PROCLAMA del Comité Ecuménico de Panamá por la Paz en Nicaragua

Rechazamos toda clase de desinformación que se promueve. Sabemos que la verdad siempre es la primera víctima de la violencia.

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Comité Ecuménico de Panamá presidida por el Obispo Julio Murray emite una proclama por la Paz en Nicaragua.

PROCLAMA*

Celebración Ecuménica por la Paz de Nicaragua
La Oración como Camino hacia la Paz-
Que la paz y la justicia se besen – Salmo 85

La proclama del salmista es el clamor de su pueblo que reconoce en Dios la fuerza para Salvar y Revivir a un pueblo agobiado por la crisis y la violencia, (Salmo 85:6,7). Dios encarna su amor sobre toda criatura, institución, iglesia o comunidad y la puede restaurar para la Vida y Vida en Abundancia (Juan 10:10).  Dios encarna su amor no solo para volver a amarle a Él, sino también para volver a amarnos unos a otros.

La Misericordia, la Verdad, la Justicia y la Paz que menciona el Salmo 85 no son características que se oponen, son valores que trabajan juntos para unir voluntades que puedan al final de la jornada propiciar la Paz.

Nosotros los líderes religiosos en Panamá, nos hacemos eco del Salmista para que la oración por Nicaragua lleve a buscar la justicia para vivir en Paz. Experiencias de acciones comunes y la solución de necesidades comunes entre cristianos latinoamericanos son el resultado de gente que se junta para la oración y el estudio de la Palabra.

La oración fuera de contexto es un pretexto. La oración sirve para algo cuando nace de la fuerza del Espíritu y si es para hacer lo que el Padre quiere desde un actuar al estilo de Jesús. La oración siempre es un acto de interiorización personal para buscar el sentido de la vida  y de la historia que tiene el potencial de construir comunidad.

Pero además es poner EN VALOR, con claridad y sencillez un proyecto de vida que está denunciando las injusticias y anunciando el camino a seguir para conseguirlo.

La oración no es una evasión de la realidad, es poner luz a la complejidad de esa realidad. Es proponer pistas de salida y es comprometerse con la vida de uno para lograrlo.  De ser una evasión –escape– de la realidad, daríamos la razón a Marx, cuando dice que la religión funciona como si fueran las flores que ocultan las cadenas de la opresión.

La oración como la solidaridad trasciende las fronteras, es eficaz y tiene poder. Esa fuerza que hoy invocamos es la que trasmitiremos al pueblo de NICARAGUA.

La Teología de la Liberación de nuestra América siempre mantuvo en valor el aspecto liberador de la religión y por eso se llegó a decir que entre cristianismo y revolución no hay contradicción. Fue una de las claves del nacimiento del cambio en Nicaragua que permitió tener entre las manos un proyecto novedoso y esperanzador en épocas pasadas. Nunca una revolución fue tan cantada y bendecida. Algo debieron hacer bien. Algo debe pasar ahora cuando no suenan esas músicas y cantos. Es necesaria la autocrítica y corregir la brújula. Retomar el vínculo con el pueblo y tomarse de la mano como hermanos.

Es necesario y justo destacar que esta es una celebración ecuménica. En donde varias denominaciones cristianas,  les une una misma fe, una misma esperanza y un mismo accionar que es el de encontrar la Fuerza del Espíritu para iluminar el camino hacia la paz.

En una voz común y con dolor y preocupación hemos estado observando los acontecimientos recientes en Nicaragua.  Por tanto

  • Rechazamos toda clase de desinformación que se promueve. Sabemos que la verdad siempre es la primera víctima de la violencia.
  • De igual manera rechazamos la criminalización de las protestas ciudadanas. La crisis política y la situación de violencia que se vive, atenta contra el legítimo derecho del pueblo a manifestarse y se aleja de los valores de libertad, justicia, equidad y anticorrupción por los que se luchó contra la dictadura Somocista.
  • Creemos firmemente que el diálogo, la búsqueda del bien común y el respeto por los derechos humanos, son esenciales para el desarrollo de la convivencia social y la construcción de un pueblo, donde las diferencias se armonicen en un proyecto común. Es un error pensar que el mal se puede desterrar con el mal. El ejemplo y el espíritu de Jesús de Nazaret alientan a que nos esforcemos por suprimir cualquier tipo de violencia y promover el diálogo y la búsqueda de una convivencia siempre más justa y fraterna. Ya no hay que ser voz para los que no tiene voz, la idea es ser articuladores en los espacios donde los sin voz tengan participación con su propia voz en la toma de decisiones.
  • Nuestra oración será de paz y pacificadora cuando sea capaz de no incitar a la violencia y al desprecio de los que no piensan como yo. Cuando nos permite abrirnos y salir de la autosuficiencia y escuchar la voz y la palabra de los demás y especialmente de los que casi nunca son Entre esos pueden estar las juventudes de nuestro continente. Debemos escuchar sus quejas y quejidos. Se trata de conectar el movimientos en los lugares donde el Espíritu Santo de Dios está trabajando, en medio de las luchas de los pueblos que históricamente han sido marginados o excluidos.

Hoy, desde Panamá elevamos nuestras plegarias al Espíritu Santo presente en la historia y encarnado en ella. No se puede manipular el Espíritu de Dios, sólo nos queda invocarle para que dé luz clara y discernimiento para buscar la paz y la justicia en Nicaragua a todos los actores.

Finalmente, expresamos a nuestros hermanos y hermanas Nicaragüenses, que Dios esta con ustedes, su promesa es fiel. Nosotros como Iglesia seremos solidarios en seguir luchando por sus derechos y para que haya espacios donde el instrumento del dialogo sea la vía para poder re-construir la esperanza y la paz.

El Comité Ecuménico siente alegría y gozo por ésta celebración que convierte la oración en una acción solidaria. El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besaran, la verdad brotara de la tierra. Y habrá justica  y habrá PAZ. Que así sea.

Panamá, 2 de julio de 2018

Hermanas y Hermanos*

Esta Proclama es una producción colectiva hecha para la Celebración Ecuménica por la Paz de Nicaragua. Aportaron: Sr. Arnaiz, Padre Patrick Hanssens, Pastor Juan Simpson, Obispo +Julio E. Murray. También por las ideas inspiradas en “LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO” Papa Francisco.

Evento realizado en Panamá, el 2 de julio de 2018 en el Auditorio “VICTOR M CABALLERO” de la Facultad de la Administración Publica de la Universidad de Panamá. Auspiciado por el Comité Ecuménico de Panamá y la Pastoral Social CARITAS de la Iglesia Católica Romana.

Nuestro Agradecimiento a todos los presentes y por los grupos que ofrecieron una oración, sea por palabra o canción.

Paz y bien por Nicaragua.

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