Nicaragua, la guerra de quinta generación

La “blitzkrieg” de quinta generación vs el carácter patriótico-popular del sandinismo

0
659

Por: Jorge González Panamá
Especial para Bayano digital

La guerra relámpago, conocida en alemán “blitzkrieg”, fue la estrategia de agresión del capitalismo nazi-fascista hitleriano, que consistió en el despliegue centralizado -desde superior desarrollo industrial- de fuerzas mecanizadas aeroterrestres arrojadas sorpresivamente contra puntos neurálgicos, quirúrgicos, de las naciones atacadas buscando su parálisis funcional, su crisis moral bajo los efectos del shock, y finalmente, el derrumbamiento de la capacidad de organización de la resistencia.

Varios países europeos cayeron con esta guerra tecnológica aplicada también a la propaganda con campañas de saturación de mentiras que resaltaban la supuesta superioridad nazi y degradaban a las víctimas, desde medios alemanes como “quinta columnas”.

Sin embargo, en la Unión Soviética, la invasión alemana que al comienzo cercó a vastos ejércitos soviéticos inmolados, y que llegó a los límites de Moscú, se descompuso ante la lucha integral del estado socialista, que explotó el peso del proletariado, número, conciencia de clase, patriotismo, disposición al sacrificio y de luchar para no ser víctima de extermino y esclavitud.

Las masacres nazis que pretendieron inculcar el terror parapléjico entre los habitantes, hicieron fue lo contrario, convencer a los soviéticos de la necesidad de destruir al fascismo.

Hoy contra Nicaragua se ejecuta una guerra relámpago “blitz” de nuevo tipo por el Imperio Norteamericano, que organizaron silenciosamente y cuyo objetivo es destruir la independencia del país bajo la dirección del FSLN, descartar una ruta interoceánica entre este país y China, infringir un golpe a la correlación antimperialista en perjuicio de Venezuela ante las elecciones de México y Brasil, y hacerle un favor al sionismo derrocando a un gobierno aliado a la causa palestina.

EEUU y su estructura “quinta columna” sobre el terreno ataca de una forma que pretende fulminante apoyados en el esquema de guerra de quinta generación, mediático, con montajes (falsos positivos), mentiras, descontextualización de hechos y promoción del odio contra el sandinismo; una guerra de propaganda destinada a la dominación mental desde redes y medios entrelazada a una fuerza de choque autodenominada “sociedad civil”, pagada y filtrada en universidades y ONG’s.

Este aparato, aliado al Consejo de la Empresa Privada COSEP, ente representante de la burguesía nicaragüense, instrumentaliza al hampa pandillero (maras) convertido en ejército mercenario y jóvenes de derecha para trancar avenidas estratégicas, destruir la economía, agotar al pueblo, además de perseguir, asesinar y torturar sandinistas.

Buscan sangre, provocar al gobierno, desprestigiarlo, aislarlo, crear “imagen de caos”, amenazas de EEUU, sanciones, intentar fisuras en las fuerzas armadas y mediatizar la razón por miedo. Igual a la blitzkrieg nazi, solo que sin usar fuerzas militares convencionales, aspiran a la parálisis del sandinismo con golpes quirúrgicos psico socio-políticos que neutralicen a la mayoría expresada en 2016 cuando Daniel Ortega del FSLN fue reelegido con casi el 70% de los votos emitidos.

Así como se equivocaron los nazis en la URSS, los yanquis en otros escenarios y en la propia Nicaragua cuando creyeron desaparecida toda posibilidad revolucionaria tras el revés rojo negro de 1990, el sandinismo como manifestación con raíces en las fibras del pueblo, enfrenta esta nueva agresión con inteligencia, apostando al desgaste del fascismo en su irracionalidad, carente de propuesta social, incapaz de destruir al Sandinismo y expresar los intereses de los trabajadores, una subversión en la imposibilidad de traducir la violencia en el logro de sus objetivos golpistas.

La respuesta sosegada a los actos criminales contra la militancia sandinista y el llamado a paz del Presidente Daniel Ortega, lejos de debilidad como suponen los agentes imperialistas, constituye fuente de acumulación, visualiza al fascismo y sus métodos barbáricos, permite la reorganización interna y el surgimiento de solidaridad internacional.

Es la correcta interpretación de la idiosincrasia del pueblo y de los principios del sandinismo como motor democrática de avances de Nicaragua desde los 80 a la fecha. El FSLN es parte del tejido social, con raigambre en el imaginario de la clase trabajadora, y fiel a Bolívar y Sandino, en el terreno de signe la lucha, es garantía de integridad nacional contra las fauces del imperialismo. FSLN ayer, ahora y siempre!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here