Los pilares y las fronteras de Laurentino “Nito” Cortizo

0
72
Laurentino Cortizo, candidato presidencial del PRD (Foto: EFE).

Por Marco A. Gandásegui, hijo
Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA

Las primarias del Partido Revolucionario Democrático (PRD) arrojaron como candidato a la Presidencia de la República a Laurentino “Nito” Cortizo. Las elecciones generales que se realizarán en mayo de 2019 ya cuentan con dos candidatos a la Presidencia. El otro es Rómulo Roux del Partido Cambio Democrático (CD). Se esperan dos primarias adicionales, el del Partido Panameñista y el del Frente Amplio por la Democracia (FAD).

El PRD cumplió con el mandato legal de seleccionar sus candidatos a elección popular a través de una consulta a sus 500.000 adherentes. Más de la mitad de los “perredistas” salieron a las urnas. Cortizo ganó con un cómodo 66 por ciento de los votos. Su fuerte se concentró en las provincias centrales donde triunfó con más del 70 por ciento de los sufragios. El candidato fue ministro de Desarrollo Agropecuario (MIDA) y sirvió dos períodos en la Asamblea de Diputados.

En su discurso que culminó la jornada electoral, Cortizo presentó varias ideas interesantes para no decir originales. Anunció que a partir de octubre comenzaría a elaborar su programa de trabajo gubernamental mediante la consulta a todos los sectores del país. A pesar de ello, mencionó lo que llamó sus “Cuatro Pilares” y también la “Sexta Frontera”

Los cuatro pilares están basados, primero, en la eliminación de la corrupción. En segundo lugar, “un nuevo orden constitucional”. Tercero, el combate a la pobreza y la desigualdad y, por último, una economía que “genere empleo”. Los objetivos suenan muy bien. Además, suenan muy familiares. Es la “promesa” que hacen todos los políticos cuando aspiran a un puesto de elección popular.  Ningún político, empero, quiere atacar las causas de los males que promete erradicar-

Por ejemplo, para enfrentar la corrupción promete “el buen gobierno”. Este se basa en ocho promesas: la verdad, la planificación, la priorización, la ejecución con eficiencia y transparencia, la inversión privada, la generación de empleo, respeto de la separación de poderes (del gobierno) y de la oposición y reformar la ley de contrataciones públicas. Ninguno de estos planteamientos es viable si no se conocen y atacan sus causas. Esto se sabe desde la invasión militar norteamericana hace casi 30 años.

Con Endara, en 1990 (el Plan Ford), y después con Pérez Balladares, en 1994 (el Plan Chapman), se instauraron las políticas neoliberales de privatización, desregulación y flexibilización de la fuerza de trabajo. Si estas no se erradican, o por lo menos se reforman, no se puede poner en práctica las promesas de Cortizo y, de paso, erradicar la corrupción.

El segundo pilar, se refiere a “un nuevo orden constitucional” que garantice la independencia de los órganos de control y represión. No propone una Asamblea constituyente para refundar la República. En cambio, sugiere algunas reformas a la Carta Magna.

Para combatir la pobreza y la desigualdad (tercer pilar), propone una “educación de calidad”, un sistema de salud centrado en políticas preventivas y sostenibles, así como un nuevo modelo de seguridad basado en la prevención. A estos tres objetivos, agrega un programa ‘Nuevo Amanecer’ dirigido especialmente a las mujeres. Quizás este pilar es el más débil de todos, en la medida en que no menciona las causas del colapso de los programas de salud, educación, seguridad y el desastre causado por las políticas neoliberales a la seguridad social.

El último pilar se refiere a “una economía competitiva que genere empleo”. La palabra competitiva nos dice que no pretende abandonar las políticas neoliberales que han acabado con el país. El gobierno se dedicará a “pagar cuentas” sobre la base de los ingresos del fisco gracias a la posición geográfica del país. Insinúa que promoverá las compras de productos nacionales “para escuelas y hospitales”. Se olvida de que hay que reconstruir el mercado nacional para los productores agrícolas.

Producto de una buena imaginación, Cortizo está planteando un proyecto para combatir la pobreza y la desigualdad con el nombre de la “Sexta Frontera”. Haciendo alusión a la “Quinta Frontera”, que en el siglo XX el general Torrijos acuñó para referirse a la desaparecida Zona del Canal de Panamá, el candidato a la Presidencia del PRD quiere lanzar una cruzada para poner fin a la pobreza y a la desigualdad. ¿Pretenderá emular al general Torrijos, enfrentando a EEUU y al poder económico local, para lograr su objetivo? Tendría que aliarse con los sectores populares del país y buscar apoyo político internacional.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here