TISA intenta acabar con la Lotería Nacional

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La Lotería Nacional de Beneficencia en la mira del TISA. (Foto: Foto: /@miviot).

TISA intenta acabar con la Lotería Nacional

Por Alberto Velásquez
Periodista

La denuncia planteada recientemente sobre las intenciones de hacer cambios en la ley orgánica de la Lotería Nacional de Beneficencia (la esperanza de todos los pobres), con la velada intención de tercerizar y luego privatizar, constituye una prueba irrefutable sobre las fuerzas de económicas que intentan aprovecharse de los servicios públicos, para hacer grandes negocios para unos pocos.

La Lotería Nacional de Beneficencia, una institución centenaria, de la cual se han beneficiado miles de panameños, desde aquel momento en que la nacionalizó Belisario Porras, corre el peligro de caer en los bolsillos de empresas extranjeras, golosas de privatizala, en contra de más de 15.000 billeteros que viven a duras penas de sus comisiones de venta.

Al respecto, recientemente representantes de más de una docena de organizaciones sindicales, de carácter cívico y profesional, se dieron cita en el auditorio de la Asamblea Nacional para denunciar la serie de tratados comerciales y de inversión, que se están imponiendo en Panamá y numerosos países, con el propósito de desregularizar los servicios públicos en favor de corporaciones y compañías internacionales, como es el caso de nuestra Lotería Nacional.

Las denuncias fueron planteadas como resultado de un conversatorio informativo organizado conjuntamente por la Federación Nacional de Asociaciones de Empleados Públicos (FENASEP), la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y UNCUREPA, quienes invitaron como conferencista a la panameña Dra. Margie-Lys Jaime, especialista en arbitraje internacional y experta en comercio exterior, quien ha realizado investigaciones sobre los acuerdos internacionales sobre el Comercio de Servicios Públicos llamados TISA.

Estos acuerdos se negocian en el más absoluto secreto entre más de 50 países, incluyendo Panamá, con el propósito de apropiarse de los servicios públicos, con nefastos efectos en programas de salud, educación, transporte, agua y otros servicios que por Constitución el Estado está obligado a desarrollar, y no a privatizarlos.

Los acuerdos de comercio de servicios públicos, TISA, se vienen negociando desde 2012, a espaldas inclusive de parlamentos como la Asamblea Nacional de Panamá, y de otras organizaciones, sin su discusión y conocimiento público. En el conversatorio informativo se detectó esta situación entre los diputados, muchos de los cuales ignoran las nefastas consecuencias de aprobar tratados relacionados con la filosofía TISA.

Por sus efectos negativos el TISA está siendo objeto de repulsa en varios países latinoamericanos, en donde se han realizado fuertes manifestaciones en su