesitará buscar fondos para ayudarlos a arrancar y echarlos a andar.

“Trabajamos para reunir equipos que puedan trabajar en la búsqueda de fondos”, indicó Moses.

La primera ministra de Barbados, Mia Mottley, se mostró interesada en contar con un fondo de inversión climática regional que financie proyectos el cambio climático en la región, a la vez que ofrezca a los inversores una mayor rentabilidad por su inversión, que la que ofrece el mercado, precisó.

El equipo del acelerador se reunió con gerentes de fondos globales “para informarse sobre cómo funcionan legalmente y cómo hacer para que financistas, países y empresas trabajen juntos”.

Moses se negó a indicar qué tipo de proyectos están considerando, por cuestiones de confidencialidad, pero precisó que todos deben apuntar a lograr que la región logre sus objetivos climáticamente inteligentes, como dejar una pequeña huella de carbono.

Al mismo tiempo, a la luz de la relativamente pequeña contribución de la región a las emisiones contaminantes globales, el acelerador también busca facilitar la exportación de profesionales en asuntos climáticos de la región que hubieran adquirido experiencia trabajando en empleos vinculados a estas cuestiones en el Caribe.

El acelerador también busca ayudar a conseguir préstamos para pequeños proyectos climáticos y, en breve, anunciará los ganadores, indicó Moses.

La iniciativa toma impulso, observó Parsan.

“Hay definitivamente un repunte y recibo llamadas a diario. Genera un gran interés en la región, lo que es grandioso, de muchos jóvenes empresarios. También tenemos muchas empresas estadounidenses interesadas”, precisó.

Y alrededor de 50 por ciento de las compañías que se acercan al acelerador están fuera del Caribe, incluso hay multinacionales interesadas, como AirBnB, que en el anuncio del lanzamiento figura como ofreciendo alojamiento gratuito a trabajadores humanitarios durante desastres naturales, apuntó.

Las compañías de energía también se interesan en el acelerador. “Dicen que las consideran como parte del problema, y entonces preguntan, ¿cómo podemos ser parte de la solución?”, explicó Parsan.

Moses también observó que el acelerador busca atender cuestiones de género en la ejecución de los proyectos.

Además, entre sus objetivos personales como directora general del acelerador, destaca lograr que el Caribe aporte lo suyo a la reducción de las emisiones de carbono logrando una mayor eficiencia energética y haciendo más para proteger el ambiente marino.

Pero, sobre todo, “lo que me quita el sueño es trabajar lo suficientemente rápido para asegurarnos de que todo lo que hagamos sea para beneficiar a la región”, subrayó, en diálogo con IPS.

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