Realidades que no debemos olvidar

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El diseño de un verdadero Proyecto País debe pasar por la consulta a los sectores populares.

Por Rafael García Denvers
Ingeniero

El actual proceso electoral en Panamá tiene varias facetas insertas en un mundo globalizado que no podemos sustraer en los análisis de la situación, con mira a las metas futuras que constituyan un Proyecto País.

Primeramente, los poderes fácticos, aquellos que responden a los intereses financieros, tienen un proyecto de enriquecimiento que transita obligatoriamente por el usufructo y despojo de cualquier oportunidad o fruto emanado de la logística canalera y de las fuentes de riqueza que existan en el país. Siendo por todos conocido que el Proyecto País está debidamente esbozado, estructurado y proyectado, sólo requiere negociaciones entre los grupos de poder, en el ámbito local e internacional, dando como resultado un tablero monopólico de extracción de las riquezas nacionales.

Segundo, en las esferas de los partidos políticos no se presenta ninguna oportunidad de participación a la sociedad más allá de un voto por el menos malo. La pobreza no es una falla del Modelo Económico. En realidad, es el producto del saqueo centenario y la corrupción rampante en que está basado. No tenemos a nadie que pueda unificar y presentar un proyecto distinto al de los poderes fácticos locales y sus aliados del Capital Financiero Internacional, porque no hemos elaborado tal proyecto.

Tercero, el nivel de organización de los grupos de la sociedad, aquel Entramado Social que posee las raíces de pueblo y las venas del diario sufrimiento, producto de la desigual distribución de las riquezas existentes, está tan fraccionado como los granos de arena de las playas, sin capacidad para superar las caprichosas y muchas veces mal intencionadas correntias de agua representadas en la desconfianza e inmadurez de la gente para juzgarse a sí misma y trabajar conjuntamente.

Por ello, el proceso electoral debe poner en primer plano no permitir que las emociones electoreras, que en nada representan una alternativa colectiva a futuro, sean causas de mayor separación y divisiones de los sectores populares. No hay ninguna oferta electoral a nivel presidencial que aporte confianza y compromiso para solucionar el Hambre, los Problemas de Salud y la Educación del pueblo. Y qué podríamos decir de otros temas como Seguridad, Agua, Producción Agropecuaria Soberana, Sostenibilidad Ecología y Trabajo.

Cualquier agenda o paso siguiente, debe privilegiar la lucha para imponer las soluciones colectivas que garanticen el bienestar de la sociedad en el presente y el futuro, frente a la desigual distribución del vigente modelo económico. Hay que fundamentar un Proyecto País que se base en la existencia y fortalecimiento de un Movimiento Social Contestatario en el que todos tengan derecho a una vida digna en armonía con el mundo que nos rodea.

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