Problemas ambientales en Centroamérica. Causas y efectos directos

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El istmo centroamericano es vulnerable al cambio climático.

(Publicado por Noticias Medio ambiente, ArcGis, Impacto Ambiental, Ornitología)

Centroamérica comprende el conjunto de países formado por Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá (en conjunto ocupan una superficie de 523.000 km2).

La temperatura atmosférica, las precipitaciones, la humedad relativa, la evaporación, las nubes, la dirección y velocidad del viento y la radiación solar son elementos climáticos importantes.

Centroamérica es un subcontinente que conecta América del Norte con América del Sur. Rodeada por el océano Pacífico y el océano Atlántico. Se divide en los 7 países independientes de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Su extensión territorial es de 522.760 km² y su población es de 45.739.000 habitantes (est. ONU 2009).

Clima en Centroamérica

En Centroamérica predomina el clima tropical, siendo más lluviosa la vertiente atlántica que la pacífica. El régimen de precipitaciones es cambiante, y depende de la dirección de los vientos y de la posición de las zonas de convergencia tropical e intertropical. La temperatura se caracteriza por tener variaciones poco marcadas entre el día y la noche. La temperatura ambiental varía según los índices de nubosidad y altitud. En zonas de relieve montañoso la altura determina las variedades del clima.

Desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 900 m se encuentran las denominadas “tierras calientes” con verano térmico permanente y abundantes precipitaciones. Entre los 1.000 m y 2.500

m sobre el nivel de mar se hallan las tierras templadas donde las temperaturas medias anuales están entre los 15 °C y los 25 °C; las precipitaciones predominan a fines del verano. Por encima de los 2.500 m se encuentran las tierras frías con temperaturas medias que no alcanzan los 20 °C y con marcadas amplitudes térmicas diarias.

Centroamérica es invadida ocasionalmente por frentes fríos durante la temporada invernal del hemisferio norte (noviembre-febrero), causando notable disminución de las temperaturas en las zonas altas y aumento considerable de las precipitaciones

Hacia el fin del verano son frecuentes los huracanes que se originan en el océano Atlántico y afectan el norte de América Central, especialmente Honduras y Nicaragua.

Cambio climático

Centroamérica es responsable de menos del 0,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero es el “punto caliente” más prominente de los trópicos y emerge como la zona más vulnerable al impacto del cambio climático, según una investigación sobre el impacto del calentamiento realizada por el Estado de la región.

“El cambio climático pone en evidencia los rezagos en el desarrollo humano de la región. Las proyecciones indican que habrá cambios significativos en la temperatura promedio y los patrones de precipitación, lo que podría exacerbar los impactos de la cantidad creciente de desastres que afectan al istmo. También se prevén efectos sobre la seguridad alimentaria, la productividad agrícola, el manejo del agua, las costas, la biodiversidad y los ecosistemas, entre otros”, puntualizó el estudio.

Estragos de huracán Otto en Centroamérica.

El fenómeno, añadió, “profundiza las amenazas y vulnerabilidades históricas de Centroamérica, generadas por factores como la degradación ambiental, la ausencia de ordenamiento territorial, la exposición y riesgo de desastres para las poblaciones –principalmente las más pobres–, la ineficiencia energética y la dependencia de combustibles fósiles, el mal manejo del agua y las debilidades institucionales para la gestión ambiental”.

Aunque una “factura en gran parte ajena” por el cambio climático, también “ha aportado degradación ambiental y deforestación, usos insostenibles de energía y desorden urbano, que no la eximen de responsabilidad global”, puntualizó.

Entre otros descubrimientos y advertencias, el informe precisó:

Centroamérica es el “punto caliente” más vulnerable al cambio climático entre las regiones tropicales del mundo. El calentamiento global estaría asociado a aumentos o reducciones de la precipitación en diversas zonas y estaciones, con los consecuentes problemas para la gestión de los recursos hídricos.

En energía los retos apuntan en dos sentidos: la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un marco de alta dependencia de hidrocarburos, y los problemas que puedan presentarse en la disponibilidad y manejo del agua para la generación futura de energía eléctrica.

Centroamérica está entre las regiones con mayores problemas de seguridad alimentaria por el cambio climático.

Entre los panoramas “más pesimistas” de cambio climático, es previsible que cerca de un millón de kilómetros cuadrados de Mesoamérica (México, Centroamérica y República Dominicana) haya sido afectado para 2050 en las condiciones que actualmente sustentan su biodiversidad y sus ecosistemas.

Desde el supuesto de que el nivel del mar aumentará un metro a finales del siglo XXI, las dos costas centroamericanas (sobre el Caribe y el Pacífico) serían afectadas con impactos particularmente severos en ciudades y puertos ubicados en esas zonas.

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