Europeos y estadounidenses disputan por aceitunas negras

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La Unión Europea ha demandado la apertura de consultas en la Organización Mundial de Comercio por la decisión de Estados Unidos de penalizar con un incremento de aranceles a las aceitunas negras españolas. (Crédito: Ginebracomercio.com).

Análisis de Gustavo Capdevila

GINEBRA, feb 2019 (IPS) – El fantasma del proteccionismo agrícola internacional volvió a la palestra en la Organización Mundial del Comercio (OMC) el 31 de enero con la solicitud de consultas de la Unión Europea a Estados Unidos para discutir una decisión de Washington que impone aumentos de 35 por ciento a los derechos de importación sobre las aceitunas negras españolas.

Una vez entabladas las discusiones y transcurridos 60 días sin un acuerdo, la Unión Europea (UE) puede demandar la formación de un grupo especial (panel) que examinará el caso y emitirá una opinión.

El 1 de agosto de 2018 Washington dictó las órdenes de imposición de derechos compensatorios y antidumping por entender que “una industria de Estados Unidos es perjudicada materialmente a causa de la importación subvencionada de aceitunas negras de España”, según determinaron el Departamento de Comercio y la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos.

La Protección de Fronteras y Aduanas de ese país fue encargada de exigir el depósito en efectivo de los derechos compensatorios y antidumping a las importaciones de aceitunas negras de Aceitunas Guadalquivir S.L.U., Agro Sevilla Aceitunas S. Coop., Ángel Camacho Alimentación S. L, y otras empresas.

Los derechos compensatorios se activan cuando existe la certidumbre de una contribución financiera (subvención o subsidio) por parte de un gobierno o de cualquier organismo público en el territorio de un estado miembro de la OMC.

El derecho antidumping contrarresta la maniobra del dumping, cuando se coloca en el mercado una mercancía a valor inferior al de su producción en origen.

En este caso, la investigación previa efectuada por las autoridades estadounidenses alude a los beneficios de la Política Agraria Común (PAC) de la UE, que habrían alcanzado a los productores españoles con el incremento del derecho de importación a Estados Unidos por un total de 35 por ciento, de los cuales 15 por ciento corresponden a derechos contra la subvención y 20 por ciento a los derechos antidumping.

La comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, opinó que los abultados aranceles impuestos por Estados Unidos a las aceitunas españolas son “injustificados”.

“Hemos planteado este caso a nuestros socios estadounidenses en muchas ocasiones y, junto a las autoridades españolas, continuaremos defendiendo vigorosamente los intereses de los productores de la UE”, dijo en declaraciones citadas por un informe del Consejo Oleícola Internacional y distribuido por el portal scoop.it.

La misma fuente recoge reacciones del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, Luis Planas, que manifestó satisfacción por la acción legal emprendida por la UE ante el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC.

Planas también consideró “injustos” los aumentos arancelarios de Estados Unidos. “Tenemos que tener muy claro que la Unión Europea está defendiendo las ayudas desacopladas a sus agricultores y ganaderos, que son compatibles con las normas de la OMC”, afirmó el ministro español.

Las políticas de sostén a las actividades rurales en los países de Europa se remontan a épocas no muy lejanas cuando eran frecuentes los períodos de escasez alimentaria y de hambrunas causados por plagas y pestes que asolaban cultivos y ganados y también por métodos primitivos de producción, entre otras razones.

En esas condiciones, el sostén público premiaba los volúmenes de producción para cubrir las necesidades apremiantes.

El panorama cambió con el auge económico posterior a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el nacimiento y expansión de la UE con sus 28 Estados miembros actuales. Lo que no varió fue el sistema de ayudas indirectas que siguió favoreciendo la producción y engrosando también las arcas de los grandes latifundistas.

Ese mecanismo creó recelos internacionales por el perjuicio que las ayudas europeas causaban, y todavía causan, a agricultores y campesinos eficientes de países pobres en desarrollo, sin siquiera recursos para subvencionar.

Esas diferencias se hicieron notorias durante las negociaciones de la Ronda Uruguay (1986-1994) que dieron nacimiento a la OMC, a partir de 1995, y también al Acuerdo sobre la Agricultura, que recogió aspiraciones de los países en desarrollo sin todavía darles plena satisfacción.

La UE, convertida en una comunidad exitosa y opulenta, mantuvo las antiguas orientaciones de apoyo al sector rural, aunque dirigió buena parte de esos recursos a la asistencia de regiones más desfavorecidas, en especial de los nuevos miembros que se iban incorporando, como ocurrió con Andalucía y Extremadura, dos de las regiones de España que concentran las plantaciones de olivares.

Al tiempo, bajo la presión de países agrícolas eficientes, la UE ha cedido en el terreno de la competencia de las exportaciones, casi en su totalidad eliminadas, y ha reformado desde 2003 en la PAC el sistema de ayudas indirectas.

En esa fecha introdujo un régimen de ayuda directa que desacopla (desvincula) las ayudas a la producción y las concentra en el productor, que a su vez se orientará por el comportamiento del mercado, según las convicciones predominantes en esta nueva época.

De esa manera, las subvenciones privilegian cultivos herbáceos y explotaciones de ganado vacuno para carne y leche, igual que con ovinos y caprinos. En 2004, se extendió a los productos mediterráneos como el aceite de oliva, y cuatro años más tarde llegó al banano, azúcar, frutas, hortalizas y vino.

Estas son las subvenciones que incomodan a Estados Unidos y que han provocado la discusión en la OMC que puede terminar en un pleito.

Pero la historia del proteccionismo agrícola no termina aquí. La Unión Europea redujo sus subvenciones, la ayuda indirecta, pero aún mantiene otra forma de proteccionismo, en el rubro de acceso a los mercados. La UE aplica aranceles aduaneros muy elevados para productos agrícolas, en especial la carne, y en esta materia se ha mantenido inflexible, en particular Francia e Irlanda, ante los reclamos de países productores eficientes.

Tampoco Estados Unidos está exento de culpa en el proteccionismo agrícola pues dedican hasta 12.000 millones de dólares anuales en ayuda interna, destinada a agricultores ineficientes de la región del Medio Oeste, que constituyen un núcleo de peso político determinante en las elecciones presidenciales cuatrienales.

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